Opinión
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Lula es la única posibilidad para la supervivencia de la democracia en Brasil
E

l regreso de Lula al gobierno representó la derrota de Bolsonaro y el bolsonarismo, el mayor riesgo para la democracia en Brasil. Por si fuera poco, se produjo un nuevo intento de golpe de Estado, en el que el ex presidente quedó totalmente comprometido, al punto de ser condenado y encarcelado, acusado precisamente de su compromiso con el intento de un nuevo golpe contra la democracia.

Desde entonces, el gobierno de Lula ha consolidado la democracia, mientras la oposición se mantiene fiel al bolsonarismo, al punto de apoyar al hijo de Bolsonaro, a quien él mismo señaló como su sucesor. Los arduos intentos de lanzar un candidato que represente una tercera vía encuentran enormes dificultades porque los espacios para la polarización están ocupados. Incluso si el candidato de esta vía anuncia que vendrá a pacificar el país, comenzando con una amnistía para el propio Bolsonaro, termina siendo una variante, aunque moderada, de la derecha.

Así, el presente y el futuro de Brasil dependen de la relección de Lula, que podría representar el fortalecimiento y la continuidad de la democracia o un nuevo riesgo. Todos los sectores, desde los principales medios de comunicación hasta las fuerzas políticas que se oponen a Lula, se oponen, de hecho, a la continuidad de la democracia.

Este es el dilema: Lula y la democracia, o la derecha y una nueva ruptura democrática. El futuro de Brasil y su democracia se reduce a estos dilemas.

No se trata, por lo tanto, de una simple disputa electoral entre Lula y algunos adversarios. Se trata del destino de la democracia en Brasil.

Una democracia que aún es precaria porque coexiste con las extremas desigualdades que todavía caracterizan al país, así como con el papel del capital especulativo en la economía, debido a las altas tasas de interés que aún prevalecen.

Estos son los desafíos para el probable cuarto mandato de Lula. ¿Cómo piensa enfrentarlos? El Partido de los Trabajadores (PT) siempre ha luchado contra las altas tasas de interés, que favorecen e impulsan la especulación financiera y el capital especulativo.

La necesidad de afrontar los riesgos –reales e imaginarios– de la inflación llevó al gobierno a mantener las tasas de interés más altas del mundo, bloqueando no sólo la posibilidad de que la economía retome un crecimiento sostenible, sino también la entrada en un nuevo ciclo económico expansivo prolongado.

Este es el mayor desafío para un probable nuevo gobierno de Lula, para el cual el gobierno no parece estar preparado. Tendría que romper con una presidencia del Banco Central que mantuvo y sigue abogando por tasas de interés elevadas. Los gobiernos del PT siempre han mantenido esta dualidad, con presidentes conservadores del Banco Central.

En cualquier caso, la disputa más importante persiste. Lula está haciendo un buen trabajo, pero está perdiendo la batalla de la comunicación. ¿Cómo abordarán Lula y su gobierno este problema?

Lula confía en que la campaña electoral presentará sus propuestas concretas, basadas en resultados muy reales y efectivos en los ámbitos económico y social, en contraste con la casi total ausencia de propuestas de la oposición. La oposición, como se vio en la manifestación “Fuera Lula” en la avenida Paulista, centra sus propuestas sin proponer qué implementaría en su lugar si lograra ese objetivo.

Por lo tanto, nos enfrentamos al dilema entre Lula y la democracia, o la oposición y el fin de la democracia en Brasil.