no de los instantes más fascinantes y menos conocidos de nuestro cine ocurre en la secuencia climática de un filme excepcional que pasó inadvertido: Las búsquedas (2012), de José Luis Valle. La escena se lleva a cabo en los tiraderos de basura del bordo de Xochiaca, capturada en blanco y negro, lo que le concede un toque inquietante y fantasmal al encuentro entre el protagonista repartidor de garrafones de agua (Gustavo Sánchez Parra) y un ladrón de carteras metido a taxista (Gabino Rodríguez) en un relato de soledades, destinos cruzados, venganza, duelo y búsquedas interiores.
Aquellos vertederos de desperdicios fueron escenario a su vez del destacado cortometraje documental Pepenadores (1992), de Rogelio Martínez Merling, y sus imágenes impactantes de decenas de perros muertos arrojados a esos tiraderos, la pepena nocturna y la cotidianeidad de ese extraño submundo en el mejor estilo del cine directo sobre un tópico sucio y espinoso como el de la basura, que encontró un instantáneo clásico en la legendaria El hombre de papel (1963), dirigida por Ismael Rodríguez, y filmada también en aquella zona y que mañana se proyecta en la sala 4 de la Cineteca Nacional Xoco.
Ismael relataba que en el avión rumbo al Festival de Berlín, donde Pedro Infante obtuvo el Oso de Plata póstumo con Tizoc, amor indio (1956), el escritor Luis Spota le narró con entusiasmo un cuento corto de su autoría: “El billete”, centrado en un pepenador que se encontraba un billete de 10 mil pesos. Esa idea siguió girando en la cabeza de Ismael y, apoyado por los guionistas Pedro de Urdimalas, el escritor Ricardo Garibay, el periodista Fernando Morales Ortiz y el futuro realizador Mario Hernández, logró levantar varios años después ese famoso filme para lucimiento absoluto del infalible Ignacio López Tarso.
Lo curioso es que originalmente el realizador quería tener de protagonista al japonés Toshiro Mifune, con el que había trabajado en Ánimas Trujano, el hombre importante (1961) y para el ventrílocuo alcohólico había pensado en Anthony Quinn. Por fortuna esas expectativas internacionales no funcionaron, ya que tanto el trabajo de López Tarso como el del ventrílocuo transa y borrachín que interpreta un avejentado Luis Aguilar son insuperables.
El hombre de papel era la historia de un indigente sin habla sediento de afecto y cariño que vive siempre a la defensiva cuando se ve imposibilitado a cambiar un billete de 10 mil pesos que encuentra en una cartera abandonada y que todos intentan robarle: una prostituta italiana (Alida Valli), un tendero gangoso (Guillermo Orea), la encargada de un depósito de papel (Dolores Camarillo) o la mujer de su amigo, chofer de mudanzas (Rita Macedo y José Ángel Espinosa Ferrusquilla) en un filme en el que aparecen varias estrellas en breves papeles: Julio Aldama, Dacia González, David Silva, Famie Kaufman Vitola, Susana Cabrera, Noé Murayama, Pedro Vargas, Columba Domínguez y Carlos Ancira.
Además de la notable música de fondo compuesta por Raúl Lavista, se trata de un excepcional recorrido por una Ciudad de México trastocada en metrópoli desquiciada y corrupta con grandes desigualdades sociales, con una extraordinaria fotografía de Gabriel Figueroa y múltiples escenas captadas desde las alturas. La primera imagen de Luis Aguilar es la de un hombre viejo y amolado junto con su muñeco Titino –creación de Carlos Monroy– que le sirve para aprovecharse de ese hombre mudo y burlarse a costa suya: “¿Eres mudito? ¿Y cómo te llamas?”
Aguilar ante un público heterogéneo comenta a Titino: “Mire nomás a dónde venimos a parar. Antes hasta en la televisión salíamos y por culpa de usted nos corrieron” . De hecho, es Aguilar el que termina transándole el billete de 10 mil pesos al pepenador. Le vende su muñeco “mágico” para acabar botándose el dinero en el bar Zanzibar, luego de que la directora de un hospicio (Columba), que recibe a ese pepenador, empeñado en comprar un niño, le explica las razones por las cuales es imposible que adopte a una criatura.
El hombre de papel resulta una de las últimas grandes películas de Ismael Rodríguez como denuncia de una ciudad agresiva en franco crecimiento y de enormes contrastes sociales con escenas intrigantes y conmovedoras que obtendría reconocimientos en Karlovy Vary, Irlanda, San Francisco, Huelva y Vancouver.
El hombre de papel se proyecta mañana en la sala 4 de la Cineteca Nacional Xoco a las 18 horas. Entrada gratuita, cortesías en taquilla 1.












