Desapariciones, estadísticas y realidad // No cerrar ojos ni oídos // Trump, versiones peliculescas // Piezas de Taddei en el INE
l tema de las personas desaparecidas es una herida nacional abierta, más allá de estadísticas y discursos oficiales. Sean más o sean menos de las que se reconozcan en el manejo gubernamental de cifras, los hechos cotidianos prueban la subsistencia e incremento de tales ausencias.
No es un asunto de números, siglas partidistas o apellidos de quienes han ocupado el máximo sitial del país (siendo cierta la irresponsabilidad criminal de Felipe Calderón con su “guerra contra el narcotráfico” y sus secuelas relacionadas con las desapariciones de personas, y la indolente continuidad durante el peñismo igualmente entreverado con el crimen organizado, tales puntos de referencia no eximen a las posteriores administraciones morenistas de lo sucedido durante sus periodos).
Es un problema de Estado, que involucra a las instituciones y sus temporales titulares; una crisis cuyo punto más contundente sigue siendo el relacionado con los estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, hasta ahora indicativamente irresuelto y, por tanto, constitutivo de un testimonio atroz de ineficacias, complicidades e impunidad descomunales. Pero, siendo el referente histórico y el más señalado mediáticamente, sólo es parte del pavoroso mosaico de las desapariciones en México.
Frente a esa realidad, y a la inocultable incapacidad de las buenas intenciones o la retórica de circunstancia, el Estado mexicano, a través de sus órganos ejecutivos, en este caso la Secretaría de Relaciones Exteriores (con su flamante nuevo encargado, de adscripción ebrardista, Roberto Velasco), ha decidido combatir el informe del Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas, que ante la gravedad de la situación ha solicitado que sea del conocimiento de la asamblea general de tal organización.
Es evidente que el tema es utilizado como proyectil opositor contra los dos gobiernos guin-das, y que Estados Unidos sostiene una permanente acusación de complicidades políticas en México con el crimen organizado, pero ello no debería llevar a la administración claudista a pertrecharse tras sus propios informes convenientes ni a alimentar en segmentos de volatilidad electoral la percepción de que se niega profundidad y no se da respuesta verosímil an-te una tragedia incesante. Las derechas en Latinoamérica han encontrado aprovechable material cuando las izquierdas cierran ojos y oídos ante realidades diariamente constatables.
Donald Trump programó para hoy una conferencia de prensa en la Casa Blanca, acompañado de altos mandos militares, en el contexto de la peliculesca versión, ampliamente reproducida en medios, del rescate de un tripulante de un avión estadunidense derribado en Irán. En medio de versiones, sin ninguna confirmación, de decaimientos de salud que le habrían llevado a un hospital, el presidente del imperio invasor propaga un discurso triunfalista aún ante las evidencias de las pérdidas de equipo militar de alto costo (aviones, helicópteros, drones) y de daños físicos a elementos de la tropa (“gravemente herido”, uno de los dos militares que se eyectaron de sus aviones).
Y, mientras algunas agrupaciones han anunciado para hoy la reanudación de moviliza-ciones y protestas de agricultores y productoresen 20 estados del país, con un pliego petitorio de 15 puntos y un señalamiento concreto de queel gobierno federal no ha cumplido acuerdos recientes... ¡hasta mañana, con la consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei, asomándose a la posibilidad de que en tres consejerías vacantes queden algunos miembros de su primer círculo directivo, pues seis de ellos se han apuntado para competir por tales cargos (léase la nota de Fabiola Martínez en La Jornada: goo.su/X6buw), de tal manera que los subordinados actuales, integrantes del primer círculo del mando del INE, podrían darle a la sonorense los votos bien alineados que tanto necesita!
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