Opinión
Ver día anteriorDomingo 15 de marzo de 2026Ediciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
 
Cuba en nuestro corazón tiene su nido
E

l 29 de enero de 2026 el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó una nueva declaración de emergencia y emitió la orden ejecutiva “abordaje de las amenazas del gobierno de Cuba contra Estados Unidos”, en la cual amenaza con castigar con aranceles a cualquier país que abastezca de petróleo a Cuba. La orden entró en vigor a las 01:00 del 30 de enero de 2026. Estados Unidos está mutando rápidamente. Donald Trump ha emitido en más de 90 ocasiones declaraciones de emergencia. El acto de Trump amaga militarmente a Cuba, infringe un enorme sufrimiento a su población, amenaza a México, restringe nuestra soberanía, daña la independencia de América Latina, atenta contra los estándares y derechos comerciales consignados en el T-MEC y envenena el comercio mundial.

El discurso que acompañó la orden estipuló que Marco Antonio Rubio, secretario del Departamento de Estado, coordinará las sanciones comerciales contra Cuba, podrá sugerir escarmientos adicionales y será el encargado de informar al Congreso. Rubio tiene muchas pretensiones.

A lo largo de su carrera expresó durante muchas ocasiones su intención de derrocar a Fidel Castro y al gobierno revolucionario cubano. Por citar un caso, en abril de 2016, según el diario Miami Herald, pronunció un discurso en la Pequeña Habana, de Miami, en homenaje a la Brigada de Asalto 2526 que partió de la Nicaragua de Somoza e intentó desembarcar en Bahía de Cochinos, siendo derrotada en Playa Girón.

El intento por impedir que México envíe petróleo a Cuba ha sido noticia mundial. El 29 de enero en su columna Vantage, la periodista india Palki Sharma recordó que, en 2012, Marco Antonio Rubio escribió en su libro Un hijo americano, que cuando era adolescente esperaba encabezar un día, un ejército de exiliados que derrocara a Fidel Castro (1926-2016) y convertirse en presidente de Cuba libre.

Cuando eran rivales al interior del Partido Republicano, Trump le llamaba sarcásticamente “el pequeño Marco”, pero ahora es, probablemente, el funcionario más poderoso de su gabinete. El 11 de enero de 2026, Trump reposteó un mensaje en la Truth Social cuyo texto decía: “Marco Antonio Rubio, presidente de Cuba”. En las instrucciones en torno a la fatídica orden ejecutiva recientemente emitida Trump, le asigna el rol de decidir el destino de Cuba.

Diversos analistas han señalado que Rubio fue el verdadero arquitecto e impulsor de la Operación Determinación Absoluta que llevó las aspas de los helicópteros estadounidenses a la madrugada de Maiquetía y Caracas. Ahora, el poderoso secretario de Estado ayuda a remodelar el Consejo Nacional de Seguridad, liquidar la Usaid y controlar los archivos nacionales, pero además tiene nuevas aspiraciones.

Según la periodista india antes citada: quiere ser presidente de Estados Unidos, aunque para ello deberá juntar el dinero suficiente de aquí a la campaña y vencer entre otros al actual vicepresidente James David Vance (1984-).

El hecho es que el funcionario arroja su sombra sobre el mundo entero. Aparece en cualquier lugar en el que un gobierno está a punto de caer o cuando un pueblo empieza a sufrir sanciones. El texto trasmitido en Vantage cierra con preguntas escalofriantes: ¿Cuál es el límite de su poder?, ¿cuál es el límite de Estados Unidos?, ¿se desdibujaron de facto las fronteras nacionales?, ¿desapareció la soberanía de los países?, ¿Marco Rubio quiere gobernar toda América?

Desde mi punto de vista, la pregunta más importante es ¿lo vamos a permitir? Por supuesto que no.

Las pretensiones imperiales surgidas de los oscuros callejones anticastristas de Miami amagan militarmente a Cuba, pero también afectan directamente la soberanía de nuestro país. Pretenden imponer una autoridad supranacional con capacidad de decidir a quién le vendemos nuestro petróleo.

La conductora cubana Ylen Arevalo afirmó recientemente en Cubavisión que la orden prohíbe a terceros países comerciar petróleo con Cuba, el presidente de Estados Unidos se adjudica el derecho de decidir qué país puede comerciar con cual, algo que constituye una violación flagrante del derecho internacional y atenta contra la construcción de América Latina como zona de paz.

Cuba es un árbol del alma latinoamericana; dejarla sola sería tanto como abandonarnos a nosotros mismos. La presidenta enfrenta un momento riesgoso y complicado.

Tiene una responsabilidad muy alta y tiene que tomar decisiones difíciles. Por supuesto reverberan muchas emociones de dignidad y solidaridad al ver las imágenes de los barcos Papaloapan e Isla Holbox entrando a la bahía de la Habana.

Pero la sociedad tiene su propia responsabilidad. Ser solidaria es una de ellas. Entre más alto se oiga en las calles y plazas de México el grito: “Cuba no está sola” y el de “Petróleo para Cuba”, se incrementará el margen de acción presidencial para defender nuestra soberanía sagrada. Un vigoroso movimiento social y popular que exprese su solidaridad con Cuba incrementará la resistencia a la doctrina Donroe, abrazará al pueblo cubano, reforzará la defensa de nuestra soberanía, sus ámbitos y su calidad.