Éstos denuncian que el procedimiento administrativo en su contra es una venganza de un “grupo en el poder”
Viernes 27 de marzo de 2026, p. 7
En la última sesión con la composición actual del Instituto Nacional Electoral (INE), en vísperas de la salida de los consejeros Jaime Rivera, Claudia Zavala y Dania Ravel, persistió la rispidez y diferencia de criterios entre los integrantes de la máxima instancia de decisión de este órgano.
Ni los protocolos del adiós hicieron terso el momento; mientras los salientes denunciaron riesgos a la independencia del INE y señalaron que el procedimiento administrativo abierto en su contra es una venganza (que mientras no concluya les impedirá cobrar su finiquito), el bloque contrario, donde está la consejera presidenta, Guadalupe Taddei, habló que más allá de las personas, el órgano electoral tiene la solidez necesaria para organizar el megaproceso comicial de 2027.
Aunque hubo reiterados parabienes hacia quienes iniciaron su trabajo como consejeros en 2017 y lo concluyen el próximo 4 de abril, ninguno de los oradores bajaron la guardia y pusieron sobre la mesa llamada Herradura de la Democracia, las alertas que consideran fundamentales sobre el destino del árbitro electoral nacional.
El primero en hablar, al final de una larga sesión de jueves, fue Rivera. Declaró que la “ilegalidad”cometida por el órgano interno de control del INE, que abrió y retomó un procedimiento de responsabilidades administrativas en contra de aquellos que en 2021 votaron por posponer el proceso de revocación de mandato del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, bajo el argumento de carecer de dinero para hacer ese ejercicio ciudadano.
Enseguida, Zavala acusó que el origen del episodio fue político y una venganza del grupo en el poder.
“Lamento que por una cuestión evidentemente política siga abierto un procedimiento administrativo a todas luces infundado, arbitrario y con visos de venganza que busca sancionarme y a otros colegas por decisiones que tomamos en ejercicio de nuestras atribuciones constitucionales, pero que no gustaron a alguna persona o grupo en el poder. Como vemos, las pulsiones autoritarias siguen presentes en nuestros tiempos”, dijo.
A su vez, Ravel optó también por una lectura de su mensaje, con voz pausada, sin estridencias, pero en medio de ese estilo no omitió dejar una posdata: “un barco no puede llegar a buen puerto si no tiene quién lo dirija correctamente “.
Taddei, seria, atenta a los oradores, apretó la mandíbula. Vinieron los mensajes de otros consejeros y representantes partidistas, la mayoría con alusiones personales y de halagos a los que se van.
Al último, la consejera presidenta tomó la palabra para dar un mensaje estrictamente institucional que bien se puede resumir en una frase: el INE no se detiene, expresó.
Habló que el esquema de renovación escalonada garantiza la continuidad de sus operaciones y su fortaleza no depende de sus miembros, de ahí que viene una nueva etapa para este órgano colegiado y en unas cuantas semanas recibirá a los nuevos.
Cerró como inició, sin salirse del mensaje preparado para la ocasión, y únicamente a la referencia a la maquinaria INE.
Al final, señaló que “la agenda del INE exige mirar hacia adelante y es a donde debemos estar avanzando. Éxito y muchas gracias a todos. Con eso terminamos el punto”.











