Arte y política en el Museo Whitney
n 1932, Gertude Vanderbilt Whitney fundó en Nueva York el museo que lleva su nombre. Es uno de los más importantes en su tipo y cada año busca estar a tono con el acontecer de la sociedad y del mundo. Pocos años después de creado, comenzó a realizar exposiciones anuales. Pero desde 1973 estableció un nuevo formato: la bienal, que hasta hoy ha contado con la participación de cerca de 3 mil artistas de los cinco continentes. Es la muestra de arte estadounidense de mayor trayectoria.
Originalmente, las bienales se organizaban por técnica, alternando pintura con escultura y obra en papel. Ahora reúne ésas y las nuevas expresiones del arte. En esta ocasión se incluyen las tendencias tecnológicas que lo están influenciando, como la inteligencia artificial (IA).
El lunes pasado se inauguró la de este año, que muestra trabajos de 56 artistas y colectivos que reflejan el momento actual y examinan las formas de relación. Por ejemplo, las afinidades entre especies, los vínculos familiares, los enfrentamientos geopolíticos, las conexiones tecnológicas y las mitologías compartidas. Otro aspecto novedoso: la tecnología en la vida del ser humano en el planeta, de la guerra al entretenimiento.
Todo cabe en la Bienal 2026: los autorretratos de una artista ciega con su perro, estatuas de relojes con dientes, fotografías de la vida en Filadelfia en los años 80 y un intercomunicador en el que se escuchan mensajes generados por IA con la voz de gente que ha fallecido. Para recrear las voces de esas personas Cooper Jacoby usa las que dejaron en Instagram.
Claramente politizada, en esta edición ocupan un lugar destacado los sitios donde Estados Unidos ha estado presente mediante interferencia u ocupación militar: Afganistán, Chile, Irak, Japón (específicamente Okinawa), Filipinas, Puerto Rico, Vietnam... Decisión acertada ante lo que sucede ahora en Irán y su área circundante y mientras el mundo se embarca en una nueva campaña de violencia caótica.
Cuando el magnate que deshonra la Casa Blanca se niega a hablar el “maldito” idioma español, 12 de los participantes con obra muy novedosa viven o tienen sus raíces en Latinoamérica.












