Opinión
Ver día anteriorMartes 7 de abril de 2026Ediciones anteriores
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¿Dónde quedó la poesía?
E

ste es el poema, instantáneo y eterno, anterior y posterior, positivo y negativo, que habla, perturba, nutre, designa, roba, mutila, adormece, escupe, odia y ama a la vez, enaltece y sabe de sí mismo. Las damas y los varones lo inventan mientras van a misa o acuerdan en el infierno. El poema surge como bomba nuclear o como suspiro de insecto. Escribí mis primeros versos a los 10 años. Fueron rimas sencillas. Ya en la preparatoria, en la “Facultad de Coapa”, edité con otro aspirante de poeta un periódico sencillo llamado El informante. Y en esa misma época vino Punto de partida y Teatro en Coapa. La primera fue el resultado del Seminario de Letras Mexicanas que dictaba la maestra Margo Glantz y en la que escribí poemas y cuentos. Teatro en Coapa, dirigido por el maestro Héctor Azar, marcó mi vida para siempre; me dio toda la seguridad en el escenario que desde entonces me permite actuar en cualquier lugar del mundo. Entre más grande es el auditorio, más feliz me siento. En Colombia ofrecí una conferencia ante 5 mil personas.

Y luego llegó 1968, y ante las altas temperaturas de la insurgencia estudiantil, junto con otros jóvenes poetas de mi generación, subíamos a las mesas de los cafés universitarios para leer nuestros poemas. En paralelo, participábamos en el taller de Juan Bañuelos, en donde leíamos y exponíamos a la crítica nuestros poemas. Ahí estuvimos Eduardo Santos, Héctor Olea, David Huerta, Alejandro Zendejas, y una extraña mujer llamada Gloria Gervitz. Un año después, en 1969, me otorgaron el Premio Diana Moreno Toscano por mi trayectoria literaria. Nunca he dejado de escribir poesía, y en 2004, la editorial Jitanjáfora publicó mi libro Mientras nacía, de 218 páginas, en la que reuní poemas escritos durante 35 años (1968 a 2003). El libro contiene ocho poemarios: Humedades (1968-1969), que reúne un conjunto de poemas premiados por la revista Punto de Partida de la UNAM; Tiempos de siembra (1981-1982), que fue originalmente publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana de Azcapotzalco; Los misterios del cuerpo (1982-1989) y Cantos de casa (1982-1998), publicados por Ediciones del Nueve; Homenaje a Georgia O’Keeffe (1984), escrito en la biblioteca de la Georgetown University de Washington DC; Lejano éxtasis (1992); Cantos mexicanos de fin de siglo (1993), poemas políticos sobre la realidad del país publicados en la revista Ojarasca número 26, y Poética varia (1978-2003).

Dejo testimonio de esta faceta de mi vida que se ha mantenido oculta o invisible, pero que deriva directamente de la herencia de mi madre Lila Manzur, quien escribió varios libros de poesía y un relato autobiográfico. Agradezco sinceramente a La Jornada, que me permite compartir por única vez este breve ensayo.