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El agua, no el petróleo, el recurso más amenazado en el golfo Pérsico

Las urbes más grandes dependen de las plantas desalinizadoras

 
Periódico La Jornada
Lunes 9 de marzo de 2026, p. 24

Dubái. Mientras misiles y drones reducen la producción de combustibles fósiles en todo el golfo Pérsico, analistas advierten que el agua, y no el petróleo, podría ser el recurso más amenazado en una región rica en energía, pero árida.

Cientos de plantas desalinizadoras salpican la costa del golfo Pérsico, lo que pone a esos sistemas individuales que abastecen de agua a millones de personas al alcance de ataques iraníes con misiles o drones. Sin ellas, las grandes ciudades no podrían sostener sus poblaciones actuales.

En Kuwait, cerca de 90 por ciento del agua potable proviene de la desalinización, junto con aproximadamente 86 por ciento en Omán y alrededor de 70 por ciento en Arabia Saudita.

Para las personas que viven fuera de Medio Oriente, la principal preocupación de la guerra con Irán ha sido el impacto en los precios de los energéticos. El golfo produce cerca de un tercio de las exportaciones mundiales de crudo y los ingresos por combustibles apuntalan las economías nacionales.

Los combates ya han detenido el tráfico de petroleros por rutas marítimas claves e interrumpido la actividad portuaria, lo que ha obligado a algunos productores a recortar exportaciones a medida que se llenan los tanques de almacenamiento. Pero la infraestructura que mantiene abastecidas de agua potable a las ciudades del golfo podría ser igual de vulnerable.

“Todo el mundo piensa en Arabia Saudita y sus vecinos como petroestados. Pero yo los llamo reinos de agua salada. Son superpotencias hídricas artificiales impulsadas por combustibles fósiles”, afirmó Michael Christopher Low, director del Centro de Medio Oriente de la Universidad de Utah. “Es a la vez un logro monumental del siglo XX y un cierto tipo de vulnerabilidad”, añadió.

Combates amenazan la infraestructura hídrica

La guerra que comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán ya ha acercado los combates a la infraestructura clave de desalinización. Irán atacó el 2 de marzo el puerto de Jebel Ali, en Dubai, y los impactos cayeron a unos 19 kilómetros de una de las plantas desalinizadoras más grandes del mundo, que produce gran parte del agua potable de la ciudad.

Bahréin acusó a Irán este domingo de atacar indiscriminadamente objetivos civiles y de dañar una de sus plantas desalinizadoras, aunque no afirmó que el suministro hubiera quedado fuera de servicio. La nación insular, sede de la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos, ha estado entre los países atacados por drones y misiles iraníes.

Antes, Teherán indicó que un ataque aéreo de Estados Unidos dañó una planta desalinizadora iraní. Abbas Araghchi, ministro de Exteriores del país, señaló que el ataque en la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, había afectado el suministro de agua para 30 aldeas.

Las plantas desalinizadoras tienen múltiples etapas –sistemas de captación, instalaciones de tratamiento, suministros de energía– y el daño en cualquier parte de esa cadena puede interrumpir la producción, según Ed Cullinane, editor para Medio Oriente de Global Water Intelligence, una editorial que presta servicios a la industria del agua. Nota completa en @lajornadaonline https://t.ly/8qYDS.