a Ciudad de México no deja de sorprendernos, ahora con el estreno del Museo Interactivo Bimbo (MiBimbo) que recién se inauguró, como parte de las celebraciones de los 80 años de historia de la empresa.
Para albergarlo, el estudio Arditti + RDT Arquitectos remodeló un edificio de los años 60 y lo adaptó para recibir hasta 500 personas de manera simultánea en una superficie de 3 mil metros cuadrados, de los cuales más de mil 600 son espacios de exhibición. Vale recordar que a unos pasos nació la panadería El Molino, en los años 20 del pasado siglo, que fue la semilla de lo que habría de convertirse en Grupo Bimbo.
Con buen tino, en la remodelación se conservó la escultura Celosía, del artista alemán del hierro Herbert Hoffman, que decora la parte baja de la fachada principal de Isabel la Católica 51, también acceso al recinto. Un oso monumental de metal plateado anuncia que ha llegado a Mibimbo.
La museografía estuvo a cargo de la experimentada empresa Sietecolores, que a lo largo de más de 30 años de trabajo ininterrumpido ha desarrollado con éxito más de 26 proyectos a escala nacional e internacional, entre los que destaca Papalote Museo del Niño.
Aquí ofrece un recorrido donde la tecnología y la memoria se combinan para crear una experiencia educativa y transformadora. A través de 80 exhi-biciones interactivas, inmersivas y mecánicas para todas las edades, los visitantes van conocer todos los aspectos sobre la cadena de valor de la empresa, desde el campo a la mesa.
El museo también rinde homenaje a la tradición panadera mexicana, sus oficios y recetas, e invita a los visitantes a participar en diferentes experiencias, como preparar unos ricos panquecitos que se degustan al finalizar la actividad.
En distintas salas se muestra una amplia colección de objetos que han marcado a distintas generaciones y recrea espacios de décadas pasadas, que a los que no se cuecen al primer hervor les van a traer recuerdos.
Es interesante ver los bocetos originales del icónico Osito Bimbo, creados en los años 40 del pasado siglo por Ana Mata, esposa de Jaime Sendra, uno de los fundadores. Estos espacios, que podemos llamar tradicionales, conviven con salas interactivas con la más avanzada tecnología. En éstas se conoce de forma didáctica, dinámica e inmersiva los procesos de elaboración de los productos de la magna empresa que comenzó como una panadería local hasta consolidarse en la panificadora más grande del mundo. Tiene presencia en 91 países, de los cuales opera directamente en 39 y sirve a otros 52 mediante socios estratégicos. Además, cuenta con 249 panaderías y un portafolios que supera las 100 marcas.
Hay que señalar que dicha aceptación en tantos lugares no es casual, ya que la empresa fue pionera en establecer una estrategia de mejora y transformación en la calidad nutrimental de sus productos. Actualmente, 95 por ciento de los de consumo diario (entre ellos panes, bollería, bagels y muffins salados) cuentan con nutrición positiva conforme al estándar internacional Health Star Rating.
Muy interesante es conocer los avances de Grupo Bimbo en materia de electromovilidad, con simuladores de conducción que pueden manejar los visitantes, enfocados en la seguridad y la movilidad sustentable.
MiBimbo es también un museo con causa, ya que a través del Programa Huellas, apoyará la conservación del oso negro mexicano, una de las especies más emblemáticas y en peligro de extinción. Una parte del ingreso por la venta de boletos se destinará a iniciativas de alto impacto, que incluyen el monitoreo científico, la protección de corredores biológicos y la recuperación de ejemplares en riesgo. Estas acciones se desarrollan en colaboración con instituciones como el Museo del Desierto, la Reserva Chipinque y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Para concluir: es un museo donde las cosas se pueden tocar, sentir y vivir. En palabras de su directora Karina Fogel: “es un espacio que celebra el pasado, el presente y el futuro de una de las empresas más queridas por las familias mexicanas, así como la curiosidad y el deseo de aprender”.
Como se imaginan salimos hambrientos de MiBimbo, así es que caminamos unos pasos por lsabel la Católica, para llegar al número 29, y subir al Casino Español, para comenzar con un apetitoso pan-tomate con jamón serrano y seguir con una abundante fabada. El remate: la crema catalana.











