Trump-Netanyahu // Criminales de guerra // Derrota apabullante
ontundente derrota militar, política y diplomática de Donald Trump en su aventura guerrerista contra Irán (orquestada por su titiritero y cómplice Bibi Netanyahu), quien en su desesperación debió “proponer” (rogar, en realidad) al alto mando iraní un alto el fuego (así sea de mentiritas, porque Israel sistemáticamente viola el derecho internacional y comete delitos de lesa humanidad) para apaciguar los ánimos bélicos en Medio Oriente (los mismos que él impulso), pero en especial los económicos y financieros, con los precios petroleros al frente de la lista.
De todas, el delirante magnate naranja perdió todas (su único logro fue fortalecer en todos sentidos al país agredido, Irán, que ha dado cátedra militar, política y diplomática) y terminó como el caballo blanco (con todo el hocico sangrando, pero no precisamente al llegar a Los Mochis, sino al huir de Medio Oriente), al anunciar un alto el fuego de mentiritas (como ha sido el gobierno de Trump), sólo para que el primero en violarlo fuera su gurú Netanyahu (“estamos listos para reanudar los combates en cualquier momento; tenemos el dedo en el gatillo”), dado que para este asqueroso personaje tal protocolo es veneno puro para su permanencia en el poder, sus aspiraciones expansionistas y su evasión de la justicia (la israelí, por corrupto, y la Corte Penal Internacional, por genocidio), a la par de la deuda que con ella tiene el propio inquilino de la Casa Blanca.
Pero es tal su megalomanía y alucinación que creyó (tras violar el derecho internacional e iniciar una guerra sin motivo alguno) que después de insultar, degradar, chantajear y tirar improperios a sus “aliados”, los agraviados todavía lo apoyarían incondicionalmente (y a Bibi, desde luego). Pero, aunque parezca imposible, los “comunitarios” y algunos más, de una u otra suerte, lo mandaron sonoramente a la mierda.
Su sueño húmedo comenzó con el “cambio de régimen” en Irán, el cual permanece inalterado, intocado y fortalecido; siguió con la “exigencia” de abrir el estrecho de Ormuz, el cual antes de la agresión no estaba cerrado, pero logró que Irán lo hiciera; “liberar” a los habitantes de la nación persa y para “lograr su objetivo” inició con el asesinato de 165 niñas en una escuela; pretendió robar las reservas iraníes de uranio, pero se llevó una desagradable sorpresa; tiró a la basura alrededor de 30 mil millones de dólares, para lo cual desfinanció los planes sociales de sus propios “gobernados”, y ya en el frenesí amenazó con la “aniquilación total de Irán y la muerte de una civilización entera en una noche”.
Eso y mucho más, que quedaron en sueño húmedo, para seguir las órdenes de su manipulador Bibi. A pesar de la ostentosa derrota parece no digerir que sin la ruptura del perverso cordón umbilical que lo une a Netanyahu, Estados Unidos se hundirá cada día más, por ser gobernado y dominado por los sionistas (instalados en un gobierno terrorista financiado y protegido por otro de la misma calaña, con sede en Washington).
Lo único positivo de la más reciente cuan fracasada aventura guerrerista es que la ostentosa derrota de Trump fortalece y acelera la tendencia para consolidar un mundo multipolar en el que todos tengan cupo en igualdad de condiciones (y el dominio del dólar desaparezca), tirar al bote de la basura histórica al imperio del “destino manifiesto” y reconstruir, reinventar o revivir a las organizaciones que dicen ser “garantes” de la paz mundial, como la ONU que ha jugado (cierto es que no a partir de ahora) un papel verdaderamente oprobioso y repugnante.
Además, se fortalece la posibilidad de iniciar un juicio político en contra de Trump, culpable de 34 delitos que sin más llegó a la Casa Blanca; exhibir el archivo Epstein –en el que el magnate naranja aparece reiteradamente– y constatar que buena parte de la ciudadanía estadunidense parece estar dispuesta a despertar y reaccionar.
Pero como se trata de un alto el fuego de mentiritas, que no sorprenda a nadie la siguiente barbaridad que cometan Trump y Bibi. Entonces, no hay que esperarla, sino actuar de inmediato para acabar con este par de salvajes.
Las rebanadas del pastel
¿Quién la viera? Tan “democrática” en Canadá, según dicen, Orla Mining, minera de esa nacionalidad con concesiones en México (entre ellas Camino Rojo, en Zacatecas), “utilizó al crimen organizado para amenazar a sus trabajadores, afiliados a la sección 335 del Sindicato Nacional Minero, y violar sus derechos laborales, además de buscar que desertaran de este gremio”, de acuerdo con el panel del Mecanismo de Respuesta Rápida del T-MEC ( La Jornada, Jared Laureles). ¿Y la Secretaría de Economía? ¿Y la FGR?
X: @cafevega












