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Desde otras ciudades

Karlovy Vary, elegante ciudad balneario en la República Checa

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▲ Entrada a la Columnata del Molino, que alberga seis manantiales de aguas termales.Foto Alia Lira Hartmann
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n la visita a Berlín, en el noreste de Alemania, se considera imprescindible ir la República Checa. Más allá de la belleza de su capital Praga y los atractivos para los amantes de la literatura ligados a Kafka, a una hora y media en tren al oeste hay una famosa ciudad balneario cuyo nombre en checo es Karlovy Vary, que alude al emperador romano Carlos IV, a quien se atribuye su fundación en 1350, que podría traducirse como “los baños termales de Carlos”.

Aunque constituyen la característica esencial de esta pequeña ciudad de 50 mil habitantes, también se ha consolidado como uno de los centros culturales y turísticos más emblemáticos de Europa Central. Conocida históricamente como Karlsbad, esta elegante ciudad balneario combina arquitectura histórica, tradición artística y una intensa vida cultural que atrae cada año a miles de visitantes.

Sus aguas termales se consideran terapéuticas. En su arquitectura predominan las columnatas, elegantes estructuras cuya función, ademas de estética, protege las fuentes minerales que se han convertido en uno de los símbolos de la ciudad y en espacios donde la vida social y cultural se entrelazan con la tradición del spa, acrónimo del latín salus per aquam, salud a través del agua.

El agua que emana de los 13 manantiales que tiene la ciudad se considera curativa con altos contenidos de minerales como sodio, magnesio o calcio y benéfica para paliar dolencias digestivas o de las articulaciones. Se documenta también que existen cerca de 300 yacimientos de aguas termales. Los paseos se hacen en diferentes manantiales y bebiendo su agua.

La oferta para hospedarse y disfrutar de ellas es inmensa y los hoteles cuentan con instalaciones propias de un balneario. Además de un destino ligado a la salud, impresiona la belleza del paisaje urbano de Karlovy Vary que destaca por su arquitectura colorida y elegante donde predominan las mencionadas columnatas. La más famosa es la Columnata del Molino, que alberga seis manantiales y es una de las fuentes minerales más famosas de la ciudad. Su construcción data de 1871 y culminó en 1881. En este bello espacio también se disfrutan de conciertos de música clásica.

La entrada tiene 124 columnas corintias y está decorada con 12 esculturas que representan los meses del año. Durante el siglo XIX, Karlovy Vary se convirtió en uno de los destinos predilectos de la aristocracia europea, artistas y pensadores. Visitantes distinguidos fueron Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), el músico alemán Ludwig van Beethoven (1770-1827) o el franco-polaco Frederic Chopin (1810-1849).

Aquí convergen historia, arte y vida cultural contemporánea. Sus festivales, galerías, arquitectura y tradiciones convierten a esta ciudad en un destino donde el pasado imperial y la creatividad moderna se combinan de manera armónica.

Durante el verano se desarrolla el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary, uno de los más prestigiosos de Europa Central y del Este. Es de los más antiguos del continente. Fundado en 1946, reúne a cineastas, actores y productores de todo el mundo. Su máximo reconocimiento es el Globo de Cristal, premio que ha distinguido a importantes figuras del cine internacional.