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Defendemos a las minorías: PT y PVEM

Opositores y aliados de la 4T tumban la reforma electoral

La historia recordará quién quiso detener la transformación: Morena

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▲ Una vez que no fue avalada la reforma electoral, los legisladores del partido guinda subieron a la tribuna de San Lázaro y manifestaron sus propuestas para impulsar la democracia en el país.Foto Luis Castillo
 
Periódico La Jornada
Jueves 12 de marzo de 2026, p. 3

Los votos en contra del PT y de un sector del PVEM fueron decisivos para confirmar ayer el destino de la reforma electoral: en sólo dos horas y, tras un debate pactado entre los coordinadores para evitar agresiones, la Cámara de Diputados desechó la iniciativa presidencial.

Tanto el PT como el Verde, así como la oposición en conjunto, afirmaron que la iniciativa apuntaba a romper con los derechos de las minorías a ser representadas en el Congreso. El coordinador petista, Reginaldo Sandoval Flores, fue más allá: “conduciría a un partido hegemónico de Estado”.

El coordinador de Morena defendió no sólo la iniciativa, sino también a la presidenta Claudia Sheinbaum por los ataques vertidos desde el panismo. Incluso advirtió que la historia “recordará quién estuvo al lado del pueblo y quién quiso detener, aunque fuera por un instante, este curso inevitable, imparable, de la transformación de México… ¡vamos por el plan B!”

Todas las bancadas votaron en bloque, excepto los diputados que son compartidos entre el Verde y Morena, que se salieron de los acuerdos internos.

A favor, 246 legisladores del partido guinda

Por la bancada guinda votaron en favor 246 de sus 253 integrantes. Tres en contra: Giselle Arellano, y dos que en realidad son del Verde y están prestadas a Morena como parte del acuerdo para contar con la mayoría simple: Alejandra Chedraui y Santy Montemayor.

Como hizo en la reforma al Poder Judicial, Olga Sánchez Cordero se salió del salón para no votar. Jesús Jiménez no asistió, mientras Manuel Espino sigue convaleciente e Iván Peña fue intervenido de urgencia.

De los 62 legisladores del PVEM, votaron 49 en contra y 12 –que están prestados de Morena a su aliado el Verde– en favor. Otro se abstuvo.

Los 70 panistas rechazaron la enmienda; de los 49 petistas, Roberto Corral –constructor de viviendas en Chihuahua– votó en contra y José Alejandro Aguilar no se presentó. De los 37 priístas sólo faltó Marcela Guerra. Los 28 diputados de MC votaron en contra, al igual que la independiente Araceli Mendoza Arias, del Movimiento del Sombrero.

El único voto en abstención que apareció en el tablero fue el del vicepresidente de la Cámara por el PVEM, Raúl Bolaños Cacho Cué.

En total, las tres bancadas de oposición, junto con verdes y petistas, sumaron 234 votos en contra y, al no contar con la mayoría calificada necesaria para una reforma constitucional, la iniciativa se desechó.

Con sus matices, y por separado, PT y PVEM presentaron sus argumentos para rechazar la iniciativa presidencial.

En tribuna, Sandoval Flores incluso reivindicó el modelo de representación y de financiamiento público de dos reformas electorales previas, en la era del dominio priísta: la de 1977, en el gobierno de José López Portillo, y la de 1996, durante el mandato de Ernesto Zedillo.

Reforzó: “sí, los cambios iniciados en el 77, no tenemos duda, se reforzaron en el 96 y permitieron que el primero de julio de 2018 nuestro presidente, la izquierda, la minoría, llegara a ser mayoría y tomara el poder de esta nación. Es el camino que debemos cuidar y proteger: el sistema en el que las minorías se pueden convertir en mayorías y las mayorías en minorías, con el mandato del voto popular, sin ninguna distorsión que hagamos en términos jurídicos y que no es necesaria”.

Insistió en que el PT “está a 100 por ciento con la Presidenta”, pero pidió que se entienda la postura del partido. “No nos asusta absolutamente nada, porque estamos libres de conciencia. No daremos pasos en ruta equivocada que no sea la de mayor democracia, libertad, justicia, pluralismo y libertad”.

En tribuna, el coordinador del PVEM, Carlos Puente Salas, apeló a las alianzas con Morena a partir de 2018 y su voto en favor de otras reformas, pero también defendió que las reglas del juego electoral deben aprobarse “por consenso”.

Además, cuestionó que, si bien los vínculos entre representantes populares y los electores deben fortalecerse, la fórmula propuesta en la iniciativa “podría propiciar una distorsión en la representación”, porque la asignación de curules se otorgaría a estados con los padrones más numerosos.

Insistió en la propuesta de repartir el financiamiento de manera equitativa, modificar la fórmula de representación en el Senado y sostuvo que, si bien desde 2018 su partido ha “dado un respaldo total al proyecto de la 4T”, esta vez no.

Puente tuvo buen cuidado de acotar que “las diferencias se dirimen y se sigue adelante” y que, en adelante, apoyará a la Presidenta “hasta el final”.

También en la tribuna, el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, reconoció que su partido sabía el destino de la reforma y que, consumado el rechazo a la reforma constitucional, se enfocará en el plan B.

“Lo que está en juego es el reforzamiento del sistema electoral. Es la relación entre el poder y la voluntad ciudadana. Esta iniciativa fue presentada por la Presidenta, en atención a sus convicciones, y la vamos a respaldar por convicción, con responsabilidad institucional y por lealtad a México”, expuso.

Es, declaró, una reforma de avanzada, consecuente y necesaria para fortalecer la democracia. Anticipó que todos los diputados de Morena recorrerán los distritos electorales para explicar la iniciativa.

“Escucharemos a la ciudadanía y lucharemos para que las reformas se conviertan en derecho positivo pronto, a pesar del rechazo temporal de este día. ¡Nos asiste la razón histórica, la razón moral y la razón política!”, exclamó.

Para Monreal, el proceso de transformación del país es más profundo que cualquier desacuerdo momentáneo y, por ejemplo de que sí se puede coincidir entre partidos, citó la elección del auditor Superior de la Federación, en la que –aseguró– fue central la anuencia de los dirigentes de los otros institutos: Alejandro Moreno, Jorge Romero, Jorge González El Niño Verde y Alberto Anaya.

Situada a un lado, y cada vez que Monreal mencionaba a los dirigentes de la oposición, la diputada migrante Damaris Silva hacía gestos de mofa.

La oposición celebró al final el rechazo de la iniciativa.

Ivonne Ortega (MC) sostuvo que “con trampas en la reforma, Morena busca tirar la escalera con la que llegó al poder”. Rubén Moreira (PRI) dijo que cinco bancadas no respaldaron el proyecto porque “no caímos en el garlito”.

Elías Lixa afirmó que fue una iniciativa “absolutamente malhecha” y clamó: “¡Presidenta, rompa el pacto de la narcopolítica! Porque, si no lo hace, ese narcopacto terminará por romper a México”.