iglos han pasado y el sitio conocido como el estrecho de Ormuz sigue siendo un área geográfica importantísima para el comercio internacional. Es un paso marítimo reducido que cuenta sólo con 39 kilómetros de ancho. Es decir, una distancia aproximada que va del Zócalo de la Ciudad de México al pie del Ajusco. Un tramo marítimo fácil, relativamente, para el control del paso de embarcaciones comerciales.
El cobro por el derecho de paso es un gran negocio. Tanques petroleros, contenedores con productos diversos; semillas, y alimentos en general; automóviles, materias primas diversas, gas licuado y otros productos químicos derivados de hidrocarburos. Casi todo tipo de mercancías, como hace miles de años.
Primero con el reinado de Ormuz y un tiempo administrado por los colonizadores portugueses, continúa, desde antes de nuestra era hasta nuestros días, como un paso seguro sin complicaciones técnicas para las embarcaciones; de ahí su importancia. Siglos de experiencia de los gobiernos iraníes mantienen activo el negocio del cobro por el paso hacia el Golfo Pérsico y el mar Arábigo. Los países petroleros más importantes como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Irak y Kuwait, dependen de este paso natural. Otros países considerados grandes exportadores que utilizan el estrecho son China, India y Japón. Es por lo anterior que a Estados Unidos le encantaría apoderarse de este gran y estratégico negocio que es el cobro por utilizar esta desembocadura.
A partir del auge de la extracción petrolera posterior a la Segunda Guerra Mundial y del temerario incremento del comercio del petróleo a escalas inimaginables, el ya histórico estrecho de Ormuz ha sido controlado por Irán. Sin embargo, hace unos días, el gobierno de Omán se integra a Irán para garantizar el control de la salida y entrada de las embarcaciones. El estrecho ha sido siempre un punto ambicionado por otras naciones, pero, su importancia estratégica se ha magnificado debido al conflicto bélico iniciado por Estados Unidos.
Definitivamente, ese negocio no cambiará de dueño en muchos años. Con la participación del gobierno de Omán y otros que se unan a Irán, podríamos decir que se garantiza la posibilidad de seguir contando con esta vía marítima comercial fundamental. Del flujo de embarcaciones depende el alza del crudo y, por supuesto, de todo lo demás. Del transporte continuo de petróleo depende el bienestar, o la crisis en las economías de infinidad de países que dependen de esta fuente de energía no renovable. Y, por supuesto, hablamos también del equilibrio geopolítico, no sólo del área, sino del mundo.
Recordemos que, debido a las amenazas y acciones bélicas constantes contra Irán, el Parlamento de este país aprobó una ley que prohíbe el paso de buques de aquellos países socios de Estados Unidos e Israel. Por su parte, y como si fuera una decisión propia del gobierno republicano, Trump ha declarado que el estrecho sigue abierto, pero que si Irán insiste con sus agresiones, entonces el paso por Ormuz corre peligro de cerrarse. Nuestra pregunta al presidente abyecto es ¿y quién lo va a cerrar?
Por su parte (según un artículo publicado en La Jornada 3/4/26), Yvette Cooper, canciller británica, y otros 40 países, exigen a Irán, como si éste fuera el responsable, no secuestrar la economía mundial al cerrar y restringir selectivamente el estrecho de Ormuz, ya que está afectando, desde hace 30 días, a millones en el mundo por la entrega tardía de combustible. Pero la canciller y demás gobiernos no toman en cuenta las inmensas dificultades que está pasando el pueblo cubano, desde hace seis décadas, por el criminal bloqueo comercial ilegal y de energéticos. Sería humanitario que el gobierno británico solicite a Estados Unidos detener las agresiones en contra de Cuba.
Mientras esto sucede en Medio Oriente, la palabrería del presidente, presuntamente inocente, deja ver su deslinde paulatino a la guerra inventada por su gabinete belicista y pendenciero contra Irán. En estos últimos días se entretiene amenazando de invasión al pueblo hermano de Cuba. Su objetivo es cambiar el régimen político y “liberar al pueblo de la dictadura”. Dicho pasatiempo le puede costar el fin definitivo del bloqueo comercial contra el gobierno revolucionario socialista. Congresistas demócratas de la Cámara de Representantes están solicitando a Trump, a través de una carta, terminar con las sanciones económicas contra Cuba. Piden también, la modificación del enfoque político hacia el pueblo y gobierno de la isla. Ojalá así sea.
(Colaboró Ruxi Mendieta)
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