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Aves de Troya dialoga entre el mito y la realidad contemporánea

El montaje denuncia las injusticias actuales, marcadas por la violencia y el desplazamiento forzado

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▲ La obra de Verónica Villacaña se presenta hoy y mañana en el Centro Cultural Helénico, con entrada gratuita.Foto Paula Ortega
 
Periódico La Jornada
Jueves 16 de abril de 2026, p. 5

Las mujeres troyanas se alzan como voces de insurrección. En ellas persiste una memoria que no se disuelve y encuentra eco en el tiempo. Aves de Troya recupera esa fuerza y la sitúa en el presente. El mito deja de ser un relato distante y se activa en escena.

Con dramaturgia de Verónica Villicaña y dirección de Sergio Figueroa Rodríguez, el montaje tendrá dos funciones hoy y mañana en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.

En entrevista con La Jornada, Figueroa Rodríguez planteó el regreso a la tragedia como una forma de activar una conversación entre tiempos. “Es un diálogo entre el mito y la realidad contemporánea. Desde ahí se ponen en tensión estructuras que persisten, como el poder, la justicia y las leyes”.

El proyecto toma como punto de partida Las troyanas, de Eurípides, y concentra su mirada en cuatro figuras. Tras la caída de la ciudad, Andrómaca resguarda a su hijo entre restos; Cassandra enuncia un porvenir oscuro; Helena enfrenta el señalamiento.

En esa línea, el director señaló que no se trata de una tragedia lejana, sino de un reflejo de las injusticias actuales, marcadas por la violencia de género y el desplazamiento forzado.

El texto se construyó en un intercambio cercano entre la dirección y la dramaturgia. La escritura avanzó en idas y vueltas hasta encontrar una forma precisa. En ese proceso se afinó el sentido de la obra.

Dentro de Diletantes Teatro en Movimiento, compañía fundada por Figueroa Rodríguez, la pieza se inscribe en una línea centrada en el cuerpo. Se sostiene en la acción física, con una energía que no cede. La exigencia es constante, con presencia continua y alto riesgo físico.

El universo visual se resuelve con lo mínimo. Tres grandes plásticos y una escalera mutable organizan el espacio y lo redefinen en cada acción. Esos elementos se integran al trabajo corporal y funcionan como una extensión de los intérpretes: “dibujan muros, velos, muertes”. La iluminación interviene esas superficies y define la atmósfera.

La mirada se concentra en mujeres e infancias, en experiencias fuera del relato central. El proceso implicó abordar ese territorio sin simplificarlo. La dificultad, reconoció el director, estuvo en evitar lo evidente. “Es difícil hablar de esto sin caer en lo obvio, pero había que hacerlo. No es una obra feliz”:

El trabajo con el elenco se sostuvo en la disciplina y la fisicalidad. La acción no se detiene y los cuerpos permanecen expuestos, en exigencia continua, sin abandonar el espacio, de ahí la intensidad de la obra. “Todo el tiempo están en movimiento, no salen, están a la vista”.

Para Sergio Figueroa Rodríguez, lo que ocurre en el país forma parte de lo cotidiano. “Quiero que el público se lleve ese reflejo de las injusticias y los abusos”.

Con la participación de Gabriela Elías, Mónica Boeta, Pera Parras y José Manuel Román, las funciones de Aves de Troya son hoy y mañana en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico (avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn), con entrada libre.