s una actitud enfermiza la que el magnate Donald Trump tiene hacia la administración anterior, la de Joe Biden. La culpa de todos los males que padece Estados Unidos. Un día, son los migrantes que, como lo ha señalado varias veces, son delincuentes, asesinos, y hasta se comen las mascotas (perros y gatos); otro día, el daño que el fentanilo y otras drogas causan entre la sociedad del vecino país y que Biden no impidió que llegara. Uno más, la amenaza terrorista que obliga a su país a tomar medidas extremas de defensa, y metiendo en el mismo paquete a países que nada tienen de eso (como Cuba) que a grupos que se dedican al comercio de drogas ilícitas.
También la emprende contra Biden por su política energética. Por impulsar, aunque tibiamente, los sistemas de generación aprovechando el viento y el sol. No menciona Trump que Biden evitó establecer políticas para reducir el papel que los hidrocarburos y el carbón desempeñan en la economía de su país. Y en otras partes del planeta donde buscó afianzar el control de Estados Unidos en naciones productoras, en especial las del golfo Pérsico.
No debe extrañar que Trump cancele el apoyo oficial a la energía solar, eliminando importantes proyectos en algunos estados. Mientras tanto, China genera cada vez más energía con páneles solares inmensos. Además, el magnate canceló los fondos federales que Biden había destinado para impulsar la industria eólica marina. Alega que es muy cara y mata aves. Dejó así sin dinero 12 proyectos portuarios ubicados desde California, Maryland y Massachusetts hasta Virginia y Staten Island en Nueva York. Otros esperaban aprovechar la oportunidad económica de convertirse en centros de la industria eólica. Según los especialistas, tiene gran futuro en el vecino país. Europa cuenta con miles de aerogeneradores en aguas profundas, muchísimo más grandes que los instalados en tierra firme y sus logros son positivos.
El proyecto más afectado por el recorte de fondos se localiza en la Bahía de Humboldt, en California, en una zona rural que antes fue maderera, y a cinco horas al norte de San Francisco. Aquí se perderán más de 426 millones de dólares. Hace cuatro años en California el gobierno de Biden otorgó la primera concesión de energía eólica marina. Muy importante por su impacto económico, el número de empleos bien remunerados y producir una energía muchísimo más económica que la basada en los hidrocarburos. Con el recorte de fondos, Trump olvida dos de sus promesas: crear empleos y abaratar el costo de la energía para los ciudadanos. Ya aumentó en su primer año de gobierno. Ignora además que las eólicas marinas son muy útiles, pues generan energía en la noche.
En apoyo a lo acordado por Trump, el secretario de Transporte sostuvo que era una pérdida de dinero invertir en dichos proyectos. Y que mejor destinarían esos fondos a revitalizar los puertos, que requieren mejoras. Mas para el congresista demócrata de California, Jared Huffman, la política antieólicas y antipáneles solares de Trump “es un nuevo nivel de idiotez, donde su administración intenta destruir todo un sector de energía limpia, eliminar miles de empleos bien remunerados y aumentar los precios de la electricidad y los combustibles para los consumidores estadunidenses”. El congresista le recordó al magnate que California sigue como líder en el apoyo a las energías renovables. Y su objetivo es que en 2045 obtenga el 100 por ciento de su electricidad de fuentes sin emisiones de carbono.
En México, la actual administración ha fijado un programa sobre energías renovables que se extiende hasta 2030. Dará buenos frutos si se realiza en áreas apropiadas para cubrir demandas regionales y con la colaboración de las poblaciones donde se ubiquen los proyectos. A diferencia del sexenio anterior, que se ocupó más en explotar los hidrocarburos vía una nueva, costosísima, contaminante e ineficiente refinería en Tabasco, el actual promete trabajar para lograr la soberanía energética.
Hoy es urgente obtenerla. Importamos de Estados Unidos las tres cuartas partes del gas que consumimos. Lo adecuado es entonces impulsar las eólicas y las solares. Si participa la iniciativa privada, que sea bajo normas bien claras que beneficien a la nación. Ojalá se cumpla lo que este sexenio anuncia sobre dichas energías. Y se cuente con la participación de las empresas, especialistas y centros de investigación más prestigiosos en la materia.












