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Trumplandia a todo vapor // Dice sandez tras sandez // Fábrica de noticias falsas

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▲ Donald Trump, durante la conferencia del lunes desde uno de sus clubes de golf en Miami.Foto Ap
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n Trumplandia todo es color de rosa y funciona de maravilla, aunque sea una mentira descarada, especialidad del infame magnate naranja que despacha en la Casa Blanca, cuyo único logro concreto en apenas poco más de un año ha sido, cual vil gánster, amenazar y extorsionar a todo el mundo, poner patas para arriba la de por sí frágil estabilidad internacional, bombardear aquí, allá y acullá, secuestrar dirigentes de otras naciones, hacer negocios con recursos públicos, proteger a pedófilos –con él a la cabeza– y vanagloriarse de la catarata de sandeces que vomita día tras día. Vive en una burbuja de noticias falsas y “éxitos” de ficción. Un asco, pues.

En el caso de su agresión a Irán, de la mano del genocida Benjamin Netanyahu –o al revés–, Trump aseguró que sería una “excursión que acabará pronto, y obviamente porque están recibiendo una paliza brutal”, y “llevará justicia al pueblo” iraní. Para demostrarlo, de entrada asesinó a 165 niñas en una escuela y liquidó al ayatolah Ali Jamenei, sólo para ser relevado por uno de sus hijos. En los hechos, ese “paseo” se le complicó muy pronto y 10 días después del inicio del artero ataque todo indica que el marcador no le resulta favorable, amén de que su entenado sionista ya no siente lo duro sino lo tupido, por mucho que censure a los periodistas, con amenaza de cárcel si difunden imágenes de la devastación en distintas ciudades israelíes.

Pero como todos los días escupe estupideces, ahora presume que la denominada operación Furia Épica ha sido muy resultona. Por medio de otro esperpento, su secretaria de prensa, Karoline Leavitt, afirma que “esta campaña ha sido un éxito rotundo hasta el momento, y los guerreros estadunidenses están ganando esta importante batalla a un ritmo aún más rápido de lo que anticipábamos; más de 5 mil objetivos enemigos fueron bloqueados; los ataques con misiles balísticos de Irán se redujeron en más de 90 por ciento y más de 50 buques de guerra iraníes fueron destruidos. Nuestros increíbles bombarderos B-2 lanzaron docenas de bombas de penetración de 900 kilos sobre instalaciones iraníes que albergaban misiles profundamente enterrados”.

Pero en la narrativa de Trump, vía Leavitt, no hay muertos estadunidenses, ni bases militares destrozadas por los iraníes, ni destrucción de radares de costo multimillonario, ni edificios destruidos en donde despachaban militares gringos desplazados de esas bases, ni pérdidas de aviones, ni nada que afecte la imagen guerrera – made in Hollywood– de la Casa Blanca y su inquilino.

Se estima que desde el inicio de su aventura militar contra Irán, Trump gasta alrededor de mil millones de dólares por día (que no son de él, sino de los estadunidenses que mayoritariamente rechazan la guerra) , mientras deja a sus ciudadanos sin atención médica y crece el número de empleos cancelados. Todo para la guerra, el gran negocio del que muy pocos salen beneficiados.

Y por intimidaciones no para. Irán ha interrumpido el tráfico naval en el estrecho de Ormuz, acción que le ha pegado, y muy fuerte, al mercado petrolero internacional, pues por él transita 20 por ciento del crudo. Ahora, ante esa decisión, Trump amenaza: “Si por cualquier motivo se colocaran minas y no las retiraran de inmediato, las consecuencias militares para Irán serán de un nivel jamás visto; serán tratados de forma expedita y violenta. ¡Cuidado! Si, por el contrario, retiran lo que hayan podido colocar, ¡será un paso gigantesco en la dirección correcta!”. Es decir, no tiene la menor idea de cómo ha procedido Irán en dicho estrecho, pero de cualquier suerte tiene el dedo en el gatillo.

Y con la misma ligereza, el secretario estadunidense de Energía, Chris Wright, hizo público que “la Marina estadunidense escoltó con éxito a un petrolero a través del estrecho de Ormuz”, lo que causó la histeria en los mercados financieros y el desplome de los precios petroleros, sólo para ser desmentido tajantemente por la esperpéntica Leavitt, con el añadido de que ningún barco de guerra de su país “escoltó” a la inexistente embarcación citada por aquel funcionario gringo.

En fin, entre la locura de Trump, las noticias falsas y la incompetencia de su gabinete se desarrollan las hostilidades en Medio Oriente en una guerra provocada por Estados Unidos e Israel que, al parecer, no tiene para cuándo, en una “excursión” (Trump dixit) que tiende convertirse en un abismo para la Casa Blanca e Israel.

Las rebanadas del pastel

Las “dudas” sobre lo que acontece en el estrecho de Ormuz provocaron la caída de los precios petroleros: 11 por ciento. Ayer, el barril mexicano de exportación se cotizó a 77.54 dólares.

X: @cafevega