Turismo se desploma 56%
Miércoles 15 de abril de 2026, p. 26
La Habana. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció ayer que las declaraciones de Estados Unidos sobre Cuba buscan crear “confusión” para continuar con el bloqueo a la entrada de crudo a la nación caribeña y reiteró que la isla tiene “pleno derecho” a comerciar combustible con cualquier nación.
“El cerco energético impuesto por el gobierno de Estados Unidos contra nuestro país internacionaliza el bloqueo y evidencia su carácter extraterritorial; muestra que no es una cuestión bilateral; intimida, presiona y extorsiona a quienes comercian soberanamente con Cuba”, señaló Rodríguez en su cuenta de X.
Reclamó que “las últimas declaraciones contradictorias del gobierno estadunidense al respecto pretenden crear confusión para seguir impidiendo la entrada de combustibles a territorio cubano”.
Reiteró que la isla tiene “pleno derecho” a comerciar combustible con cualquier país sin trabas ni condiciones y, de igual modo, toda nación tiene derecho a exportar combustible a Cuba y a desarrollar relaciones comerciales “sin la interferencia de una potencia ajena”.
El diplomático cubano reaccionó a las declaraciones emitidas la víspera por el presidente estadunidense, Donald Trump, quien aseguró que es una “nación en colapso” y amenazó que podría actuar militarmente en la isla una vez resuelto el conflicto con Irán.
En medio del bloqueo de facto impuesto por Washington, datos oficiales confirmaron que la llegada de turistas internacionales a la isla se desplomó en 56 por ciento en febrero respecto al año anterior. Los principales destinos turísticos cubanos se encuentran desiertos, sin electricidad ni combustible debido a las sanciones.
En Pálpite, un pequeño pueblo al borde del extenso pantano de Zapata, la carretera de repente se llena de actividad, pero esta vez no se trata de los cangrejos rojos terrestres que antes atraían a cientos de miles de turistas cada año a ese destino. Las multitudes ahora están compuestas por residentes locales que salen de sus casas en busca de señal cuando las luces vuelven a encenderse.
“¿Qué turista querrá visitarnos en estas condiciones?”, se lamentó Manuela Arencibia Báez, dueña de una casa de alquiler ubicada a pocos kilómetros, en Playa Larga, uno de los principales destinos de la región. La mujer contó a Reuters que ya había perdido la cuenta de la cantidad de reservaciones canceladas, incluidas las de turistas que ya estaban en el país y que no pudieron encontrar un taxista con suficiente gasolina para hacer el viaje de dos horas desde la capital.
“Estamos mucho peor, incluso que durante la pandemia del coronavirus”, afirmó.
Hoteles y servicios, desde La Habana hasta los principales destinos de Varadero, Cayo Santa María y Cayo Coco, se vieron obligados a cerrar cuando la escasez de combustible llevó a muchas aerolíneas a recortar vuelos.
Los cortes de electricidad se extienden 22 horas al día, con apenas un par de horas de luz. El agua escasea en muchas comunidades. Los servicios médicos, siempre complicados en las zonas más alejadas del país, son ahora una posibilidad remota.












