La tía Paty empezó como página de chismes
La abogada Perla Yazmín Calvillo y su familia fueron objeto de calumnias // Llama a víctimas a levantar denuncias penales contra este tipo de ilícitos
Domingo 29 de marzo de 2026, p. 8
La abogada Perla Yazmín Calvillo Cantú jamás pensó que la promoción de su despacho jurídico en redes sociales se convertiría en una trampa de chismes, extorsión, amenazas, difamación y persecución a través de las cuentas de La tía Paty, estructura digital de carácter criminal.
Todo empezó en noviembre de 2023, cuando buscó anunciar su despacho jurídico en Instagram a través de cinco cuentas que tenían miles de seguidores, manejadas por La tía Paty. A cambio, Perla Yazmín pagaba 8 mil 500 pesos mensuales a Marylin Daniela Camacho Mar, en Bacalar, Quintana Roo, bajo las órdenes de Laura Hyrma Iruegas Arreola, con domicilio en avenida Lázaro Cárdenas 2610, local 12, colonia Valle Oriente, en San Pedro Garza García, Nuevo León.
Lo que parecía una oferta normal de promoción de despachos jurídicos, consultorios médicos, comercios de interiorismo, pastelerías y otros negocios, se convirtió paulatinamente en una auténtica pesadilla que dañaba su reputación en un esquema de extrema violencia digital y extorsión mediante imágenes creadas con inteligencia artificial que no sólo involucraban a Perla, sino también a sus dos hijos menores.
Lo peor es que descubrió que existía un catálogo con fotos de más de 600 jóvenes que pagaron mil 500 pesos por entrar a un chat configurado como negocio de trata con fines de explotación sexual de mujeres y menores de edad reclutadas y exhibidas en el apartado de “Cariñosas y cariñosos Tía Paty”, pues incluía también catálogo de hombres, algunos casados, que luego eran chantajeados.
Es así como el 19 de diciembre del año pasado decidió denunciar ante la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León a La tía Paty en el expediente 150333/2025-CDV y la carpeta de investigación 158863/2025.
“Empezaron a mandarme videos hechos con inteligencia artificial matando a mis hijos, con imágenes de ellos colgados de un puente; reels (videos) diciendo que yo robaba a mis clientes, que era una abogada estafadora, que recibía el dinero y no atendía; que mi mamá pedía limosna para poder comer… fue algo muy feo. Fue una tortura emocional devastadora”, dice Perla Yazmín en entrevista con La Jornada.
Y añade: “¿cómo van a reparar el daño que estos delincuentes han ocasionado a cientos de personas y sus familias? No existe manera. Es irreparable. Yo caí en una gran depresión; no me podía levantar de la cama, no tenía ganas de comer, bajé 20 kilos en cuatro meses. Me dio una parálisis facial derivada del estrés, mientras las cuentas digitales hacían memes sobre mí y seguían difamándome, inventando chismes, rumores. Mi hija sufrió un preinfarto porque en centros comerciales nos insultaban. Fue horrible”.
Estrategia delictiva
La Jornada ha tenido acceso a la carpeta judicial que finalmente provocó que el pasado 25 de marzo detuvieran a los administradores de las cuentas de La tía Paty: César El Pucho Lozano Cantú, hijo de Patricia Cantú López, quien es copropietaria de la tienda de animales La jungla de Timo y seguidora con fama del equipo de futbol de los Rayados de Monterrey, así como a Astrid Elizabeth Juárez León, trabajadora administrativa.
Finalmente, no detuvieron a la otra administradora de las cuentas, Laura Hyrma Iruegas Arreola, porque está amparada luego de haber sido detenida en noviembre pasado por privar de la libertad y golpear a una mujer en un consultorio de Monterrey; antes, había sido aprehendida por fraude.
“Se trata de una red criminal de delincuencia organizada que usaba indebidamente información confidencial para luego inventar cosas y extorsionar a las personas”, dice de manera valiente Perla Yazmín.
Era un esquema digital compuesto por más de 70 mil miembros en Instagram y Telegram, donde publicaban videos íntimos explícitos. Al principio había personas famosas, pero luego fue llegando gente que sólo pagaba 300 pesos mensuales por enterarse de chismes, por ejemplo, supuestas infidelidades o fraudes. También, con un pago previo, ofrecían difamar a cualquiera.
Perla Yazmín señala que en julio del año pasado dejó de pagar la cuota de 8 mil 500 pesos por publicidad, luego de darse cuenta del catálogo de mujeres y menores de edad para servicios sexuales.
Dice que en su cuenta de Telegram, la administradora Camacho Mar le avisó que “La tía Paty quería hablar con ella. Me dijo que su jefa (Laura Hyrma) me exigía que pagara los primeros 200 mil pesos y que si no lo hacía iban a comenzar a quemarme en redes sociales diciendo que soy una mala abogada, que robaba a mis clientes, que era una estafadora”.
