Imágenes imborrables
na de las imágenes más duraderas de la invasión de Vietnam por tropas de Estados Unidos fue la que documentaba la horrenda matanza de civiles vietnamitas en el poblado de My Lai a manos de soldados estadunidenses. O la de la niña en el momento de ser devorada por las llamas ocasionadas por una bomba. Las manifestaciones en EU en contra de esa guerra fueron una de las razones que obligaron a Richard Nixon al retiro de las tropas en Vietnam y a firmar en 1973 un acuerdo de paz con el gobierno de esa nación en París. Ho Chi Min sellaría el triunfo de una nación que nunca cedió en su voluntad de ser independiente a lo largo de toda su historia.
Poco más de 50 años después, un misil de EU destruyó una escuela en Irán matando 160 personas, la mayoría de ellas niñas. Los datos son confusos y las propias autoridades estadunidenses no atan a entender qué pasó ni quién en la cadena de mando cometió el gravísimo error de confundir un blanco militar con una escuela. Por lo pronto, el hecho y las fotografías con los cadáveres de las menores ha marcado el ataque en contra de Irán, al igual que lo marcó la matanza en My Lai, en Vietnam.
La diferencia en este caso es que, a pesar de las evidencias, el presidente estadunidense y su secretario de guerra no reconocen el error ni han ofrecido una disculpa a las decenas de familias que perdieron a sus seres queridos en ese incalificable ataque. Contrario a eso, Trump se vanagloria, ya no de la muerte del autócrata religioso Ali Jamenei, sino de la destrucción que está causando en esa nación y, paradójicamente, de los mismos que durante años protestaron en contra de esa dictadura.
Por lo pronto, la guerra en Irán que a juicio de observadores internacionales se ha convertido en un rompecabezas indescifrable para Trump y el gobierno de EU, incluido el de Israel y su aliado Netanyahu, no han podido clarificar cuál es la estrategia y el fin último de esa guerra. Entre otras cosas, porque no existía un peligro inminente para Norteamérica. Lo único evidente es que, además de la inestabilidad económica producida por la incertidumbre en el precio de los energéticos, continúan perdiéndose vidas inocentes a diario.
Por cierto, Trump no sólo ha incumplido su promesa de acabar con las guerras en Ucrania y Palestina, sino que ahora ha empezado otras en Irán y ha apoyado a Israel en sus ataques a Líbano. Vale preguntar si esa es su estrategia para ganar las próximas elecciones y el Premio Nobel de la Paz.












