penas el 12 de marzo se clausuraron las “dos sesiones” en China, es decir, la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional (APN) y la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino. Estas dos sesiones, en particular la del Legislativo, son significativas para China en cuanto que permiten un informe periódico sobre el estado de las principales tendencias de la economía, la sociedad y las relaciones internacionales de China. Estos informes anuales también exigen rectificaciones con objetivos en el mediano plazo (2026-2030) y en el largo plazo (hasta 2035 y después). Finalizando estas dos sesiones también se aprobó el decimoquinto Plan Quinquenal (2026-2030), tema de nuestra próxima contribución.
¿Cuáles son los principales resultados de las “dos sesiones” para China y para el resto del mundo?
Desde una perspectiva internacional y latinoamericana, llama la atención la exigencia de enfatizar continuamente la estrategia de “reforma y apertura” iniciada con Deng Xiaoping a finales de la década de 1970, así como la exigencia de continuar con procesos de modernización y de alta calidad. Es decir, si hace décadas para China los objetivos de (alto) crecimiento fueron la máxima prioridad, desde hace más de una década el liderazgo chino ha enfatizado procesos de desarrollo cualitativos y orientados a mejorar la calidad de vida de su población: en 2035 el PIB per cápita de la población china (mil 400 millones de habitantes) debiera alcanzar los niveles de países medios (o más de 20 mil dólares) y duplicar el PIB per cápita respecto a 2020. Las exigencias chinas en el corto, mediano y largo plazos son llamativas ante las erráticas medidas en Estados Unidos en los últimos años.
Los principales resultados de las “dos sesiones” se circunscriben a un entorno internacional errático e incierto, particularmente las medidas arancelarias de Estados Unidos en 2025 y hasta 2026, así como las medidas militares en Venezuela e Irán en 2026. Este escenario exige a China espacio y flexibilidad socioeconómica; los resultados de las “dos sesiones” destacan por un alto grado de pragmatismo en las propuestas nacionales e internacionales. Además del pragmatismo, los resultados señalan la importancia de profundizar medidas en educación, desarrollo tecnológico e incentivos para el desarrollo de diversos sectores relevantes en la innovación. Es decir, si bien China reconoce importantes avances en materia social y económica, busca constantemente procesos de modernización y alta calidad.
Al menos cuatro aspectos son significativos de las “dos sesiones” apenas finalizadas.
Primero. El crecimiento del PIB de China dejará de ser el principal indicador relevante de la economía china y se concentrará en el futuro en procesos de “alta calidad”. Se indica que el PIB crecería entre 4.5 y 5 por ciento anual en los próximos años, además de que se crearían más de 12 millones de nuevos empleos urbanos para hacer frente a la demanda laboral, particularmente de los jóvenes. Al menos tan importante, sin embargo, es el reconocimiento de que la socioeconomía china está transcurriendo por un profundo cambio durante el siglo XXI, particularmente en nuevos sectores como los circuitos integrados y semiconductores, la aviación, biomedicina, futuras energías, tecnología cuántica, inteligencia artificial integrada, interfaces cerebro-computadoras y tecnologías 6G. China apoyará decididamente estas nuevas tecnologías con la expectativa de que los gastos en Investigación y desarrollo como proporción del PIB sean superiores a 3 por ciento en 2030.
Segundo. Los egresos fiscales en 2026 aumentarán particularmente en innovación tecnológica (10 por ciento más que en 2025), seguridad alimentaria y energética (9.3 por ciento más), modernización industrial (8.7), protección medioambiental (7.4) y defensa (7 por ciento). Estas tendencias reflejan las prioridades en el corto plazo (2026).
Tercero. Las dos sesiones y el nuevo Plan Quinquenal 2026-2030 buscan crear un “mercado doméstico robusto” por medio de su expansión y logrando un escalamiento en los bienes de consumo. El gobierno central, además de masivas inversiones en tecnología e innovación, ofrecerá financiamiento de muy largo plazo a bajas tasas de interés para facilitar el consumo nacional chino, considerando las crecientes demandas de las clases medias chinas: ocio, viajes y calidad de vida.
Cuarto. Las empresas públicas chinas continuarán siendo significativas en estos procesos cuantitativos y cualitativos de la socioeconomía china y en los sectores antes señalados; los sectores públicos y privados, con base en la propuesta china, continuarán cooperando y coordinándose. Las empresas públicas seguirán jugando un papel significativo en sectores de alta intensidad de capital y con capacidad de vinculación con capitales privados y trasnacionales en el futuro.
El liderazgo chino, desde esta perspectiva, enfatiza aspectos de continuidad, pragmatismo y modernización, en aras de convertirse en el líder tecnológico y en la innovación en cadenas globales de valor críticas en el futuro. Las diferencias con su principal competidor, Estados Unidos, son dramáticas en el corto y mediano plazo.
Para países en América Latina y el Caribe será indispensable comprender e integrarse a estas estrategias domésticas e internacionales de China. Buscar distanciarse de estos esfuerzos, por ejemplo, ante decisiones ideológicas y militares como el reciente encuentro del Escudo de las Américas, pareciera no entender los retos a los que se enfrenta la región.
* Profesor del Posgrado en Economía y Coordinador del Centro de Estudios China-México de la UNAM.











