Jueves 2 de abril de 2026, p. 3
“Nada qué declarar, oficial… salvo mi genialidad”, advierte Oscar Wilde desde la escena de Lady Oscar Salomé, unipersonal escrito e interpretado por Yuriria Fanjul.
El relato se concentra en las 48 horas del juicio por “indecencia grave” celebrado en Londres en 1895, cuando el dramaturgo irlandés llevó sus pasiones hasta sus últimas consecuencias y fue condenado a prisión y a la censura.
A partir de ese episodio, el montaje traza una mirada sobre la creatividad, la afirmación de la identidad y lo que implica sostenerla frente a un orden que castiga la diferencia.
Con la dirección de Arturo Fuentes, la escena se articula desde el ritmo. “Trabajo con acentos, silencios e intensidades; ese flujo es lo que sostiene la acción”, explicó en entrevista con La Jornada.
La palabra, añadió, no permanece en el plano textual: se expande hacia la música original de Rogelio Sosa, el movimiento y la iluminación.
El punto de partida no fue reconstruir el pasado, sino activarlo. “Nos interesaba interpretar los hechos desde la sensibilidad contemporánea”, indicó el director. De ahí que el desarrollo se mueva en un registro onírico, existencial e histórico, donde lo documentado convive con una dimensión estética que define la figura de Wilde.
Ese cruce también se sostuvo en el diálogo con Fanjul. “Su escritura contiene múltiples capas y el trabajo fue amplificarlas desde la escena”. En ese proceso, precisó, las tensiones surgieron en los límites: qué mostrar, qué sugerir y hasta dónde llevar cada elemento.
La figura del autor irlandés aparece en confrontación con el orden moral de su tiempo. Según Fuentes, la obra recuerda que las cuestiones de derechos humanos, particularmente para ciertas minorías, siguen sin resolverse del todo.
“Wilde fue una figura que desafió ese orden asumiendo consecuencias devastadoras. Más que un discurso directo, la intención fue construir una experiencia que dialogue con el presente.”
Dimensión íntima
En ese entramado aparecen Lady Speranza Wilde, madre del escritor, y la referencia a Salomé, que amplían el horizonte hacia una dimensión más íntima. Para la autora e intérprete, estas presencias permiten reivindicar la feminidad que Wilde exploró, al tiempo que hacen convivir en escena distintas facetas del autor.
La escenografía y el vestuario fueron diseñados por el propio Fuentes, con la iluminación de Érika Gómez.
“Hay en Wilde una celebración de la creatividad y de la individualidad; la necesidad de afirmar lo que uno es, incluso frente a la adversidad”, concluyó el director.
Producido por Stage of the Arts México, Lady Oscar Salomé tiene funciones en el Teatro Orientación Luisa Josefina Hernández del Centro Cultural del Bosque (Reforma y Campo Marte). Los horarios son jueves y viernes a las 20 horas (excepto hoy y mañana), sábados a las 19 y domingos a las 18 horas. El boleto cuesta 150 pesos. La temporada concluirá el 19 de abril.











