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“La danza no se hereda por la sangre, sino por el fuego que prende en quien oye el llamado”

Elevando culturas captura una tradición que busca el relevo generacional

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▲ Fotogramas del documental Elevando culturas dirigido y producido por Jaime Reyes López, cortesía de la producción
 
Periódico La Jornada
Domingo 5 de abril de 2026, p. 7

El documental Elevando culturas captura una tradición, como la de los voladores, que busca el relevo generacional a través de nuevas formas de transmisión: desde la incorporación de niñas y jóvenes hasta su uso como herramienta educativa en escuelas.

La pieza testimonial marcada hoy día por la migración fue por Guerreros Águila –grupo de hombres-pájaro de Zoquiapan, Puebla–, que la dividió en tres partes: El llamado del viento, Hilos de la memoria y El corazón que vuela, y muestra no sólo la ejecución del rito, sino cómo el grupo rompió barreras de género y edad, al incluir a las nuevas generaciones.

“En Zoquiapan, la danza no se hereda por la sangre, sino por el fuego que prende en quien escucha el llamado. Hoy nuevos portadores despiertan y aunque sus pasos son jóvenes, sus sueños ya vuelan alto”, afirma Jaime Reyes López, quien funge en el proyecto como director, editor y productor.

La danza de los voladores es un ritual prehispánico mesoamericano reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. En él, cinco hombres ascienden a un mástil de 18 a 40 metros, y mientras cuatro de ellos se lanzan al vacío y descienden girando, con 13 vueltas cada uno, el quinto permanece en la cima, donde ejecuta música y danza.

Acto de gratitud

Para los Guerreros Águila, el ritual de volar comienza antes de despegar los pies de la tierra, y la danza es un acto de gratitud hacia los cuatro puntos cardinales, al sol, al agua, a la tierra y al aire.

“Nos lanzamos al vacío, pero amarrados por nuestra fe. Es una experiencia donde el miedo no existe; nos enfocamos en el caporal, quien baila en la cima sin protección alguna, y tras unas vueltas, empezamos a disfrutar del aire y el sol”, relata.

La danza de los voladores se interpreta en diversas regiones de México y Guatemala, pero cada zona tiene un sello característico. También puede tener diferentes significados, dependiendo de la comunidad: desde la conexión con los dioses, la naturaleza y la espiritualidad.

En Zoquiapan, tras un periodo donde estuvo a punto de perderse, se adoptaron sones y vestimentas que hoy se defienden con orgullo. “El documental se pensó para preservar y transmitir la herencia cultural y espiritual de nuestra comunidad”, subraya Reyes López.

En un contexto donde la migración por motivos laborales, que suele interrumpir la continuidad de los participantes, el documental funciona como una manera de transmitir el interés por el ritual de vuelo. Se trata de un material educativo y testimonial que sirve como semilla para el entusiasmo juvenil.

Ceremonia ritual

“Queremos que los niños se sigan interesando por conservar esta ceremonia ritual. Por eso decidimos participar en programas de apoyo que nos permitan generar una evidencia videográfica para transmitir nuestro conocimiento”, señala.

Elevando culturas contó con el respaldo del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, y se estrenó en la Cinemateca de Puebla en noviembre de 2025. Ahora, preparan su presentación en diversas escuelas primarias y secundarias de la región.

“Queremos que conozcan el trasfondo para que se animen a participar. Ser volador implica una preparación teórica y una fuerza física considerable para aguantar minutos de cabeza, pero se hace con una fe que te hace poner la mente en blanco y disfrutar”, concluye.