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“Termina una era de inercias”

La banca de fomento será el nuevo impulso económico: Roberto Lazzeri

El Plan México, brújula para destinar créditos a más empresas bajo mejores condiciones

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▲ Roberto Lazzeri Montaño es director general de Nafin y Bancomex desde agosto.Foto Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Lunes 9 de marzo de 2026, p. 19

La banca de desarrollo en México estaba “muy olvidada”, acotada a tareas inerciales, como parte de un sistema bancario –tanto en su ala privada como en la de fomento–, que ha sido corresponsable del bajo crecimiento económico del país, reconoce Roberto Lazzeri Montaño, director general de un par de instituciones que están al centro del Plan México: Nacional Financiera (Nafin) y el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext).

En entrevista con La Jornada, el directivo admite que la banca de desarrollo es un sector que operaba sin una brújula sobre qué sectores y regiones impulsar. Y, si bien la regulación tiene parte de la responsabilidad y hay “espacios de mejora”, considera que el Plan México es la pauta para el relanzamiento de las instituciones de fomento mexicanas, acompañando la política industrial.

Lazzeri Montaño, nombrado director general de Nafin y Bancomext en agosto de 2025, sostiene que parte del olvido en la banca de desarrollo se debe a una falta de visión clara, que replica la ausencia de una política macroeconómica que definiera objetivos, sectores, regiones e industrias a impulsar.

A su parecer, el Plan México, como instrumento de coordinación entre las instituciones de gobierno y privados, puede resarcir esas carencias. Más allá de la restructuración de áreas, el fortalecimiento de intermediarios financieros, el diseño de más instrumentos y una mayor inyección a los fondos de contragarantía –que sirven para respaldar los créditos vía intermediarios financieros–, Lazzeri Montaño asegura que en Nafin y Bancomext también se están haciendo modificaciones en las evaluaciones y los manuales para tomar “más riesgo medido”.

“Tampoco es flexibilizar por flexibilizar”, responde sobre lo conservadora que es la banca de desarrollo en México respecto a lo que sucede en otras economías, como Alemania o Brasil, donde el fomento tiene un peso decisivo. “La regulación bancaria está ahí por una razón, y hay que ser prudenciales. Vivimos con experiencias de crisis bastante profundas, que no se pueden repetir”, enfatiza.

Sopesa: “la regulación en México es mucho más restrictiva y compleja que en Brasil o Alemania; incluso, que las multilaterales (...) Sí hay espacios de mejora, quizá, y lo estamos platicando todo el tiempo”. De ahí que parte de las conversaciones con la Asociación de Bancos de México es al respecto de “qué cambios hacemos para hacer mucho más fácil entregar crédito”, explica.

Lazzeri Montaño sostiene que el eje trazado por el Plan México permite dejar atrás las inercias de la banca de desarrollo e impulsa a un avance con nuevas propuestas. Una de ellas, destaca, es llevar a 70, o hasta 80 por ciento, el programa de garantías para acreditados de primera vez, y que se dejen de pedir bienes inmuebles como respaldo.

Los beneficios que acompañan a los proyectos de industrialización del Plan México hacen más sencillo acreditar a empresas, dado que las localizadas en un polo de desarrollo “necesariamente tienen una perspectiva financiera más positiva por todos los incentivos fiscales que hay”.

No es prioridad la fusión de Nafin y Bancomext

En otro tema, Lazzeri considera que los cambios impulsados en la pasada administración para fusionar Nafin y Bancomext en una sola institución, a fin de eliminar la duplicidad de funciones y reducir costos, no son necesarios. Incluso con la agenda del Plan México puede resultar entorpecedor.

“Yo diría que no hay duplicidad de funciones. (Nafin y Bancomext) son bancos que si bien se complementan muy bien, manejan cosas distintas (...) el enfocarnos en hacer una restructura administrativa, donde no está claro si va a haber ahorros adicionales, porque ya hay una política de austeridad que ha permeado muchísimo, no sé si sea el mejor uso del tiempo y de los esfuerzos”, destaca.

