Política
Ver día anteriorDomingo 15 de marzo de 2026Ediciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
 
Historias judiciales
Denuncian años de abuso sexual y violencia en el Centro Cristiano Transmundial

Víctimas acusan modus operandi similiar al de la iglesia de la Luz del Mundo // Demandas no prosperan

Foto
▲ Manifestación de víctimas de abusos contra la congregación fundada por Jacobo y Marjorie Mondragón (abajo a la izquierda); a su derecha, Juan Jacob, hijo de la pareja. Foto La Jornada
 
Periódico La Jornada
Domingo 15 de marzo de 2026, p. 9

Cuando Susanne Gabriela Salgado Carballido pudo finalmente reclamarle a su agresor el abuso sexual que sufrió, su respuesta la dejó estupefacta: “Lo hice por culpa del enemigo. El diablo estaba haciendo de las suyas, me tentó”, le dijo Adán Osvaldo Servín González, pastor del Centro Cristiano Transmundial.

Susanne tenía 15 años cuando fue atacada sexualmente por ese dirigente de la iglesia evangélica de carácter pentecostal o carismático, fundada por Jacobo Mondragón y su esposa Marjorie Mondragón, con templos en todos los estados de la República, miles de seguidores y millones de pesos en recaudación de ofrendas. Los dirige también el hijo de la pareja, Juan Jacob Mondragón, quien al enterarse del delito le dijo a la víctima que perdonara al pederasta. “Todos cometemos errores”, insistió el sucesor de la dinastía Mondragón, a quien conocen como Runky. “Espero que encuentres el perdón”, añadió.

Durante mucho tiempo, Susanne –quien ahora tiene 29 años– sufrió todo tipo de consecuencias emocionales debido al abuso, y se refugió en el alcohol para intentar sobrellevar la herida que marcó su destino. “Muchos años cuestioné a mi persona. Ese hecho trastornó bastante mi perspectiva sobre los hombres y cómo merecemos ser tratadas. Tenía 15 años y apenas me estaba formando. Fue muy difícil”, afirma en entrevista con La Jornada.

Abandonó la congregación religiosa y buscó ayuda, aunque no la encontró en su familia ni en su iglesia, pues todos prefirieron callar y ser cómplices.

Recuerda que hace 14 años estaba en una piyamada y jugaba. “Nos fuimos a dormir a la cama de mi prima, que dormía del lado izquierdo, y yo del derecho, cuando siento que él se mete en la cama y empieza a abusarme, a penetrarme con sus dedos, a tocarme los pechos. En ese momento me congelé, no sabía como reaccionar. Dejé que pasara todo y luego me bajé corriendo al primer piso y él se bajó tras de mí”.

Añade: “Me dijo que estaba muy arrepentido, que fue mi culpa porque mi olor lo confundió. Me dijo que no debía decirle nada a nadie para no lastimar a mis primas ni a mi tía. Me lo guardé durante años con mucha confusión porque era una persona a la que yo respetaba. Luego se supo, pero en la familia tienen el gran defecto de encubrir los abusos sexuales. Se normalizó. Nadie me creía; incluso, en un momento pensé que yo estaba exagerando, pero no es así”.

Susanne tiene ahora una hija de seis años, y gracias a su terapia sicológica empezó a cuestionar lo ocurrido y decidió nuevamente confrontar al pastor, quien “no me pidió disculpas. Me dijo ‘yo ya pagué mis culpas. Allá tú si decides perdonarme. Te recomiendo que lo hagas, eso te va a conectar con Dios.

“Me dio a entender que él ya estaba libre y perdonado, que ya había saldado las cuentas con Dios.”

Más casos

Igual que la iglesia La Luz del Mundo, cuyo líder, Naasón Joaquín García, fue arrestado y condenado a 16 años de prisión en Los Ángeles, California, por abuso sexual de menores, tráfico sexual y pornografía infantil, el Centro Cristiano Transmundial cuenta ya con decenas de víctimas que acusan a sus pastores de abusos sexuales y de otros tipos de violencia física y sicológica.

El primer dirigente arrestado fue el químico Gustavo Angulo González, del Centro Cristiano Veracruz, de la zona norte, por abusar de su hijastro desde los 14 a los 19 años de edad. Está vinculado a proceso en el penal de Veracruz.

“Pido justicia para mi hijo. No dudo que haya abusado de otros menores porque muchas mamás confiaban en él por la forma en que habla y cómo se expresa. La verdad, hace que las personas le tengan confianza y sobre todo porque sabían que era pastor”, afirma Patricia González, madre de la víctima.

Los abusos forman parte de un patrón de violencia y encubrimiento dentro de esta organización religiosa, asevera Alí García Godínez, víctima de violencia que se ha dado a la tarea de recopilar las denuncias, luego de abandonar la congregación.

“En el último mes, después hacer publica mi experiencia, hemos recibido varias denuncias que relatan casos de encubrimiento y violencia en el Centro Cristiano, víctimas que ya no forman parte de éste por lo que vivieron y porque al pedir ayuda fueron ignorados, culpabilizados y silenciados”, dice en entrevista.

