Opinión
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La rana a la derecha de Trump
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n 2005, el ilustrador Matt Furie creó un cómic para la red Tumblr llamado Boy’s Club. En él aparecían cuatro personajes, entre ellos, Pepe, que era una rana, cuyo sentido del humor podría calificarse de “pacheco”. Furie explicó en ese entonces que la historieta era una mezcla entre El Bosco y Los Simpson con humor de baño y sicodelia cotidiana. Pero la rana laxa le fue expropiada a Furie por la derecha de Trump, los que se llaman a sí mismos groypers y que están convencidos de que el primer año presidencial los ha traicionado con su “moderación”. Uno de sus únicos voceros con nombre real, Nicholas Joseph Fuentes, un nazi autoproclamado que niega el Holocausto, ha comenzado, junto con los ideólogos de MAGA, Tucker Carlson, Steve Bannon, Megyn Kelly, y la ex diputada por Georgia, Marjorie Taylor Greene, a recentrar su peso político en una disputa al interior de la derecha para destruir al Partido Republicano y sustituirlo con una versión radicalizada del fascismo. Célebremente, Fuentes ha dicho que: “Estados Unidos necesita un Hitler, y no es Trump”. En manos de los fachos, ahora Pepe se llama Groyper y representa los odios de la ultraderecha: las mujeres, los migrantes, los afroamericanos, los judíos, y todo lo que no sea “nacionalismo cristiano”. Ya no es un cómic, sino un meme que viaja con mensajes encriptados en su propia confusión deliberada: crear interpretaciones sin posibilidad de resolverlas.

Las balas que mataron a Charlie Kirk, el creador de la base juvenil de Trump, Turning Point, tenían inscripciones que delataban que el autor material no era un “miembro de Antifa”, la inexistente organización de ultraizquierda que Trump inventó –al lado de creaciones tan ingeniosas como el cártel de los Soles o el golfo de América–, sino alguien cercano a los groypers que, meses antes del crimen, había desarrollado una campaña de trolls en las redes contra Kirk diciendo que los habían traicionado para seguir los dictados de Netanyahu. Pepe la Rana volvió a aparecer, ahora como meme de Tyler Robinson, el francotirador en Utah. Ahora la rana opinaba a nombre de Nick Fuentes contra Trump por haber hecho “un espectáculo de lo que realmente queremos: deportaciones masivas”, por su entrada en el genocidio palestino y la guerra en Irán en atención “a sus donantes en Israel”, que “no son MAGA, sino MIGA” y por no hacer algo contra “el gran reemplazo”, que es esta idea supremacista de que hay una conspiración mundial para desplazar demográficamente a los blancos cristianos. Su ideólogo es Renaud Camus y su conspiración está claramente en la consigna que unificó a la ultraderecha supremacista en Charlottesville en 2017 –“No nos remplazarán”– y los discursos de Trump y Musk sobre “el genocidio contra los blancos” en referencia a Sudáfrica después del apartheid.

Pero volvamos sobre el asesinato en público de Charlie Kirk: un influencer es asesinado en una universidad pública delante de las cámaras de miles de teléfonos celulares. Sobre el ambiente del que surge el asesino escribe Marc Tuters, de la Universidad de Ámsterdam: Éstos “nuevos héroes” viven en una cultura de desesperación convertida en videojuego. Presentados como eventos de “puntuación alta”, estos actos se convierten en actuaciones soberanas en un mundo donde el significado se ha derrumbado. No se trataba tanto de comunicar una plataforma política como de asegurar puntos en el marcador subcultural, demostrando fluidez en perjuicio de la coherencia. Entonces, ¿qué significa llamar a Robinson un groyper? Aquí debemos ser cautelosos. Los groypers nunca fueron una formación política coherente. Eran, y son, un estilo: un conjunto de resonancias en memes, transmisiones en vivo y emboscadas retóricas en actos públicos; una política refractada en “e-deologías” en constante cambio, persiguiendo el torbellino del paisaje de los memes. Etiquetar a Robinson simplemente como “un groyper” sería engañoso, al igual que sería erróneo equiparar estas subculturas extremadamente digitales con la extrema derecha en cualquier sentido directo y no irónico. La cuestión no es determinar sus afiliaciones, sino reconocer que las Guerras Groyper ofrecen un modelo para comprender el estilo político que se maneja aquí: antagonismo estancado, confusión instrumentalizada, violencia convertida en meme”.

Además del meme de la rana expropiada a Furie, los groypers recurren a una ficción del nazi Heinrich Himmler de la que Hitler se burlaba en privado: Agartha. Se supone que es un paraíso subterráneo a donde los “verdaderos arios” –de lugares como Noruega o el Tíbet– se escondieron hace miles de años, provenientes de un lugar ficticio llamado Hiperborea. Fueron los novelistas franceses del siglo XIX los que inventaron todo esto y que Himmler leyó de niño. Louis Jacolliot, en Los hijos de Dios, nombró el lugar. Quien la hizo subterránea y debajo de Los Himalayas fue Alexandre Saint-Yves d’Alveydre en uno de sus textos que decía le habían sido dictados telepáticamente y que inventó la “sinarquía”, que se supone era el gobierno allá abajo, en Agartha. Los groypers se apropiaron de esto y de la canción de Men at Work Down Under, que no se refería a Agartha sino a Australia, de donde venía ese simpático grupo de los años 80. Hitler se burlaba del mito subterráneo porque él no adoraba “las chozas de Escandinavia”, sino al Imperio Romano. No se sabe si los groypers creen en esto o simplemente lo utilizan como un meme para “inundar la zona”, que es el método de Steve Bannon para crear fatiga informativa y generar errores en las narrativas de los opositores; una técnica con la que Trump maneja hasta la diplomacia.

Pero, como venimos diciendo, para los nazis de Nick Fuentes la oposición no son ya nada más los woke liberales del Partido Demócrata, sino los “tibios” del Republicano. Esto rompe con la doctrina conocida como “No Enemigos a la Derecha” (NETTR) que inhibía desde 2026 toda crítica desde la derecha hacia cualquier versión de ella misma. La NETTR enfocó los cañones mediáticos contra los demócratas, las universidades y medios liberales, las feministas, y la llamada “teoría crítica”. Pero puso en un mismo lado a los paleoconservadores que están de acuerdo con financiar y sostener a un “Gran Israel” en Asia Occidental con los negacionistas del Holocausto; a los que aplauden las detenciones ilegales del ICE con los que creen que son pantomimas para la foto. Y el MAGA se separa del Partido Republicano.

En mayo de 2017, Matt Furie hizo un cartón para matar a Pepe la Rana. Después de ganar demandas contra Infowars del ultraderechista Alex Jones, contra Reddit, y demás flora, Pepe apareció dentro de un ataúd. En torno a él lloraron sus otros tres amigos. Uno de ellos le virtió una cerveza en señal de despedida. Y el meme se separa de su emoticón.