Sábado 18 de abril de 2026, p. 3
Barcelona. “Aquelarre comunista”, “narcoestados”, “gestores de países sumidos en la pobreza y el narcotráfico”, “guerracivilistas populistas y revanchistas” son sólo algunos de los epítetos que han lanzado la derecha y la extrema derecha españolas contra el cónclave de fuerzas progresistas que se celebra en Barcelona. Ante lo exabruptos, cada vez más subidos de tono y ofensivos, el propio presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ofreció disculpas.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, la conservadora Isabel Díaz Ayuso, que ha insultado en reiteradas ocasiones a la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, también arremetió contra la reunión en Barcelona: “Nosotros no podemos coquetear con países que no respetan las elecciones libres, a la oposición, a la labor sindical, la libertad de prensa, expresión cultural, religiosa o de conciencia, o la labor independiente de los jueces. No quiero generalizar, no digo todos, pero la mayoría de ellos (son) gestores de países sumidos en la pobreza y el narcotráfico”.
Y añadió que algunos de los asistentes a la cita se oponen “a la alternancia política” con mensajes “guerracivilistas, populistas y revanchistas” alentando, según ella, “una pretendida lucha de clases y también un revisionismo histórico para no afrontar sus responsabilidades actuales”.
Desde la ultraderecha de Vox, el eurodiputado Hermann Tertsch calificó el encuentro de “aquelarre comunista” y fue más allá, al escribir en sus redes sociales que “la banda criminal del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla hablan de ‘su rebaño’, se supone que en referencia a los narcoterroristas y los sicarios de los cárteles”.
Ante esta andanada de descalificaciones, el presidente Sánchez, durante una rueda de prensa conjunta con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ofreció disculpas públicas porque “lo que está claro es que la sociedad española, que es abierta, hospitalaria y respetuosa, no se siente representada por esos insultos”.











