Jueves 2 de abril de 2026, p. 4
Alrededor de 13 toneladas de tezontle, piedra, ladrillos y pintura, que fueron retirados de la cúpula de la Capilla de Dolores y las bóvedas de la nave principal del ex templo de San Diego durante su rehabilitación estructural, se transformarán en una exhibición de arte que se presentará en mayo.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Fideicomiso del Centro Histórico (FCH) de la Ciudad de México firmaron un convenio de colaboración en diciembre pasado con el objetivo de intervenir las estructuras y grietas derivadas de los sismos de 2017, así como por flora parasitaria que invadió el inmueble, ubicado en la calle Doctor Mora y a un costado de la Alameda Central.
Los trabajos que realizan más de medio centenar de arquitectos, maestros canteros, especialistas en restauración y biólogos, entre otros, concluirán en los siguientes días con la instalación de “un muro de sacrificio” que será colocado en el ala norte del ex templo, actualmente Laboratorio Arte Alameda, para proteger el mural Los informantes de Sahagún, de Federico Cantú.
Se trata del lugar frente a cuyo acceso principal “estuvo el quemadero de la Inquisición de 1596 a 1771” , según se lee en la placa que instaló la Dirección de Monumentos Coloniales y de la República.
El director de Desarrollo Inmobiliario del FCH, Javier Olmos Monroy, comentó que se destinaron alrededor de 6.8 millones de pesos, provenientes de recursos federales, tras el convenio de colaboración entre el INAH y el FCH, y que cuenta con la supervisión del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.
Por su parte, la arquitecta residente de la obra del FCH, Claudia López Cherres, comentó que los trabajos incluyeron 755.44 metros cuadrados de rehabilitación, en la que también participaron biólogos del INAH, con el fin de retirar plantas invasivas, en su mayoría conocidas como tabaquillo, que ocasionaron grietas en el ex templo, una de éstas de más de 15 metros, ubicada en la parte superior del acceso principal.
En un recorrido por el recinto explicaron que el muro de sacrificio protegerá el mural de Cantú de humedad y otros factores, ya que vendedores informales colocaban clavos en la pared exterior para exhibir sus mercancías, mientras otras personas grafiteaban el espacio.
Indicaron que Javier de la Riva, director de Laboratorio Arte Alameda, y el artista Pablo Rasgado alistan la exposición que se prepara con “el desperdicio” del material retirado del inmueble, aunque la temática “es sorpresa” para los visitantes en la reapertura que se prevé para el próximo mes.
“Es interesante, es una forma de reutilizar, ya no es el desecho o lo que se lleva a un tiradero, es reinventarlo y volverlo a utilizar, que sea visible para la gente”, mencionó Cherres López, quien señaló que se trata de desperdicio que consiste en capas de pintura, aplanado, entortado, enladrillado, tezontle y algunas piedras retiradas como parte de rehabilitaciones anteriores.











