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Yo, Marcos rescata del olvido histórico al autor indígena de Tonantzin-Guadalupe

Alberto Juárez interpreta monólogo sobre Marcos Cipac en el Centro Cultural del Bosque // “Todos tenemos una historia relativa con ese mito fundacional”

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▲ Juárez, en dos momentos de la representación en el recinto de Chapultepec.Foto cortesía de la producción
 
Periódico La Jornada
Lunes 6 de abril de 2026, p. 7

De Marcos Cipac se sabe que fue un tlacuilo (un escriba) y un cronista visual, “quien, según refieren algunos historiadores, fue el autor ignorado por narrativas oficiales de la imagen de Tonantzin-Guadalupe”.

Tras rastrear la huella histórica de Marcos Cipac –nacido antes de la Conquista española– fue convertido en el personaje del unipersonal Yo, Marcos, documental escénico que integra biodrama, archivo visual y ficción que lo reimagina en diferentes momentos de su vida, explicó el actor Alberto Juárez, quien encarna al artista indígena.

Se abordan aspectos que van desde la caída de Tenochtitlan, hasta “la noche del artista”, cuando dará a luz a su emblemática obra, la imagen de la Virgen de Guadalupe, símbolo identitario y cultural mexicano.

El espectáculo, escrito por Adriano Madriles y dirigido por el documentalista Omar Flores Sarabia, ofrecerá temporada en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (CCB), a partir del 16 de abril. Cuenta con la actuación e idea original de Alberto Juárez, así como con diseño de iluminación, video y multimedia de Omar Flores Sarabia.

Se recurre a la utilería de barro rojo zapoteco de Emerenciana Aquino, así como al diseño de títeres y máscaras de Alberto Juárez.

Búsqueda del personaje

El actor, en charla, contó que su personaje de Marcos Cipac, es un artista indígena, quien “fue el autor probablemente del símbolo cultural mexicano más importante, que combina los signos de una diosa ancestral con los de una virgen católica”.

Agregó: “Cipac fue un tlacuilo, un escriba de códices sagrados, quien nació –se dice– en 1517. Precisamente, entre los desafíos para plasmar el texto se corroboró que existe muy poca información biográfica o fuentes históricas confiables que nos confirmaran la existencia de este personaje. Entonces, decidí que el teatro fuera lugar para develar esta investigación, una búsqueda en la que estuve inmerso durante más de un año”.

Se planteó varias interrogantes e indagó “sobre quién fue Cipac, por qué no se sabía nada de él, qué había pasado con la imagen que creó y se volvió tan relevante. Para esto tuve la asesoría histórica del maestro Federico Navarrete, así como de otros historiadores que han tocado el tema. Incluso, abordé un poco más a fondo el fenómeno iconográfico y mítico de la Guadalupe en México y viajé a España para investigar a su virgen, que es una especie de ancestra de la nuestra”.

En escena, el actor emprende un viaje escénico, temporal y geográfico (desde la antigua Tenochtitlan hasta un monasterio en Extremadura, España) alrededor de las figuras de Cipac y las Guadalupes (la mexicana y la extremeña), reflexionando sobre la memoria, la identidad personal y colectiva.

Camino de dos artistas

En Yo, Marcos, Juárez se adentra en las memorias del mismo actor en escena, pero espejeándolas con las ficcionadas para el indígena Cipac. “Así se expone el camino de dos artistas, el actor que se empeña en desentrañar un personaje que ha sido su obsesión artística y el pintor que recibe la oportunidad de salvar la sabiduría de su pueblo, y en el camino, quizá, ser recordado como el mejor pintor de la Nueva España, a cambio de ser el artífice de un milagro”.

En la trama, ambos creadores se enfrentan a algo tal vez más importante y que sólo el arte es capaz de proporcionar: el encuentro con la propia identidad.

“Esta –dijo el actor– es la historia de la imagen más querida, admirada y adorada por los mexicanos, pero contada desde la mirada de aquel a quien la historia le negó el derecho de ser nombrado.”

Mediante “una bellísima puesta que hace convivir la tradición teatral con la tecnología multimedia, la obra nos cuestiona sobre nuestra propia identidad y la búsqueda personal y colectiva acerca de los mitos sobre los que estamos fundados. En el teatro se lleva el documento a la escena y, en este caso, siendo tan pocos documentos, éstos detonan un reflejo entre las figuras de Marcos y la mía como creador”.

El monólogo, puntualizó, “habla sobre la identidad, pero en muchas capas y el arte a esto te enfrenta para entender la complejidad humana. Es un documental con biodrama, archivo visual, con una ficción que se entrelaza para construir este discurso donde se hace un viaje buscando a Marcos y Guadalupe extremeña, y se ponen frente al espectador”.

Sin duda, afirmó Juárez, “el mito guadalupano es el mito fundacional mexicano, que nos revela quiénes somos. Es donde buscamos protección, donde aminoramos esa sensación de orfandad y, además, se entrelaza la relación que tenemos con los pueblos originarios”.

Enfatizó: “La obra no tiene que ver con religión ni con la seriedad del historicismo, sino que posee una dinámica ágil, en la cual la audiencia se identifica porque apela a ese lenguaje que se ha construido sobre la imagen de Guadalupe como signo cultural para los mexicanos. Todos tenemos una historia con ella o con el nicho que esta afuera de la casa; incluso con la camiseta que nos pusimos o con la abuelita que nos enseñó a rezarle”.

Al terminar la temporada en el CCB, Yo, Marcos hará gira por Madrid y Barcelona, gracias al programa México. Encuentro de las Artes Escénicas 2025-26.

Las funciones serán del 16 de abril al 10 de mayo, jueves y viernes a las 20 horas, sábados, a las 19 horas y domingos a las 18 horas en la Sala Xavier Villaurrutia/ Campo Marte, atrás del Auditorio Nacional.