Domingo 29 de marzo de 2026, p. 23
La Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México logró conformar 226 redes comunitarias para la identificación temprana de situaciones de violencia de género, que el año pasado brindaron atención a más de 223 mil personas del sexo femenino en las 16 alcaldías, de acuerdo con un informe de la dependencia.
Esto es resultado de la acción social Red de Mujeres Siempre Vivas, que este año se pretende reforzar con la creación de 168 más en beneficio de 268 mil personas por medio de visitas domiciliarias y a negocios, así como la impartición de 500 talleres para la promoción de los derechos y autonomía económica de ese sector.
Uno de los objetivos, señalan los lineamientos generales para la operación de la estrategia, es promover una cultura de denunciar la violencia familiar, toda vez que el principal argumento de las víctimas para no hacerlo es que consideran que “se trató de algo sin importancia que no les afectó”.
En su diagnóstico, la secretaría destaca que con estas redes comunitarias se atiende la necesidad de desnaturalizar la violencia en la vida cotidiana y transformar las normas socioculturales que la justifican, al fortalecer la capacidad de respuesta, acompañamiento y protección, así como impulsar procesos que reduzcan la tolerancia social de la violencia contra ellas.
Agrega que el Atlas de Feminicidios de la Fiscalía General de Justicia, de enero de 2019 a octubre de 2025, registró 476 feminicidios, y aunque se ha logrado una disminución, es prioritario continuar trabajando en la forma de ver las relaciones entre mujeres y hombres “para que el tejido social se reconfigure”.
Aunado a todo eso, la violencia de género tiene raíces estructurales en la desigualdad económica, limitaciones en la toma de decisiones y persistencia de patrones socioculturales que normalizan la subordinación de las mujeres, lo que reduce su autonomía y permite la reproducción de la violencia en los ámbitos familiar, comunitario y social.
Ante este panorama, la Red de Mujeres Siempre Vivas plantea mantener y fortalecer la prevención comunitaria de la violencia contra ellas con la difusión de información y sensibilización casa por casa, plazas públicas, planteles escolares, además de promover proyectos solidarios y colaborativos que les permitan avanzar hacia su independencia económica y personal.
De esta manera, la conformación de redes comunitarias contribuye a la construcción de entornos seguros donde las mujeres puedan ejercer su autonomía física y participar activamente en la toma de decisiones que afectan su entorno.












