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Trump niega envío de tropas a Irán; pero si lo hiciera “no lo diría”, aclara

Solicita secretario de Guerra de EU 200 mil mdd para “matar a los malos”

 
Periódico La Jornada
Viernes 20 de marzo de 2026, p. 18

Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó ayer que no enviará tropas a Medio Oriente, pero señaló que en caso de hacerlo “no lo diría”; aseguró que el primer ministro de Israel y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, aceptó su petición de no volver a atacar los yacimientos energéticos ni instalaciones de petróleo y gas de Irán, un día después de que Tel Aviv bombardeó el yacimiento de gas natural de la república islámica South Pars, el más grande del mundo.

“No, no voy a desplegar tropas en ningún sitio. Si lo hiciera, desde luego no lo diría”, declaró el mandatario ante periodistas.

Horas antes, un funcionario de la Casa Blanca declaró a CNN que “aún no se ha tomado la decisión de enviar tropas terrestres” y reiteró que Trump “con sensatez mantiene todas las opciones a su disposición”. La cadena televisiva informó que una unidad expedicionaria de marines fue desplegada en Medio Oriente, pero no estaba claro si Estados Unidos enviará fuerzas terrestres ni cuándo lo hará.

El presidente estadunidense afirmó también que ordenó a Netanyahu detener los ataques contra las instalaciones iraníes de petróleo y gas: “Le dije: ‘no lo hagas’, y no lo hará”.

El premier israelí confirmó que acatará el llamado del republicano y aseguró que antier “actuó solo”.

Politico señaló en su página web que la frustración dentro de la Casa Blanca va en aumento por los recientes ataques de Israel y citó una fuente que los consideró “muy imprudentes”. Según el informante, Qatar advirtió a funcionarios estadunidenses que los bombardeos contra la infraestructura energética “deben cesar”.

Politico aseguró que Trump hizo una publicación en redes sociales la noche del miércoles, en la que prometió que “Israel no realizará más ataques” a South Pars, con la intención de apaciguar a los cataríes.

Una fuente israelí declaró a CNN que Israel atacó South Pars en coordinación con Estados Unidos, al contradecir los dichos del mandatario, quien aseguró que “no sabía nada”; otra fuente de la potencia confirmó a la cadena que el republicano sí sabía.

El ataque, que provocó que los precios del petróleo siguieran al alza, puso de manifiesto la creciente brecha entre Trump y Netanyahu, a medida que la guerra se acerca a su tercera semana.

Washington y Tel Aviv, con objetivos distintos

Ayer el jefe de la Casa Blanca remarcó que Estados Unidos e Israel son “independientes”, pero que “se llevan de maravilla. Está todo coordinado. De vez en cuando (Tel Aviv) hace algo que no me gusta, así que dejamos de hacerlo”, expresó.

“No creo que otros dos gobernantes hayan estado tan coordinados como el presidente Trump y yo. Él es el líder. Yo soy su aliado”, aseveró anoche Netanyahu.

La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, afirmó que los objetivos estadunidenses e israelíes en la guerra contra Irán no son los mismos: Tel Aviv se centra en neutralizar a los dirigentes iraníes; Washington busca destruir el programa de misiles balísticos y la armada de Teherán.

Israel ha liderado ataques contra clérigos y líderes militares iraníes, mientras Estados Unidos ha golpeado instalaciones relacionadas con el programa de misiles del país.

Sin embargo, ayer el secretario de Guerra, Pete Hegseth, amenazó con atacar a líderes militares: “el último trabajo que alguien quiere ahora mismo en el mundo es ser líder de la Guardia Revolucionaria (iraní) o del Basij (unidad de seguridad interna, cuyo líder fue asesinado por Israel esta semana). Trabajos temporales, todos ellos”, ironizó.

Hegseth aseveró que su ejército “controla el destino” de Irán y advirtió que “no hay plazo definitivo para el fin del conflicto”. Aseguró que sus fuerzas han destruido por completo la flota de submarinos iraníes y dañado considerablemente sus puertos militares.

“La armada iraní descansa ahora exactamente donde le corresponde: en el fondo del océano”, escribió en X Sean Parnell, vocero del Pentágono.

“Se necesita dinero para matar a los malos”, expresó Hegseth ayer al confirmar una solicitud de 200 mil millones de dólares adicionales para la guerra, presupuesto que necesita la aprobación de los legisladores. “Volveremos al Congreso y a nuestros representantes allí para asegurarnos de recibir el financiamiento adecuado”, anticipó.

“Es un pequeño precio a pagar para asegurarnos de que nos mantenemos en lo más alto”, apoyó por su parte Trump.

“¿Cómo demonios vamos a pagar eso? Es absolutamente ridículo”, reaccionó la representante demócrata Pramila Jayapal.

Con base en información del gobierno federal, los legisladores estimaron que la guerra –que según encuestas de opinión tiene el apoyo de uno de cada cuatro estadunidenses– cuesta entre mil y 2 mil millones de dólares al día.

Reuters divulgó que si la guerra contra Irán terminara mañana, un veredicto ya es claro: Netanyahu saldría fortalecido, mientras Trump tendría que gestionar el impacto en los mercados mundiales y en los aliados del Golfo, que han soportado los costos más elevados.

Según los analistas, para Netanyahu la guerra ha rediseñado el mapa político de Israel conforme a sus propios términos, desviando la atención de la franja Gaza hacia Irán, donde el consenso nacional es más fuerte y sus credenciales en materia de seguridad y economía tienen mayor resonancia.

Para Trump, ha ocurrido lo contrario: está atrapado en un conflicto sin una salida clara, ha expuesto a sus aliados árabes del Golfo a riesgos crecientes y ha socavado el discurso económico que impulsó su regreso al poder.

“Hay un claro ganador y un claro perdedor”, afirmó Aaron David Miller, ex negociador estadunidense para Medio Oriente. “Netanyahu es, sin duda, el gran ganador. Ha demostrado la competencia militar de Israel. Los estados del Golfo son, con diferencia, los mayores perdedores”.