Señala que ha recopilado decenas de testimonios de feligreses. “La gran mayoría de las víctimas vivieron abusos sexuales, acoso de los pastores. Los nombres que más se repiten son el de Jacobo Mondragón, su esposa Marjorie Mondragón, el de su hijo y actual pastor principal, Juan Jacob Mondragón, y su esposa Paulina Mondragón. Todos están señalados de encubrir a los agresores sexuales o de otro tipo. Tenemos un caso sobre Juan Jacob, cuando abusó sexualmente de una persona cuando era niña. Estamos en proceso con la denunciante”.

Explica que en las últimas dos décadas muchas víctimas no fueron escuchadas dentro de esta iglesia. “Existen muchas denuncias directas y no han tomado las medidas de protección. El problema ha dejado de ser individual o esporádico; hay muchos agresores individuales, pero ya no es un problema individual, sino que se volvió institucional. Estamos hablando de un patrón de abusos que se repite en distintas sedes en todo el país”.

Añade: “Este caso sistemático se parece a los casos de la iglesia de La Luz del Mundo. Hay muchas similitudes. En muchos casos de instituciones religiosas aparece ese patrón: autoridad espiritual, silencio institucional, falta de denuncias legales y, claro, ausencia de vigilancia del gobierno”.

Alí explica que la iglesia, en lugar de denunciar a los abusadores ante autoridades, pide silencio. “Tienen este discurso manipulador basado en la Biblia de ‘tienes que perdonar’. Hay víctimas que fueron obligadas y forzadas a borrar algunas pruebas, cosas muy fuertes. De forma manipuladora, con argumentos religiosos, han exigido a las víctimas de abuso sexual borrar fotos, capturas de pantalla y otras cosas”.

Señala que los reportes y denuncias son completamente ignorados y las víctimas silenciadas. “No denuncian ante autoridades, no usan la vía legal, tan necesaria para buscar justicia. Mondragón maneja los casos de los pastores denunciados con ‘disciplina espiritual’”.

Dice que entre los acusados están los dirigentes Juan Jacob Mondragón, principal encargado en México del movimiento del Centro Cristiano de Misiones Transmundiales; Jesús Romero, señalado como agresor sexual; el de la sede de la Unión en Cuernavaca, Adán Osvaldo Servín González, también acusado de agresiones sexuales y pederastia, así como el de Temixco en Cuernavaca, Morelos, Israel Gómez Jimenez.

Añade: “Otro denunciado es el pastor de Yautepec, Morelos, Santiago Guadarrama, quien ya fue metido en la ‘disciplina espiritual’ y luego reubicado, sin enfrentar alguna consecuencia por sus actos de acoso sexual. Asimismo, el pastor Ernesto Mera, del Centro Cristiano de Ecatepec, estado de México, vinculado a proceso, aunque todavíaa no está aprehendido. Otro agresor que es miembro activo es Pablo Jiménez, de la zona de Chamilpa, a quien encubrió el pastor Jesús Miguel Velázquez. Con el pastor Javier Armando García Mancha sufrimos violencia física y sicológica. Formó parte del Centro Cristiano durante 15 años y ahora sigue siendo dirigente en una iglesia en el estado de México”.

Explica que, mediante el aislamiento, la congregación asegura la impunidad a los agresores. “Lo más que puede llegar a pasar es que los metan a la ‘disciplina espiritual’, es decir, los bajan del cargo del pastorado temporalmente. Se supone que reciben ayuda sicológica, pero en realidad son sesiones de terapia espiritual y religiosas. Luego son reubicados como misioneros y vuelven a ser puestos en la misma estructura jerárquica, y abusan otra vez. Los denunciados continúan en la iglesia, ¿cuál es el castigo o consecuencia que reciben?, ¿dónde está la justicia para las víctimas?”, pregunta.

Alí ha encabezado varias marchas para exigir justicia. “Ni santo ni elegido: es agresor protegido”, señala este lema lleva las fotos de los pastores agresores como su padre, que, afirma, casi asesina a su mamá.

“Como mínimo necesitamos que el gobierno, por conducto de la Secretaría de Gobernación, revise esta iglesia y ponga un tipo de control para proteger a mujeres y menores. Urge que regulen esa orden religiosa y si es necesario que desaparezca porque si desde la raíz está mal con sus líderes –que cometen este tipo de delitos– todo está corrompido”.

Alí García Godínez, señala que su madre, Alí Godínez Pérez –quien sufrió durante décadas todo tipo de violencia– cuando fue a denunciar a la Fiscalía de Morelos los abusos, en la carpeta 590/22, la agente del Ministerio Público le dijo que tenían más de 500 denuncias por abusos contra pastores del Centro Cristiano dirigido por la dinastía Mondragón, pero que no podían hacer nada. “Las autoridades saben. El actual líder, Juan Jacob Mondragón, abusó de una niña de seis años que se apellida Alanís y que ahora es mayor de edad. Son muchas víctimas, pero todos se protegen entre sí”.

Menciona que cuando fue a denunciar a su padre ante el pastor Jacobo Mondragón intentaron manipularla. “Me dijo: ‘tienes que honrar a tu padre, voltea a ver a Dios, no al hombre’. En lugar de denunciarlo, la iglesia lo apoyó”.

Es por eso que insiste en la intervención del gobierno para detener este esquema sistemático de abusos, que “no es algo que se pueda arreglar terapeando a los agresores. La ley es muy clara. Son delincuentes y necesitan enfrentar juicios, deben estar en la cárcel”.