Opinión
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¿Latinos o la MESCLA?
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ace siglo y medio que empezó a utilizarse el término Latinoamérica o América Latina y todavía no nos ponemos de acuerdo en quiénes pertenecen a ese colectivo. Se atribuye a el colombiano José María Torres Caicedo ser el primero en usar el término en 1856 y se disputa la primogenitura con el intelectual chileno Francisco Bilbao, que lo utilizó en ese mismo año.

Se dice que hay una influencia francesa de la época en esos autores y que la tesis engloba a los países con origen de habla latina como los franceses, españoles, portugueses e italianos. Y, por ende, se le atribuye el sentido de confrontarse con los anglos.

No obstante, el gentilicio de latinos se utiliza únicamente en Estados Unidos, para designar a los que tienen origen latinoamericano y viven en Estados Unidos. En América Latina el gentilicio sería latinoamericano, que incluye un contexto geográfico que va de la Patagonia al río Bravo y que incluye a los países del Caribe insular hispano, como Cuba, República Dominicana y Puerto Rico, que de hecho está excluido de la Unión Americana por no ser anglos y haber resistido el colonialismo, hasta la actualidad.

Si utilizamos el criterio anglo, para definir la identidad, lo que se conoce como WASP, ( White Anglo Saxon Protestant) en nuestro caso habría que considerar los criterios de raza, origen nacional y religión, para definir nuestra identidad, lo que daría el acrónimo de la MES-C-LA, es decir, de raza mestiza, de cultura religiosa católica y de origen nacional y lingüístico latinoamericano.

Está claro que los mexicanos se identifican con el mestizaje, incluso se habla de la raza de bronce, aunque el término no llegó a cuajar. Lo mestizo viene de dos raíces ancestrales, la indígena y la hispana. Ese mestizaje incluye a los esclavos de origen africano en los países que recibieron esclavos africanos durante el periodo colonial. También debemos incluir a los chinos, con presencia en muchos países como Perú, Panamá, Cuba, México y otros; a los japones en Perú y Brasil, a finales del siglo XIX. Incluso se podría incluir a los turcos del imperio otomano –sirios, libaneses y palestinos– relevantes en países como Chile, Argentina y otros, a comienzos del siglo XX.

Y si queremos llevar el mestizaje más allá, con las migraciones intrarregionales actuales, habría que incluir a los peruanos y bolivianos en Chile; paraguayos, bolivianos y orientales en Argentina; guatemaltecos en México; nicaragüenses en Costa Rica; argentinos en Chile, Brasil y México; colombianos en Panamá y, lo más reciente, a cubanos, haitianos y venezolanos en todos los confines de Latinoamérica.

Curiosamente, algunos argentinos no se consideran latinos y aducen que son europeos, con fuerte ascendencia española e italiana, lo que es mucho decir, ya que españoles e italianos son países latinos por antonomasia y muy recientemente europeos. Pero lo que es peor, es la supuesta ausencia de mestizaje con la población originaria, lo que delata el exterminio de población nativa en Argentina. Y también olvida y hace caso omiso de la presencia y resistencia colla, en la zona andina del norte, Jujuy y Salta. Pero recientes estudios genéticos demuestran lo contrario, se ha descubierto un nuevo componente genético “sudamericano”, que todavía persiste en el centro y norte de Argentina.

En el caso de Chile, el mestizaje con la población indígena fue limitado, dado que la presencia inca en la zona, aunque ha sido documentada arqueológicamente, no era muy relevante. Por el contrario, la población autóctona estaba en el sur, con los mapuches, que defendían su independencia e identidad. No hubo mestizaje, por el contrario, hubo guerra, colonización y anexión de la Araucanía (1851-1883). Salvo casos aislados, los chilenos sí se consideran parte de Latinoamérica, pero curiosamente no participan de los dos acuerdos regionales del Mercosur y la Comunidad Andina, van a su aire en asuntos comerciales.

En Brasil el mestizaje es profundo, los portugueses eran igual que los españoles al relacionarse con la población nativa. Pero es la llegada de negros esclavos la que colorea el mestizaje. De manera tardía se incorporaría y mezclaría la población amazónica. También hay importantes colonias de alemanes y japoneses. Su integración con Latinoamérica se da por el lado sur en la frontera con Uruguay, Paraguay y Argentina. Y el esfuerzo mayor de integración con Latinoamérica, se dio con una ley que hacía obligatoria la oferta del español en las escuelas secundarias. Duró poco el intento: 12 años, de 2005 a 2017. En la actualidad el inglés es un curso obligatorio y el español opcional.

En cuanto al otro componente, el catolicismo, podríamos decir que es dominante, aunque también las iglesias cristianas han ganado terreno. Pero en términos generales hay una cultura católica muy enraizada, especialmente en las tradiciones y los sectores populares. Y este es un contraste cultural importante con el mundo anglo protestante.

Nos une nuestro pasado indígena y colonial, la religión, la cultura, el idioma y la vecindad geográfica. Paradójicamente, lo que nos separa es la nacionalidad, los nacionalismos y las fronteras.