Opinión
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Desde otras ciudades

El Museo de Shanghái, un viaje milenario por la cultura china

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▲ El edificio está rodeado de esculturas de leones, símbolos de buena suerte, protección y poder.Foto Alia Lira Hartmann
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hina, ese enorme país de mil 300 millones de habitantes, realiza una intensa labor para fomentar el turismo. Shanghái, con sus rascacielos y la atmósfera cosmopolita atrae a millones de personas. Su nombre remite a dos ideogramas que al ser traducidos describen a una urbe sobre el mar, al este, sobre el delta del río Yangtsé.

El mar de China Oriental la convierte en puerto de río y océano. Es el más grande del mundo por el volumen de mercancías que ahí se movilizan. Con 23 millones de habitantes, es una de las ciudades más pobladas del mundo que mezcla la arquitectura tradicional y templos budistas que contrastas con la urbanización.

Entre rascacielos, centros comerciales y transitadas avenidas surge uno de los espacios culturales más importantes de China: el Museo de Shanghái. En la Plaza del Pueblo, es una auténtica puerta al pasado que permite recorrer miles de años de historia y comprender la profundidad de la civilización china.

Fue fundado en 1952, aunque su imponente sede actual tiene apenas 30 años. El edificio fue inaugurado en 1996 y su diseño remite a símbolos culturales. La arquitectura se inspira en los antiguos recipientes rituales de bronce de la dinastía Shang y Zhou: una base cuadrada que representa la tierra y una estructura circular superior de 30 metros de altura que simboliza el cielo, de acuerdo con concepciones cosmológicas tradicionales.

alberga una de las colecciones de arte chino antiguo más completas del mundo: más de 120 mil piezas distribuidas en 40 mil metros cuadrados en cinco pisos. Conviene tomar por lo menos dos días completos para visitarlo. Independientemente de las guías en sus propias lenguas con que se visite, no está de más dejarse guiar por los mismos orgullosos empleados.

Las salas muestran las etapas de la historia cultural del país. Muchas piezas tienen hasta 8 mil años de antigüedad. Los artefactos de bronce van desde vasijas hasta campanas labradas, la famosa cerámica y porcelana china con bellísimos jarrones, muebles que son verdaderas obras antiguas del arte de la carpintería, figuras de jade y antiguas colecciones de monedas o sellos.

La sección de caligrafía ilustra al visitante sobre este arte milenario que no sólo reflejaba una simple escritura, sino una práctica en la búsqueda de equilibrio que refleja el aspecto espiritual del calígrafo. En la tienda se puede adquirir un equipo para iniciarse en este arte. Parte del viaje a China es una introducción a esta práctica, donde se ofrecen cursos básicos como un método meditativo.

Los periodos históricos se interpretan en dinastías, etapas en las que una sola familia gobernaba todo el imperio y los cambios se sucedían por sistema hereditario durante 2 mil años. En 1912 concluyó esta larga fase después de una revolución.

Las colecciones son parte de hallazgos arqueológicos, aunque también confiscaciones de propiedades privadas o piezas que eran vendidas a extranjeros que buscaban sacarlas del país, así como valiosas donaciones privadas. Además de sus exposiciones permanentes, organiza muestras temporales internacionales, actividades educativas y programas de investigación que atrae a numerosos sinólogos europeos.