Opinión
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Frenk-Rosenblueth
D

ice don Emilio Rosenblueth que no es aventurado suponer que el neandertal, proporcionalmente cada vez menos numeroso que el Homo sapiens, y estrecho competidor suyo, haya sido exterminado por éste.

Existen indicios de esta evolución no sólo paralela, sino entrelazada con el lenguaje, herramientas, fabricación de armas, locomoción erecta y el desarrollo cerebral, particularmente en lo que atañe a la corteza.

La interacción entre evoluciones biológica y cultural es más estrecha de lo que se piensa. Jean Piaget, epistemólogo estructuralista, destacado pedagogo de nuestro siglo, sostiene que el cerebro del recién nacido es una tabula rasa. Sin embargo, Chomsky demostró que las sintaxis de todas las lenguas tienen suficientes elementos en común, como para que el niño casi no tenga que aprender sintaxis –únicamente concentrarse en el vocabulario. El desarrollo de los lenguajes ha influido tanto en nuestra conformación cerebral como en el desarrollo, en éste, de las estructuras lingüísticas.

Parte de la cultura se hereda de manera biológica. Amén de las consideraciones estructuralistas, está el hecho de que los niños recién nacidos pueden caminar, aunque después lo olviden y tengan que reaprenderlo; en la etapa de dos a tres meses saben nadar, aunque de más grandes ya no lo recuerden y requieran clases de natación; hay indicios convincentes de que algunas aves migratorias nacen con el recuerdo de la configuración de las constelaciones y así se guían nocturnamente en sus largo trayectos; la danza de las abejas no es aprendida, sino heredado bilógicamente.

La evolución cultural tuvo lugar en los llanos, después en las cavernas, praderas, y más tarde en campos agrícolas; ésta fue de gran complejidad, tuvo que dejar intrincadas estructuras afectivas y mentales.

Estudios matemáticos de sociobiología demostraron que un grupo de ciertas aves, constituido exclusivamente por individuos altruistas, es estable en tanto no aparezca en él, por mutación, un egoísta. La población entonces gradualmente estará integrada por individuos egoístas, pero ese grupo será inestable y se extinguirá. Un estado evolutivamente estable se logra cuando existen diversos elementos: los egoístas, rencorosos y altruistas en ciertas proporciones.

Algo semejante, pero mucho más complejo, fue lo que pudo haber sucedido con los seres humanos, en que campean sentimientos ambivalentes, entrelazados, contradictorios, variadísimos, refinados y burdos.

Llaman la atención las conexiones existentes entre la conferencia que dio en el Hospital de Enfermedades de la Nutrición Julio Frenk, y la herencia judía de ambos ideólogos, la relación y modo de pensar que, desde mi punto de vista, concuerda.

Es obvio que hay que profundizar más en elementos que hablan de los mexicanos del futuro, ser médicos, ingenieros, aunque, particularmente, es más importante en el médico. Seguiremos.