Cuando pidió que dejaran de publicar mentiras, Camacho Mar le dijo que esas difamaciones “desaparecerían” cuando pagara y le advirtieron que hasta entonces serían diarias y constantes. “Le pagué 13 mil pesos desde mi cuenta bancaria para configurar el delito, pero no quitaron las publicaciones en mi contra porque me seguían pidiendo 200 mil pesos y luego otros 200 mil, es decir, 400 mil pesos en total”.
Delincuencia organizada
A Perla Yazmín la señalaban de estafar a madres en proceso de divorcio para quitarles a sus hijos. Desesperada, pidió consejo a compañeros abogados, quienes le recomendaron no hacer nada legalmente, pero “yo hice lo contrario, pues empecé a juntar evidencias y contraté a un grupo de investigadores privados que me dieron información valiosa sobre la red criminal. Mi estrategia fue opuesta a la que todos los afectados habían hecho, es decir, esas páginas estaban acostumbradas a que al difamar e intimidar, las personas después preferían desaparecer de las redes”.
Añade: “Todos los días que publicaban sus calumnias, yo subía historias dando la cara, desmintiendo y decía públicamente ‘esta página me está extorsionando’, pero todos los días ellos seguían burlándose y haciendo concursos para mandar mensajes groseros a mi hermana la médica y publicaban su número celular personal. El ganador siempre era Ángel Yahir Rodríguez, chofer de Didi, y otro de sus cómplices”.
Dice que también hacían concursos de videos sobre sus hijos: “En ellos había hombres afroamericanos violando a mis hijos y otros de señores matándolos a cuchillazos; había mensajes a las tres de la mañana amenazando con que ya no iba a verlos. Dieron mi dirección. Cuando salía de mi casa me escribían ‘ya sabemos que vas saliendo de tu colonia, ojalá no veas a tus hijos al fondo de la alberca’. Decían que yo tenía muchos amantes porque tengo una camioneta Mercedes Benz”.
La abogada fue juntando pruebas. Afirma que tiene cientas de capturas de pantalla, grabaciones, fotografías y videos que fueron entregados a la fiscalía que demuestran sus dichos y que finalmente ayudaron a la fiscalía a avanzar en su investigación y detención de los ahora vinculados a proceso.
“También tengo cientos de números de teléfono de gente que me insultaba a todas horas del día y la noche. Llegó un momento que tuve que contratar escoltas porque mis hijos ya no estaban seguros. Ya no podía salir porque a donde quiera que iba me tomaban fotos y videos”.
Añade: “Es una red criminal de delincuencia organizada que hace uso indebido de información confidencial para obtener dinero de manera ilícita. Generalmente, la gente no hace nada ante la difamación y el acoso digital, pero yo no iba a cerrar la boca. Les contestaba sus mensajes, les decía ‘aquí estoy, yo no soy anónima; no tengo nada que esconder’ y desmontaba sus mentiras. Que la vergüenza cambie de bando. Nunca dejé de dar la cara”.
Canales peligrosos
Cuando Perla Yazmín publicó que había trata de mujeres y niñas, los administradores de la cuenta le escribieron: “Si no das de baja esas páginas donde estás diciendo que yo promuevo menores de edad, me voy a ir con todo contra ti”.
Pero ella siguió exhibiendo los hechos. “Me contactó la mamá de una muchacha que se había suicidado por culpa de esa red. Me dijo ‘qué bueno que no te dejes; mi hija no tuvo ese valor; se suicidó a raíz del odio generado por estas cuentas’”.
Agrega que uno de los médicos extorsionados pagó 500 mil pesos: “Decían que era transa y un carnicero y que estaba coludido conmigo, ‘la abogada ratera’. El 10 de diciembre, él pagó en un banco de San Pedro Garza García y bajaron las historias. Luego me llamaron para que yo pagara 400 mil pesos, pero me negué”.
Finalmente, además de los dos acusados que permanecen en prisión, el pasado 1º de enero detuvieron a Marylin Daniela Camacho Mar, quien el 8 de ese mes aceptó sus delitos ante el juez de control y fue sentenciada a cinco años y ocho meses de prisión por extorsión y fraude. Y además de la de Perla Yazmín, ya hay siete denuncias.
Frente a este caso inédito judicialmente, la abogada recomienda ser muy “cautelosos” con lo que se sube a las redes sociales.
“Debemos tener cuidado con quiénes le confiamos nuestra vida privada, no sólo con los desconocidos, sino con los amigos. Me enteré de que esta red extorsionaba a sus conocidos, clientes y amigos. Lozano consolaba a sus amigas que estaban deprimidas en cama y medicadas, mientras él mismo manejaba las cuentas que las destrozaban, difamándolas.”
Perla Yazmín invita a denunciar penalmente a quienes sufran este tipo de delitos. Dice que espera superar lo que vivió y continuará ayudando con asesoría legal a mujeres de escasos recursos y con cáncer. “La lección que me deja es no darle mi confianza a cualquiera y a no mantener intercambio en redes con personas que no conozco. He vivido una pesadilla y ahora quiero volver a mi vida”, asevera.












