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María Katzarava celebra 25 años de trayectoria con espectáculo íntimo

La soprano ofrecerá Katzarava y las voces de la cueva en un lugar casi confidencial

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▲ En La Cueva de Rodrigo de la Cadena “el contacto es visual y directo; además, el público se vuelve partícipe, incluso puede subir al escenario”, compartió María Katzarava en entrevista con La Jornada.Foto cortesía de Ana Lourdes Herrera
 
Periódico La Jornada
Domingo 5 de abril de 2026, p. 2

Después de recorrer los grandes escenarios de la ópera, de La Scala a la Royal Opera House, la soprano María Katzarava (Ciudad de México, 1984) vuelve la mirada hacia un espacio más cercano, casi confidencial, donde la voz se mide a unos cuantos metros y la música adquiere otra temperatura.

Así se configura Katzarava y las voces de la cueva: Una travesía en cuatro acordes, residencia que se llevará a cabo los jueves de abril, a partir del día 9, en La Cueva de Rodrigo de la Cadena, con la que celebra 25 años de trayectoria.

“Estoy muy contenta de poder compartirlo así, en un formato muchísimo más íntimo, con el público tan de cerca. Es algo muy bonito”, señaló la artista en entrevista con La Jornada.

En esa lógica, la cercanía no aparece como un matiz, sino como el eje del proyecto: romper la distancia habitual de la ópera, propiciar contacto directo y convertir la función en una experiencia compartida.

La propia intérprete lo explicó así: “aquí el contacto es visual y directo; además, el público se vuelve partícipe, incluso puede subir al escenario. En ese gesto se rompe esa formalidad que ha marcado mi experiencia en los grandes recintos operísticos”.

La residencia se articula en cuatro programas que funcionan como mapa personal. El recorrido inicia con Piaf de bolsillo, una versión reducida de su espectáculo dedicado a Edith Piaf, que ha presentado con localidades agotadas en distintas ciudades del país. “Me emociona mucho llevar su música, la música francesa, a nuestros compatriotas mexicanos”.

El ciclo continúa el 16 de abril con una sesión de jazz junto con el pianista Alex Mercado; el 23 se abre al pop y al teatro musical en un encuentro con Euge Ortega, a quien Katzarava define como “una de las voces más potentes… un gran talento”, y cierra el 30 con la participación de Alejandra Ávalos.

De esta última, la soprano subrayó la cercanía personal y una ética de trabajo que admira; la definió como “una gran artista… muy seria, muy comprometida y muy disciplinada”.

El repertorio, más que una suma de géneros, traza una biografía. Es, en sus palabras, “un recorrido de todo lo que a mí me gusta. La ópera sigue siendo mi centro. Ha sido mi sustento más grande de vida”, pero convive con otras pasiones como el jazz, el bolero y el pop.

Ahí se instala una idea de libertad como eje de esta etapa. Después de 25 años, su relación con la ópera ha cambiado. “Ya no le debo ni me debe nada… hoy estoy verdaderamente disfrutando lo que me gusta cantar”. Más que ruptura, se trata de expansión.

Ese tránsito tiene raíces claras. El pop fue el primer impulso. “Quería ser como Ana Torroja”, recordó la intérprete. La canción francesa forma parte de su historia personal; “el francés es mi segunda lengua”.

El jazz plantea otro horizonte expresivo. “Me encanta, me trastorna… es otro universo, otra manera de entender la música”. Cada registro implica un cambio de lenguaje; no basta con la técnica, exige sensibilidad. “Uno debe tener la inteligencia de saber cambiar el chip en cada género”.

Esta versatilidad se sostiene en una conciencia vocal construida con el tiempo. “He llegado a la plenitud de mi instrumento gracias a una disciplina constante y a no haber forzado etapas. La madurez física llega después de los 35 años, cuando también se adquiere madurez emocional”, señaló Katzarava.

Desde ahí, incluso su interés se desplaza. Sin abandonar la ópera tradicional, hoy se siente atraída por la creación contemporánea, por la posibilidad de cantar música nueva y ampliar los márgenes del repertorio.

Alimento al alma

El formato de cámara refuerza esa búsqueda. Frente a la distancia del teatro operístico, aquí la escena se vuelve un espacio compartido. “Hay libertad de todo, me gusta poder compartir y hacer partícipe al espectador”, comentó. Lo resume en una imagen precisa: “Es realmente como un alimento al alma”.

En paralelo, la residencia convive con su labor formativa. El Estudio Katzarava cumple cinco años y ha dado lugar a un ensamble vocal que ya se presenta en distintos foros. La enseñanza, afirmó la soprano, forma parte esencial de su trabajo, pues “impulsamos a los nuevos artistas, los tenemos en preparación constante y arriba de un escenario”.

Lejos de pensarse como un punto de llegada, la celebración de sus cinco lustros de trayectoria se abre hacia nuevas posibilidades. En ese movimiento, ella extiende la invitación: “me encantaría que la gente se diera la oportunidad de asistir porque estas cuatro fechas prometen ser emblemáticas e inolvidables. Hay un altísimo estándar de calidad musical, interpretativo y emocional, eso es una garantía”.

La venta de boletos para las presentaciones de Katzarava y las voces de la cueva: Una travesía en cuatro acordes en La Cueva de Rodrigo de la Cadena (San Antonio 256, colonia Ampliación Nápoles, alcaldía Benito Juárez) será únicamente por WhatsApp al 56-4770-4855.