Sábado 18 de abril de 2026, p. 20
Washington. El Senado de Estados Unidos aprobó ayer la renovación a corto plazo, hasta el 30 de abril, de un polémico programa de vigilancia utilizado por agencias de espionaje estadunidenses, tras una caótica contienda en la Cámara de Representantes.
La medida fue aprobada por votación a viva voz, sin registro formal –de la misma manera en que fue aprobada horas antes en la Cámara de Representantes– cuando el Congreso se apresuraba para cumplir con el plazo establecido, que vencía el lunes, y enviarla al presidente Donald Trump para ser firmada.
El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, dio un aviso sobre la dificultad política que se avecina mientras evalúan opciones para cuando la extensión provisional expire, en cuestión de semanas.
Invasión a la privacidad
La herramienta de vigilancia es polémica porque podría vulnerar los derechos de privacidad de los estadunidenses, aunque las autoridades afirman que se trata de un programa singularmente eficaz para la seguridad del país.
La prórroga provisional se produjo luego de que, a última hora del jueves, los líderes republicanos presentaron apresuradamente una ambiciosa extensión revisada de cinco años, un giro brusco con respecto a la renovación de 18 meses que Trump y los líderes republicanos impulsaron. Los proyectos de ley republicanos fracasaron y no lograron avanzar, lo que obligó a los líderes a realizar un cambio.
Los líderes republicanos en la Cámara de Representantes presentaron primero el nuevo plan que habría extendido el programa por cinco años, con revisiones. Entre los cambios había nuevas disposiciones para garantizar que sólo los abogados de la Oficina Federal de Investigación (FBI) pudieran autorizar consultas sobre personas en el país, y para exigir que la Oficina del Director de Inteligencia Nacional revisara esos casos, informó Austin Scott, republicano por Georgia, durante el debate.
Luego, intentaron salvar una renovación más corta por 18 meses que Trump había exigido y que el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, previamente respaldó. También fracasó, con unos 20 republicanos uniéndose a la mayoría de los demócratas para bloquear su avance.
En el centro del enfrentamiento estuvo la sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, que permite a las agencias Central de Inteligencia y la de Seguridad Nacional, así como a la FBI y otras, recopilar y analizar grandes cantidades de comunicaciones en el extranjero sin orden judicial. Al hacerlo, pueden captar de manera incidental comunicaciones que involucren a estadunidenses que interactúan con objetivos extranjeros.
Las autoridades estadunidenses alegan que esa facultad es crucial para desarticular planes terroristas, intrusiones cibernéticas y espionaje extranjero.











