Prevén que bdem retome recortes de tasas
Analistas prenden focos amarillos para el objetivo de 3%
Martes 10 de marzo de 2026, p. 15
El incremento de precios al consumidor en México fue de 4.02 por ciento anual en febrero, impulsado por el aumento de las frutas y verduras, principalmente jitomate, papa, tomate, limón y plátano, así como el costo de los alimentos fuera de casa, reveló el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La inflación general en México regresó a estar por encima de 4 por ciento en febrero, luego de siete lecturas anuales dentro del objetivo de estabilidad de precios del Banco de México (BdeM), de 3 por ciento, cuya tolerancia es de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
En febrero, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 0.5 por ciento, para alcanzar una variación anual de 4.02 por ciento, su nivel más alto desde junio de 2025 y para un segundo mes desde 2024, cuando se ubicó en 4.4 por ciento.
El repunte en la tasa de inflación general, que estuvo por encima del 3.94 por ciento estimado por el consenso del mercado, viene de la aceleración del componente no subyacente, que agrupa productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, de 1.39 por ciento anual en enero, a 2.44 en febrero.
Los precios subyacentes, que concentran alrededor de 76 por ciento del INPC y excluyen los más volátiles, mostraron un incremento mensual de 0.46 por ciento y un brinco anual de 4.5 por ciento, inferior al 4.52 por ciento reportado en el mes previo.
Al igual que la general, la subyacente, que determina la trayectoria de la inflación en el largo plazo, terminó en su nivel más elevado para un segundo mes desde 2024; asimismo, acumuló 10 lecturas anuales arriba de 4 por ciento, que está fuera del objetivo de estabilidad de precios fijado por el banco central.
El impulso principal fue por el repunte de alimentos, bebidas y tabaco, con una inflación mensual de 0.45 por ciento y anual de 6.2 por ciento, así como educación y otros servicios, relacionados con alimentos fuera del hogar, que repuntaron 6.04 y 5.2 por ciento anual, en ese orden.
Analistas económicos ya prenden focos amarillos, pues la inflación subyacente está tercamente arriba de 4 por ciento y se avecinan presiones por el aumento del valor de los productos que está provocando la guerra en Medio Oriente, toda vez que los precios de los productos agropecuarios estarán dejando los bajos niveles, por su volatilidad y afectados por la situación de la guerra, principalmente por el incremento en las cotizaciones de los energéticos.
“El repunte de la inflación general en febrero evidencia un entorno de presiones que complica la convergencia hacia la meta puntual de 3 por ciento. Estas presiones provienen principalmente del componente no subyacente, impulsado por alzas volátiles en productos como jitomate y papa, entre otras frutas y verduras.
“Sin embargo, ante la disminución observada en la inflación subyacente a pesar de su persistencia, se anticipa que BdeM podría retomar el ciclo de recortes de tasa en su reunión del 26 de marzo, adoptando una postura más flexible. En este contexto, se deben evaluar con cautela los riesgos como ajustes fiscales recientes, posibles impactos cambiarios y factores externos, lo que sugiere gradualidad en el proceso desinflacionario”, describió Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex.











