Miércoles 8 de abril de 2026, p. a10
Madrid. La FIFA anunció la apertura de una “procedimiento disciplinario” a la Federación Española de Futbol (RFEF) por los cánticos racistas y xenófobos del pasado 31 de marzo, en el estadio de Cornellá, en Barcelona, durante un partido amistoso entre las selecciones de Egipto y del país anfitrión.
Esta decisión abre la puerta a una sanción, que puede ser económica en el mejor de los escenarios para los intereses españoles, pero que también podría ser de mayor envergadura, más aún cuando está a las puertas la organización final del Mundial de 2030, que tendrá como sedes principales a España, Marruecos y Portugal.
En aquel partido, de carácter amistoso y en el que ninguna escuadra ponía en riesgo su clasificación para el Mundial de 2026, un grupo de varios centenares de seguidores ultras del equipo Español, el segundo más popular de Barcelona, entonaron gritos ofensivos contra la religión islámica, como “musulmán el que no bote”, además de silbar el himno de Egipto cuando sonó y de proferir insultos verbales contra el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, al que llamaron en reiteradas ocasiones “hijo de puta”.
Ante estos hechos, que fueron condenados por todas las instituciones españolas y los dirigentes públicos, la FIFA finalmente entró a valorar lo ocurrido y decidió anunciar a través de un “comunicado verbal” que había decidido iniciar “un procedimiento disciplinario contra la RFEF por los incidentes ocurridos en el partido amistoso contra Egipto”.
La principal herramienta para valorar lo ocurrido será el acta arbitral, hecha por el colegiado Georgi Kabakov, de nacionalidad búlgara, y que escribió con detalle los insultos lanzados desde las gradas, que en algunos momentos se escuchaban con estruendo en el estadio.
Se abre ahora un periodo de tiempo en el que la RFEF deberá presentar alegaciones, del mismo modo que pueden ser llamados cuantos testigos considere la FIFA. En principio, no hay plazos para la resolución del procedimiento.
Se prevé que la parte española alegue que cumplió el protocolo antirracismo desde el primer momento en que ocurrieron los cánticos, y que si no se publicaron los mensajes para que cesaran en los videomarcadores hasta el descanso fue por expreso deseo del árbitro que, siempre según la versión de la RFEF, pensó que era mejor retrasar esos llamamientos para no provocar un “efecto llamada”.
En cualquier caso, España se expone a una sanción de un partido de la selección absoluta con un número limitado de espectadores y una multa de al menos 20 mil francos suizos (21 mil 600 euros aproximadamente)”, según recoge la normativa de la FIFA en estos casos.
Ante la próxima cita mundialista en España tampoco se descartan otro tipo de sanciones, más ejemplares, más porque está en juego la sede de la final de la Copa de 2030, que los españoles presionan por todos los frentes para que sea en su territorio.











