Opinión
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El sionismo cristiano imbricado en la guerra contra Irán
E

n la guerra del Golfo de Medio Oriente, se enfrentan las versiones más radicalizadas del Islam, el sionismo judío y el sionismo cristiano. Las religiones abrahámicas se enfrentan en sus versiones más fundamentalistas. Pondremos el acento en el sionismo cristiano que está en pleno ascenso desde los años ochenta del siglo pasado, principalmente en Estados Unidos. ¿Cuáles son sus principales características? ¿Qué tanta influencia tiene el sionismo cristiano en la guerra que emprendió Estados Unidos? El sionismo cristiano estadunidense puede caracterizarse como un movimiento teopolítico derivado de los evangélicos conservadores estadunidenses. Compuesto por pentecostales blancos y protestantes fundamentalistas, han conformado gran parte de la base electoral de Donald Trump. Sostienen que, al final de los tiempos, Cristo gobernará el mundo durante mil años antes del juicio final. Este poderoso movimiento evangélico, compuesto principalmente por estadunidenses que conforman una importante base de MAGA, creen que la creación del Estado moderno de Israel, es no sólo es una iniciativa geopolítica, sino el cumplimiento de una profecía bíblica. Para ellos, el pueblo judío es un pueblo elegido y rechazan cualquier existencia de un Estado palestino.

El sionismo cristiano es un tema prácticamente desconocido para el público general. Para la academia resulta ser un objeto de estudio bastante contradictorio. Podría suponerse que aborda la relación entre el cristianismo y el judaísmo, pero en este ámbito, lamentablemente, se suele pensar más en las persecuciones de siglos pasados, el antisemitismo y los horrores del Holocausto. La idea de un cristianismo militante prosemita es, por lo tanto, cuando menos, sorprendente a primera vista.

Es importante aclarar que entendemos el término “sionismo”, como el nacionalismo judío surgido en Inglaterra en el siglo XIX. Originalmente fue un concepto secular que reivindicaba la creación del Estado de Israel. Con el tiempo, sectores religiosos conservadores judíos lo redireccionaron hacia fines expansionistas. Por ello, entendemos “sionismo cristiano” no sólo como una reivindicación nacional cristiana sobre el territorio de Israel, sino como el movimiento de cristianos que apoyan este nacionalismo ultraconservador judío. Es decir, por una lectura fundamentalista o literalista de la biblia que establece al pueblo hebreo como el pueblo elegido por Dios.

¿Qué incidencia tiene en la política de la Casa Blanca? Impresionó el 6 de marzo la imagen de Donald Trump en el despacho oval rodeado de pastores evangélicos que lo perciben como el elegido o el mesías salvador. Le perdonan todo porque le perciben como el catalizador apocalíptico del fin de los tiempos y del advenimiento de una nueva era. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, ha recibido duras críticas de países árabes tras sugerir que Israel tiene un derecho bíblico sobre gran parte de Oriente Medio. En ese sentido, el comentarista estadunidense de derecha, Tucker Carlson, declaró que Israel tiene un derecho divino sobre un territorio que se extiende desde el río Éufrates hasta el Nilo, lo que abarcaría a Líbano, Siria, Jordania y partes de Arabia Saudita. Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, enfrentó duras críticas por incorporar preceptos religiosos cristianos en su discurso militar, que incorporaba referencias a las Cruzadas y oraciones por una “violencia abrumadora”. Cuestionado por introducir en cursos conceptos de “Guerra Santa”, estas declaraciones, que mezclan fe y guerra, están generando controversia en la prensa secular.

Si bien es difícil de cuantificar, se estima que la base conservadora de evangélicos en Estados Unidos está entre 100-130 millones de una población de 293 millones, es decir, cerca de 40%, de los cuales podría calcularse alrededor de 15 millones de evangélicos sionistas. Los cristianos sionistas no se limitan a apoyar al Estado de Israel, tanto políticamente como financieramente. Presionan por el“Gran Israel”, el objetivo declarado de la coalición gobernante en torno a Benjamin Netanyahu, al que se unen nacionalistas anexionistas, fundamentalistas religiosos y supremacistas que planean expulsar a sus conciudadanos árabes del país, relegando prácticamente al olvido a los movimientos judíos seculares, anticoloniales y liberales.

Son grupos de ultraderecha religiosa que sueñan con el cumplimiento escatológico. Funcionan como grupos de presión incluso más comprometidos que la mayoría de los grupos de interés judíos. Brindan un amplio apoyo político, financiero y práctico al Estado moderno de Israel. Creen, de manera literal, las expresiones contenidas del Antiguo Testamento que exalta al pueblo elegido y consideran que la expansión de los judíos de Israel en la región como necesaria para la guerra apocalíptica final que conducirá al Armagedón, la batalla final entre el bien y el mal, y al regreso de Jesús. Pero el sionismo cristiano no se queda ahí, algunas interpretaciones implican la conversión de los judíos o su destrucción en el juicio final. Hay una narrativa apocalíptica de la supremacía de la fe cristiana sobre la judía que ejerce una influencia decisiva en los procesos de paz. En conclusión, el sionismo cristiano nos remite a un movimiento religioso cuya misión es apoyar el nacionalismo sionista político judío, centradas en el cumplimiento de profecías bíblicas. Hay coincidencias teocráticas; sin embargo, las motivaciones teológicas del sionismo cristiano difieren notablemente de las del sionismo judío. La interpretación bíblica del sionismo cristiano consiste en una lectura literal de las profecías sagradas aplicadas a los acontecimientos contemporáneos relacionados con Israel; esta interpretación se nutre de peligrosas esperanzas milenaristas.