Opinión
Ver día anteriorMartes 10 de marzo de 2026Ediciones anteriores
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La bioculturalidad como nuevo paradigma
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etomo una vez más el tema de lo biocultural, por su creciente presencia en el pensamiento crítico contemporáneo. El concepto de bioculturalidad, en sus diferentes versiones, se ha vuelto ya una nueva categoría científica. Éste surge de los aportes que en las últimas dos décadas han hecho, por un lado, los biólogos, ecólogos y biogeógrafos acerca de la diversidad biológica del planeta, y por el otro, los antropólogos, lingüistas y etnólogos acerca de la diversidad de culturas. En ambos casos, el conocimiento de estos campos se fue acumulando desde al menos el siglo XIX, y alcanzó su cúspide apenas hace pocas décadas. Estos dos torrentes de conocimiento, que se desarrollaron de manera independiente, han logrado su expresión a escala planetaria o global con el advenimiento de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación: satélites, sistemas de información geográfica, Internet y geomática.

El concepto de biodiversidad se fue madurando a partir de los análisis espaciales de la riqueza biótica medida en el número de especies a diferentes escalas, lo cual puso en evidencia procesos, patrones y tendencias biogeográficas y geopolíticas. Por su parte, para la diversidad de culturas, se partió de los inventarios realizados por los lingüistas, considerada la lengua como el mayor indicador de una cultura. La diversidad biocultural logra su aceptación como instrumento de análisis de la realidad contemporánea hasta hace un par de décadas, y surge de la confluencia de estos dos campos de estudio.

Las enormes implicaciones sociales, ambientales, geopolíticas, diplomáticas y científicas de la bioculturalidad son hoy indudables, porque ofrecen una perspectiva novedosa basada en la integración de dos campos del conocimiento científico que antes operaron de manera separada. De igual manera, sus aportes contribuyen a entender procesos actuales en íntima relación con la crisis de las relaciones entre las sociedades y el entorno natural, los conflictos interculturales, la historia de la especie humana, la expansión de la civilización industrial y la construcción de un futuro con justicia, salud, equilibrio y paz.

La idea de lo biocultural se fue delineando hasta hace apenas dos décadas. Dos acontecimientos relevantes fueron el congreso internacional Endangered Languages, Endangered Knowledge, Endangered Environments, que tuvo lugar en el otoño de 1996 en la Universidad de California en Berkeley, en Estados Unidos, y cuyas principales contribuciones fueron recogidas en el libro On Biocultural Diversity, editado por Luisa Maffi en 2001; y el séptimo Congreso Internacional de Etnobiología realizado en 2000 en Athens, Georgia, Estados Unidos, cuyo tema central fue el de la diversidad biocultural, y cuyos trabajos fueron publicados en el libro Ethnobiology and Biocultural Diversity.

Ambas obras reúnen, en conjunto, 90 contribuciones científicas de especialistas provenientes de la lingüística, antropología, botánica, zoología, ecología, geografía, etcétera, con estudios en prácticamente todos los continentes del mundo. Ambos libros son además dedicados a Darrell Posey (1947-2001), quien fue, sin duda, el mayor inspirador de esta nueva perspectiva, académico y aguerrido defensor de lo biocultural, y creador de la Sociedad Internacional de Etnobiología en 1988. Este es, en resumen, el origen de la bioculturalidad.