“Mi prioridad es el Plan México, es atender la agenda de desarrollo de la presidenta (Claudia Sheinbaum Pardo), más que fusionar las instituciones”, asegura.

Así, el directivo destaca que más allá de que prácticamente todas las empresas energéticas con proyectos en el país ya se acercaron a Bancomext, también se ha visto un “desarrollo brutal” de parques industriales y en sectores como el automotor, que tiene proveeduría con su par de Estados Unidos, es creciente la necesidad de mover la fabricación de autopartes a México.

De ahí que la relocalización de cadenas de suministro –también conocida hasta hace unos años como nearshoring, reshoring, friendshoring… y demás– se mantiene como un concepto vigente, considera el funcionario. “No puedes hacer una disrupción absoluta del comercio”. Y en ese reacomodo paulatino, el mover producción con base en el costo, la cercanía y la seguridad es una ventana permanente, explica.

Las metas de Nafin y Bancomext, que aspiran a ser “la banca del Plan México”, van de crecer cada año 6.5 por ciento el saldo de cartera y acompañarse de financieras privadas para que 30 por ciento de las pequeñas y medianas empresas (pymes) del país tengan acceso a financiamiento.

En ese punto, Lazzeri sostiene que el programa de garantías sigue siendo una parte central del engranaje para llegar a más negocios.

En enero de 2026, Nafin otorgó 32 mil 304 millones de pesos en financiamiento, 9 mil 168 millones de pesos más que los 23 mil 136 millones del primer mes del año pasado. Ese avance de 39.6 por ciento estuvo impulsado por el crédito de segundo piso –el que se da a instituciones financieras para que éstas a su vez presten a las empresas– y el programa de garantías.

Lazzeri Montaño afirma que, a la fecha, ya se colocó casi 20 por ciento de todo el programa anual de financiamiento de Nafin para 2026, mientras el de Bancomext va en 15 por ciento. “Ambos nos los vamos a acabar antes de que finalice el año”.

Destaca que el programa de garantías hace más barato y accesible el financiamiento para pymes, pues Nafin y Bancomext respaldan al menos 50 por ciento del crédito otorgado por una institución privada. “Con Plan México estamos aumentando a 70 por ciento, incluso estamos desarrollando un programa para irnos hasta 80 por ciento para acreditados de primera vez y que se dejen de pedir garantías reales (como un bien inmueble).”

La manera inteligente

Sobre si las instituciones financieras son socios plenamente confiables a la hora de ofrecer un producto financiero a las empresas, Lazzeri zanja: “el trabajo ahí es de piso y creo que es otro de los diferenciadores que estamos haciendo”. Luego sopesa: “los bancos entienden que en la medida en que nosotros desarrollemos más pymes, éstas crecen, se vuelven medianas, luego grandes”, lo que eventualmente implica más mercado para ellos.

En ese punto, la conversación vuelve a la responsabilidad que ha tenido la banca de desarrollo en las tasas de crecimiento que ha tenido el país: de acuerdo con datos recuperados por el Banco Mundial, en 2024 el crédito interno al sector privado en México alcanzó 34.6 por ciento del producto interno bruto (PIB); en Brasil fue de más del doble, 75.6 por ciento; en China, 194.2 por ciento; en Japón, 196.8 y en Estados Unidos, 200.9.

“Yo creo que tanto la banca de desarrollo como la banca comercial se han quedado cortas, porque nuestro nivel de crédito respecto al PIB es muy bajo contra otras economías, y si nos explicamos por qué no ha habido mayor crecimiento es en gran parte por eso (...) Somos corresponsables de habernos quedado cortos, porque los números están ahí, pero por fin hay una política que está en sentido contrario para revertir eso”, confía el funcionario, al volver al Plan México.

Lazzeri Montaño recalca que si bien los efectos multiplicadores del financiamiento están ahí, como el que cada peso en los fondos de contragarantía se vuelve siete pesos de crédito, “lo que faltaba, más que prestar, es prestar (de manera) más inteligente”.