Economía
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Presionan los precios agrícolas

Se dispara inflación a 4.63 por ciento anual

Suben frutas y verduras 23.91% en un año

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▲ De acuerdo con el Inegi, el precio del jitomate subió 152.04 por ciento en un año.Foto María Luisa Severiano
 
Periódico La Jornada
Miércoles 25 de marzo de 2026, p. 16

Los precios agrícolas –liderados por el jitomate, el tomate verde y el limón–, así como del transporte aéreo, dispararon la inflación general en México a 4.63 por ciento anual en la primera quincena de marzo, el repunte más fuerte desde la segunda mitad de octubre de 2024, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El sorpresivo aumento quincenal fue producto del alza de precios de las frutas y verduras (8.34 por ciento), su variación más alta desde octubre de 2006. El aumento anual fue de 23.91 por ciento, el mayor desde la primera quincena de julio de 2024, cuando fue de 25.69 por ciento.

El jitomate se encareció 32.17 por ciento respecto a la segunda quincena de febrero; en 12 meses, este alimento ha subido 152.04 por ciento. El tomate verde tuvo un aumento quincenal de 10.79 por ciento y de 105.07 por ciento en comparación con la primera quincena de marzo de 2025, el mayor desde noviembre de 2021. El limón, por su parte, subió 13.11 por ciento en 15 días y estuvo 37.7 por ciento más caro que hace un año.

Arriba del objetivo

Las presiones arancelarias, diversos factores que afectan las cosechas e incluso la inseguridad habrían contribuido al aumento de los precios de los alimentos frescos.

“La lectura del dato de marzo es preocupante, pues la inflación general se ubica por encima del rango objetivo del Banco de México, mientras la subyacente se mantiene elevada y resistente. Los choques de oferta en frutas y verduras, junto con incrementos en transporte aéreo y electricidad, complican el proceso de desinflación. Además, la persistencia en servicios y mercancías no alimenticias confirma que las presiones inflacionarias no se limitan a productos volátiles, sino que reflejan una dinámica más amplia y estructural”, aseguró Aranxa Sánchez, economista principal de Bankaool.

El incremento de los precios al consumidor en la primera mitad de marzo fue la quinta lectura quincenal consecutiva al alza y superó por mucho el estimado del consenso del mercado, que esperaba una inflación de 4.35 por ciento anual, y del objetivo de estabilidad de precios del Banco de México, cuyo techo es de 4 por ciento.

El componente subyacente, que representa alrededor de 76 por ciento del (Índice Nacional de Precios al Consumidor) y excluye los precios más volátiles, mostró un incremento quincenal de 0.22 por ciento, inferior al 0.28 por ciento que esperaban los analistas; mientras, su variación anual se ubicó en 4.46 por ciento, marginalmente por debajo del 4.48 por ciento del periodo quincenal previo.

El alza de alimentos, bebidas y tabaco fue de 5.91 por ciento anual. Por su parte, los servicios avanzaron 4.49 por ciento anual; destaca el persistente encarecimiento de rubros como educación (5.96 por ciento) y otros servicios (5.22). El transporte aéreo aumentó 21.86 por ciento quincenal, pues el precio de la turbosina también se ha incrementado por la guerra en Irán.

“Las frutas, verduras y electricidad opacan una inflación subyacente contenida, aunque todavía elevada. La mayor parte de la presión inflacionaria proveniente de los componentes no subyacentes; de persistir, podría trasladarse a algunos precios subyacentes, particularmente al consumo de alimentos fuera del hogar”, explicó Víctor Gómez, economista en jefe de Finamex.

La inflación no subyacente, que agrupa productos volátiles como agropecuarios, energéticos y tarifas del gobierno, registró una aceleración de 1.96 por ciento quincenal, mientras su tasa anual subió a 5.18 por ciento en la primera quincena de marzo, contra 2.96 por ciento del periodo previo.

Las crecientes tensiones en Medio Oriente agregan una nueva capa de incertidumbre, con efectos potencialmente opuestos: presión al alza sobre los precios de la energía y las primas de riesgo, por un lado, y un efecto amortiguador sobre la actividad global y la demanda por el otro. La junta de gobierno del Banco de México probablemente clasificará estos factores como un doble riesgo para la inflación y los ponderará con cautela, como lo hizo con los aranceles, en lugar de tratarlos como un argumento decisivo en cualquier dirección, precisó Gómez.

El próximo jueves el Banco de México podría recortar la tasa de interés a 6.75 por ciento o mantenerla en 7 por ciento. En cualquier caso, probablemente sea una decisión dividida.