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Sheinbaum extenderá el pacto que frena el precio de la gasolina

Es un blindaje ante los vaivenes de los mercados internacionales

 
Periódico La Jornada
Martes 10 de marzo de 2026, p. 18

Ante las turbulencias en el mercado petrolero internacional, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que esta semana se renovará el acuerdo con los concesionarios de las gasolineras en el país para que el precio de la gasolina Magna se mantenga debajo de 24 pesos.

Señaló que una parte del combustible que se consume en México se compra en el exterior, pero, sostuvo, si aumenta el precio de la gasolina o la importación, hay un mecanismo vía la disminución del impuesto especial de productos y servicios (IEPS) para que no afecte al consumidor final.

Especialistas señalaron al respecto que dicho acuerdo es una buena medida para que México se blinde ante eventuales problemas derivados del conflicto internacional, que ha llevado el precio del crudo por encima de 100 dólares el barril.

Los expertos precisaron que la administración también podría cobrar por completo el impuesto a las gasolinas, que es una fuente importante de ingresos, y así evitar impactos en las finanzas públicas.

Desde febrero del año pasado, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum firmó un acuerdo con gasolineros para que el combustible regular –el más consumido– tenga un precio tope de 24 pesos por litro. Este pacto es voluntario entre empresarios y gobierno, siendo los primeros los que prácticamente absorben las pérdidas al no aumentar precios, lo que permite a la autoridad seguir recaudando.

“Aunque México permanece ajeno al conflicto de Medio Oriente, las fluctuaciones en los precios de los energéticos impactan directamente en la recaudación del IEPS, lo que podría diezmar los ingresos fiscales del país…

“Para mitigar el eventual golpe, se recomienda extender el convenio sobre la gasolina por al menos seis meses”, señaló en entrevista Ramsés Pech, experto del sector energético.

Mencionó que si bien nuestro país es productor de petróleo, una parte importante de las gasolinas que se consumen provienen del extranjero, principalmente de Estados Unidos.

Por ello, cuando sube el precio internacional del crudo también se encarece la gasolina en los mercados globales, lo que presiona el costo de las importaciones que realiza México para abastecer su demanda interna.

Ante ese escenario, el gobierno suele ajustar el cobro del IEPS a los combustibles para evitar aumentos bruscos en lo que paga el consumidor. Cuando las cotizaciones internacionales suben con fuerza, la autoridad puede reducir o eliminar temporalmente ese impuesto, lo que disminuye la recaudación que obtiene por la venta de gasolinas.

Rogelio Calderón, consultor del sector, añadió: “México, al ser país petrolero, el mayor daño por los precios altos del crudo podría verlos reflejados en el mercado interno de combustibles y otros derivados del petróleo, ya que cuando la materia prima incrementa su costo, los derivados también suben”.

Refirió que extender el acuerdo con los empresarios para mantener el precio de las gasolinas estable “es una buena opción” que se aplica no sólo en México sino en Europa y otros lugares, mediante acuerdos, subsidios o topes a los precios.

Con información de la Redacción