Viernes 13 de marzo de 2026, p. 20
Santiago. La “mano dura” con que el presidente chileno, José Antonio Kast, anunció que conduciría su “gobierno de emergencia nacional” comenzó a evidenciarse con la orden dada a ministerios y servicios públicos para que identifiquen partidas presupuestarias a suprimir, a fin de ahorrar en lo inmediato 3 mil millones de dólares en gasto fiscal.
El gobernante también ordenó destrabar en 90 días proyectos de inversión por unos 16 mil millones de dólares que, afirma, están en espera de aprobación ambiental, y con cuya ejecución se espera un repunte de la economía.
Según Kast, es necesario resolver aceleradamente las reclamaciones ambientales pendientes porque “el progreso de Chile requiere poner a la persona en el centro”.
Tras asumir la presidencia, Kast dijo: “Nos han entregado un país en peores condiciones de las que podíamos imaginar”.
Su ministro de la Presidencia, José García Ruminot, añadió que “la situación fiscal es extraordinariamente delicada” porque “tenemos un déficit muy significativo que tenemos que ir disminuyendo; también, demandas sociales y gastos que no estaban considerados”.
El déficit fiscal efectivo es de 2.8 por ciento del producto interno bruto (PIB) –unos 10 mil millones de dólares– y proyectado a mediano plazo se incrementa a 3.6 por ciento del PIB, en torno a 12 mil millones de dólares anuales.
Por eso, justificó, “se ha instruido disminuir nuestros gastos en 3 puntos; eso va a permitir tener un ahorro de unos 3 mil millones de dólares”, dijo.
Deberá recortarse “lo más posible todos los gastos que tenemos en bienes y servicios de consumo, es decir, luz, agua, gas, combustible, etcétera, y también ser muy cuidadosos con lo que se paga en gasto personal. Si hay cargos vacantes no los vamos a poder reponer”, aunque esto “no necesariamente (incluye) despidos. Naturalmente, en cada cambio de gobierno los funcionarios de confianza deben presentar su renuncia; a algunos los vamos a remplazar, porque son estrictamente necesarios”, advirtió.
En su turno, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, declaró: “Lo que viene es trabajo duro, porque nos hemos propuesto levantar el crecimiento de la economía, pero al mismo tiempo reordenar las finanzas públicas. Necesitamos un gobierno que ordene sus cuentas y que colabore para quitar obstáculos que impiden el progreso”.












