Trump-Netanyahu, coctel explosivo // Dementes, alimentan crisis petrolera // Precios del crudo se mantienen al alza
omo sucedió en 1973, el régimen genocida de Israel, junto con su cómplice y guardaespaldas (la Casa Blanca), han desatado una crisis petrolera que amenaza –recesión internacional, una vez más– la de por sí frágil estabilidad económica global. Desde su agresión a Irán, más allá del ámbito militar y humanitario, ese par ha hecho un coctel explosivo: los precios internacionales del crudo han llegado hasta 120 dólares, a lo que se suma el cierre parcial del estrecho de Ormuz (a través del cual se transporta, ya comercializado, alrededor de 20 por ciento del oro negro), el bombardeo de instalaciones y, por ende, la baja de la producción en la zona del conflicto.
Como tantas otras de sus delirantes decisiones, ( fuck) Trump simplemente dijo “hágase la guerra” (léase “cúmplase” la instrucción del genocida Netanyahu) sin medir consecuencias ni capacidad de respuesta de la nación agredida. Hasta ahora, ha gastado alrededor de 15 mil millones de dólares en su aventura y mientras hace el trabajo más sucio al régimen de Israel, éste, en sus ansias expansionistas, se dedica a invadir Líbano y masacrar a su población, sin olvidar que mantiene su limpieza étnica en Gaza
Al inicio de la agresión a Irán, el inquilino de la Casa Blanca calificó su aventura de una simple “excursión”, pero como van las cosas –incluido el creciente rechazo interno a la guerra– todo apunta a que esto va para largo y con un notorio par de perdedores, en lo político y económico, en esta intentona guerrerista: Trump y el genocida israelí (quien permanece “desaparecido”, y como bien dice un político británico, “si Netanyahu ha muerto, ¿quién gobierna actualmente Estados Unidos?”).
La crisis petrolera avanza, y si el precio del barril se mantiene al alza y el suministro a la baja, no habrá economía que aguante el paso. Por ello, la agencia Internacional de la Energía (AIE, creada en 1974, luego del boicot árabe por el apoyo estadunidense a Israel en la guerra de Yom Kipur, en 1973), en una maniobra desesperada, anuncia con bombo platillo que sus 32 países miembros “acordaron por unanimidad poner a disposición del mercado 400 millones de barriles de petróleo procedentes de sus reservas de emergencia para hacer frente a las perturbaciones en los mercados petroleros derivadas de la guerra en Medio Oriente”.
El director ejecutivo de ese organismo, Fatih Birol, advirtió: “los desafíos que enfrentamos en el mercado petrolero no tienen precedente en su magnitud”, por lo que los países miembros de la AIE “han respondido con una acción colectiva de emergencia de una envergadura sin parangón; los mercados petroleros son globales, por lo que la respuesta a las grandes perturbaciones también debe serlo”. Más fácil hubiera sido que esos 32 países, junto con el resto de la comunidad de naciones, intentaran evitar la más reciente aventura guerrerista-anexionista de Trump-Netanyahu y con ello mantener estable el mercado petrolero. Pero como todos son lamebotas de quien ocupe la Casa Blanca, nadie movió un dedo para impedir que la agresión a Irán se consumara.
Cuatrocientos millones de barriles parece una cantidad descomunal de petróleo, pero si se consideran los niveles de consumo –sobre todo en los países altamente desarrollados–, entonces tal volumen se esfumaría en un abrir y cerrar de ojos, pues se estima que cotidianamente el consumo global ronda cien millones de barriles. Entonces, la decisión de la AIE alcanzaría para cuatro días. Sólo como ejemplo, cada 24 horas Estados Unidos se “bebe” 20 millones de barriles (aunque es autosuficiente al producir alrededor de 22 millones), de tal suerte que esa “enorme” cantidad de oro negro equivale a 20 días de “ingesta” gringa. China se “engulle” 18 millones (similar a los requerimientos de la Unión Europea) y si bien es productor, no le alcanza para cubrir su demanda interna. Y Rusia consume alrededor de cuatro, pero produce cerca de 11 millones. ¿Israel? Consume 10 veces más de lo que produce.
Y la “excursión” apenas comienza, mientras Trump no sabe dónde carajos está la salida del laberinto en el que se metió.
Las rebanadas del pastel
Bien por López Obrador: “estoy en retiro, pero me hiere que busquen exterminar, por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía, al hermano pueblo de Cuba. A quienes piensan que se trata de un pleito ajeno, les recuerdo lo que dijo el general Cárdenas cuando fue la invasión de playa Girón (en 1961): ‘no es lícito preconizar nuestra indiferencia ante su heroica lucha, porque su suerte es la nuestra’”. Y con el cavernícola de Trump esa advertencia se mantiene viva.
Twitter: @cafevega












