Se celebró en San Lázaro el centenario del nacimiento del chiapaneco, que fue diputado federal en dos periodos
Viernes 27 de marzo de 2026, p. 5
A medio camino entre el vendedor de telas en Tuxtla Gutiérrez y el diputado federal en San Lázaro, Jaime Sabines (1926-1999) construyó una poesía que habla desde la carne, la calle y el desconcierto.
“No he vivido del trabajo intelectual, siempre juré que jamás escribiría artículos o reseñas”, aseguró alguna vez. “No presumo de ser el poeta más grande de México, pero sí uno de los pocos que han trabajado toda su vida en serio, en chambas físicas”.
Ayer, en el salón Legislativo del Palacio de San Lázaro, decenas de colegas y admiradores se reunieron para celebrar el centenario de su nacimiento –cumplido este miércoles 25– con el Encuentro de Poetas: 100 años de Jaime Sabines, el poeta del Congreso.
Organizado por la Cámara de Diputados en colaboración con el Instituto Cervantes (de España), el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Chiapas y otras instituciones, el tributo constó de tres diferentes momentos.
El primero –tras la bienvenida a cargo de Aliza Chelminsky, secretaria de Servicios Administrativos y Financieros de la Cámara de Diputados– fue una conversación entre jóvenes poetas mexicanos: la jalisciense Olivia Oropeza, la chilanga Maricela Guerrero, el colimense Rogelio Guedea y el chiapaneco José Natarén, para quien el destino de Sabines “fue la poesía, y sus poemas serán recordados dentro de 500 años”.
Al concluir tuvo lugar una mesa magistral, que reunió a tres de las más grandes voces de la poesía mexicana contemporánea: Marco Antonio Campos, Efraín Bartolomé y Silvia Tomasa Rivera, además del vate español Luis García Montero, director del Instituto Cervantes. El encuentro concluyó con un acto solemne de homenaje al autor de Los amorosos y una conferencia a cargo del poeta Mario Bojórquez.
Este homenaje marcó de forma simbólica el rencuentro de Sabines con el Congreso, donde fue diputado federal en dos periodos: 1976 y 1988, sin dejar de ser, como él sostenía, “un hombre que nació poeta”.
Creador y político
Pilar Jiménez Trejo, autora de Jaime Sabines: Apuntes para una biografía, recordó al creador y político que, en medio de la bronca legislativa tras el controvertido triunfo de Carlos Salinas de Gortari en 1988, se entretenía anotando los insultos que la oposición lanzaba contra los priístas: “Sordos, ciegos, cínicos, alquimistas, dinosaurios, perros, ratas…”
Sabines “no fue un poeta político ni un político poeta”, sostuvo la escritora y periodista. “Fue un hombre que nació poeta. El mejor reconocimiento que podemos hacerle será leerlo y releerlo”.
Rogelio Guedea resumió el sentir de infinidad de lectores cuando se encuentran por vez primera con la obra sabiniana y quedan enganchados, al reconocerlo como autor que habla “de forma sencilla y humana” de la muerte, el amor, la soledad: “Sabines se identificaba con esa clase de poetas que se tropiezan con una piedra y dicen ‘pinche piedra’”.
Un fenómeno en redes
Olivia Oropeza lo situó como un poeta iniciático y un “fenómeno” de los medios digitales, no sólo porque ha sido la puerta de entrada a la poesía para varias generaciones, sino porque los videos de sus lecturas en las plataformas digitales reciben multitudinarias visitas, como la que hizo en 1996 en el Palacio de Bellas Artes, que a su decir supera 500 millones de interacciones en YouTube.
Maricela Guerrero subrayó la dimensión sagrada y terrenal del autor, y, al leer los versos Cuba 65, vinculó su poesía con la actualidad, en específico con la apremiante situación en la nación isleña.











