Jueves 2 de abril de 2026, p. 5
La Plaza de la República del Monumento a la Revolución se transformó de nuevo en una concurrida fiesta del saber y la imaginación con el 21 Gran Remate de Libros, Discos y Películas, que se realiza desde ayer y hasta el domingo próximo, de las 11 a las 20 horas.
En el transcurso de su primera jornada, cientos de personas acudieron para apreciar la exorbitante oferta libresca y, en un alto porcentaje, aprovechar los incomparables descuentos y promociones, con precios desde 10 hasta un máximo de 150 pesos.
Los hay para todos los intereses y gustos: técnicos, de historia, ciencias, filosofía, derecho, economía, religiosos, clásicos, de narrativa, de poesía, infantiles, cómics… Son miles y miles de libros que han pasado largo tiempo arrumbados en la penumbra de bodegas y que ahora aguardan el momento para iluminar no sólo el rostro de quien los descubre de entre una mesa, anaquel o botadero, sino el bagaje intelectual o la imaginación de quien los leerá.
La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y la Brigada para Leer en Libertad dispusieron una decena de carpas de enormes dimensiones a lo largo de la explanada, en las que se alojan 365 módulos y 199 expositores: 99 editoriales comerciales, 59 distribuidores y 41 libreros de segunda mano, desde las empresas más poderosas de la industria hasta independientes y marginales, así como grandes y pequeñas librerías.
En el breve acto inaugural, Paloma Saiz Tejero, directora de la citada brigada, recordó que este evento, a diferencia de otros encuentros editoriales, como las ferias, tiene la misión principal de cumplir con la encomienda que engloba su lema: “Salva un libro, no dejes que lo destruyan”.
La gran mayoría de los ejemplares en venta proviene de las bodegas de los editoriales, adonde se les recluye tras cumplir su corta estancia de exhibición comercial y, posteriormente, se les destruye para reducir inventario obsoleto y obtener beneficios fiscales al deducir las pérdidas de mercancía no vendida.
“Les pedimos a todas las editoriales que, por favor, saquen lo que tienen en bodegas y que nos lo dejen a precios de remate, porque, si no, desafortunadamente esos libros van a triturarse”, destacó la promotora cultural. “Queremos que saquen lo más que puedan de las bodegas y que, además, lo hagan a precios muy baratos”.
Salvamento de un millón de ejemplares
Al afirmar que aquí puede encontrarse desde ese libro que alguien lleva años buscando y que ya no está en librerías hasta aquel que en su momento fue imposible adquirir por su elevado precio y ahora tiene un costo muy accesible, Saiz Tejero instó a la ciudadanía a salvar libros.
“Porque es muy importante. Si éste no se vuelve un país lector, si no tenemos cada vez más lectores, pues entonces no podremos decidir cuál será nuestro futuro”, afirmó, y en entrevista posterior agregó que “es terrible pensar que en un país donde hace falta que la gente lea se destruyan los libros”. En un estimado, aseguró que el año pasado lograron salvarse más de un millón de ejemplares.
Por su parte, el director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, se declaró “fan” de este gran remate desde su primera edición, al señalar que descubrió en lo personal y lo colectivo las bondades de su modelo: poner en manos de la ciudadanía libros a muy bajo precio e inencontrables.
“No hay en estos momentos en ningún lugar de América Latina una oferta librera de este tamaño. Son millones de libros, desde 10 hasta 150 pesos como tope, pero todos con enormes descuentos”, subrayó el escritor.
“Es impresionante lo que se expone en todas estas librerías en términos de oportunidad, y también algo fundamental porque básicamente el gran problema de la lectura en México no sólo es la creación de los hábitos de la misma, la costumbre y el trascender la que es obligatoria que se produce en la enseñanza media, para volverse lector por placer, el problema es cuánto cuestan los libros.”
Tras reafirmar lo que se ha convertido en uno de los estandartes de su labor como promotor de la lectura en México: “que el precio no sea un obstáculo para poder leer”, Taibo II resaltó la principal virtud de este gran remate de libros.
Evita que se destruyan los libros, explicó, algo que “es antisocial y mucho más costoso para las editoriales”, pues sólo les dan entre 20 y 22 centavos por el papel (de cada ejemplar), mientras aquí puede venderlo desde 10 pesos.
En un recorrido realizado por este diario pudo apreciarse cómo decenas de lectores de todas las edades y clases sociales se arremolinaban en torno de las mesas para buscar entre los océanos de libros los que más llamaran su atención, o bien, si son muy afortunados, aquel título o autor que específicamente buscaban.
Hay quien adquirió no uno ni dos, sino hasta más de 10 o 20 ejemplares, como Jesús Martínez, quien año con año asiste el primer día de este encuentro con maleta de ruedas en mano para surtir su librería. Tenía planeado invertir en esta ocasión entre 3 y 4 mil pesos.
O Yeshua, un estudiante de preparatoria, quien también trae consigo su maleta, porque “una mochila pesa mucho”, y que desde hace tres años gasta alrededor de 2 mil pesos y se lleva “un chorro de libros y cómics”.











