Miércoles 11 de marzo de 2026, p. 5
El historiador Ricardo Pérez Montfort, especializado en procesos políticos y culturales en México y América Latina durante los siglos XIX y XX, murió ayer, informó a La Jornada su colega y amigo Antonio García de León. El también lingüista contó que hace poco vio al investigador, quien padecía de cáncer desde hace tiempo.
Isaac García Venegas, discípulo y amigo, mencionó que “ha muerto uno de los más importantes historiadores mexicanos. Su trabajo también como documentalista, músico, poeta, herrero y demás muestra que la historia profunda, esa que sucede en los sótanos de lo cotidiano, si no al margen, sí con otra lógica y otros objetivos diferentes a la historia de bronce, es la que importa. Para ello, más que loas, lo que se necesita es mirada aguda, oído atento, empatía revolucionaria”.
El historiador también definió a Pérez Montfort como un “polímata: aquel que busca las conexiones profundas de lo que en la superficie se nos presenta fragmentario. Esas conexiones están allá, en la historia concreta humana, no en la de bronce ni tampoco en las ideologías. Lo que Pérez Montfort hizo como historiador es extraordinario”.
El Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas) y su comunidad, por separado, difundieron su pesar por el deceso de quien fuera investigador en esa institución desde 1980.
Pérez Montfort encontró en la música una vocación desde su juventud, que se tradujo en la escritura de Intervalos: Ambientes y música popular durante el inquieto siglo XX mexicano.
Gusto por los sones jarochos
En entrevista con La Jornada (8/4/25), el historiador refirió que a finales de los años 70 comenzó su atracción por la cultura veracruzana, cuando viajó un par de veces al sur de esa entidad. “Escuché por primera vez los sones y acudí a uno que otro fandango. Después, al participar en un grupo de música folclórica latinoamericana, empecé a tocar la jarana y el arpa.
“Al estar en la radio, mi interés por los sones jarochos, las décimas y los fandangos creció hasta que tuve la fortuna de acudir y organizar, con los compañeros de Radio Educación, los Encuentros de Jaraneros en Tlacotalpan. Como ya estudiaba historia, me interesó el contexto en el que surgían y se desarrollaban esas manifestaciones culturales. Después leí y conocí a Antonio García de León y a otros colegas interesados en la cultura jarocha, y de ahí pa’l real.”
El año pasado se reconoció su trayectoria de más de 40 años con el libro La incansable tarea de mirar lejos: Homenaje a Ricardo Pérez Montfort, coordinado por Carlos Martínez Assad. En ese momento, comentó a este diario que la diversidad de intereses que tuvo le fueron llegando a él mientras intentaba decidir qué carrera estudiar: “tanto las ciencias sociales como la música, la literatura, la fotografía y el cine me atrajeron desde muy temprano, aunque profesionalmente decidí abocarme más al estudio del ser humano y los diversos quehaceres que lo han caracterizado en el tiempo y el espacio”.
Integrante emérito del Sistema Nacional de Investigadores, fue autor de libros como Lázaro Cárdenas: Un mexicano del siglo XX y Tolerancia y prohibición: Aproximaciones a la historia social y cultural de las drogas en México 1840-1940, así como el poemario Trova de agua.
Integrantes del Ciesas exaltaron que su “obra es referente indispensable para comprender los procesos culturales, las identidades y las expresiones simbólicas de nuestra sociedad (…) su compromiso con la investigación crítica y su generosa labor docente, contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de investigadores”.
En la conversación con este medio, relató que estudió temas que no interesaban a muchos de sus maestros o colegas, “como el pensamiento de las derechas, las expresiones culturales populares, las drogas, el cine y la fotografía. Muchos de éstos los incorporé a mis clases en la UNAM, donde fui profesor durante más de 40 años. Traté de mostrar a mis alumnos la enorme variedad de fuentes con las que puede contar un historiador”.
Ricardo Pérez fue profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México desde 1978. Fue galardonado con el Premio Georg Forster a la Investigación de la Fundación Alexander von Humboldt en 2020.
En meses recientes se dedicó a escribir un libro sobre las regiones de México que conoció, en el que reunió información histórica y geográfica con memorias personales.











