Festival de la primavera // Verónica Ituarte - In memoriam
legando ya a su trigésima edición (toda una vida en apenas 30 años), el Festival de Jazz de Puerto Vallarta (mejor conocido por allá como Festival de la Primavera) comienza este 16 de marzo con la intensidad y la pasión que sólo aparecen en uno que otro melómano. En este caso hablamos de Teté Zermeño, directora y fundadora de este festival y, poco después, también del Chamacos Fest, un día de jazz para el Día del Niño.
Pero centrémonos hoy en el 30 aniversario de la Primavera. Entre los músicos más importantes participantes están: Édgar Dorantes, pianista de excelencia radicado en Xalapa, y la nueva banda del célebre contrabajista Luri Molina.
Los periodistas invitados son: Pablo Iván Argüello ( El Heraldo), Vladimir Ilich Estrada ( Radio UNAM), Antonio Malacara ( La Jornada), Verónica Pérez ( Horizonte FM) y Xavier Quirarte ( Milenio).
Platicamos con la maestra Zermeño.
–Se han mantenido ininterrumpidamente durante 30 años. Es sorprendente. No pararon ni en 2020.
–No. Hicimos bien el festival y dos días después cerraron todo por la pandemia y nos cortaron el festival.
–Y al parecer, en este agitado inicio de año la gente empieza a recobrar la confianza.
–Sí, nuevamente hay turismo en Puerto Vallarta. No hay la gente que normalmente hay en estas fechas, pero ya están regresando los turistas. Aunque también estamos tratando de que venga la gente local, la gente de la región. Hace 30 años, cuando iniciamos programando jazz, sólo de vez en cuando había jazz en el puerto, y con muy poco público. Ahora todo ha crecido y no podría dejarlo de hacer.
–La entrada es libre, ¿verdad?
–Sí, completamente. No he podido concretar todas las cosas que tenía planeadas, pero lo más importante es que haya jazz en vivo esta primavera. El día más grande es el 21 de marzo en la playa, como hace 30 años, y dentro del restorán Cuates y Cuetes tendremos tres bandas diarias durante seis días.
In Memoriam
En una muestra más de admiración, cariño y respeto por la legendaria cantante de jazz Verónica Ituarte, un amplio número de músicos y periodistas se reunirán en el Pabellón Escénico del Bosque de Chapultepec (a un lado del Auditorio Nacional) para celebrar un concierto-evocación bajo el epígrafe de Verónica Ituarte – In memoriam. La cita es el jueves 19 de marzo, a las 19 horas; con entrada libre, pero con cupo limitado.
Verónica Ituarte nació en la Ciudad de México el 8 de diciembre de 1956 y aquí mismo falleció el 23 de octubre de 2025 ( La Jornada, 6/11/2025).
Para el evento del 19 de marzo, las cantantes confirmadas son: Iraida Noriega, Ingrid Beaujean, Jenny Beaujean, Leika Mochán, Claudia Arellano y Amelia Sierra. El grupo base será el Trío de Baldomero Jiménez (Baldomero al piano, Arturo Luna en contrabajo y Luis Miguel Costero batería). El grupo invitado es la Banda de Lalo Méndez (armonicista y compañero de vida de Verónica).
Tomamos dos testimonios entre todos ellos:
Ingrid Beaujean: Verónica Ituarte significó un cambio muy radical en mi vida. Yo había decidido dejar de cantar y ella me regresó el amor a la música, al canto; me hizo recordar lo bello que es compartir la música con la gente, con los músicos; lo bello que es aprender a ser profunda en la emoción, ser profunda en la búsqueda de lo que quieres decir artísticamente en la emisión del sonido. No limitarte, no tener miedo.
Primero fui su alumna, después tuve el honor de ser su colega y después su amiga. Pude aprender todos los días de ella, de lo amorosa que era, de lo dadivosa que siempre fue con el conocimiento, con su voz, con la visión de la vida y del arte.
Iraida Noriega: Hermanita del camino. Vero... cuando venía llegando, tú ya eras esa estrella brillante que siempre fuiste. Fue una enorme enseñanza para mí cuando decidiste unirte a este esfuerzo de ensamble vocal experimental que fue Cuicanitl, y que guiábamos con enorme intuición toda una generación de jovencillos aventados; y que tú como maestra decidieras unirte fue algo sumamente enriquecedor y me mostró la ruta, me hizo ver que la enseñanza no es lineal, sino circular.
Con el paso de los años, algo que siempre valoré de tu camino fue la sabiduría con la que te convertiste en esta gran mujer, profunda y apasionada cuando cantabas, sin perder nunca esa mirada de inocencia y de recién llegada.
Qué enorme belleza haber florecido de esa manera. Gracias, Vero. ¡Vuela alto! Salud.












