Lunes 9 de marzo de 2026, p. 3
La charla Gestos de las manos. Gestos del archivo: Un homenaje a Ana Victoria Jiménez fue un retrato amoroso de quien fue una de las más importantes documentalistas de la lucha feminista en México: Ana Victoria Jiménez Ramírez (1941-2025). Escritora, fotógrafa y activista comunista, creó uno de los archivos históricos más amplios de la lucha por los derechos de las mujeres en el país.
El acto, realizado en el contexto del Día Internacional de la Mujer, fue organizado por la Cátedra Extraordinaria Nelson Mandela de Derechos Humanos en las Artes y tuvo lugar en la Casa del Lago-Juan José Arreola de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Participaron Yuruen Lerma, doctora e investigadora feminista especializada en archivo y memoria histórica, y la editora Andrea García, fundadora de Miau Ediciones, que ha publicado dos libros de la homenajeada: Columpio sobre el precipicio y Las tareas de Mercedes.
“Ana Victoria no fue ni seca ni distante. Cuando me invitaron a este acto, lo primero que decidí contar fue su voz, que era grave, lenta, profunda, que contaba historias los domingos por las tardes. Ella fue mi tía, mi papá es primo distante de su marido”, expresó Yuruen Lerma.
Y continuó: “Cuando me adentré al feminismo me di cuenta de que era una figura central. Fue militante del Partido Comunista desde 1970 y viajó a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; además fundó la Unión Nacional de Mujeres Mexicanas y fue integrante de la organización Mujeres de Acción Solidaria. Fue una mujer de izquierda que creyó que la memoria visual importaba y así guardó las historias”.
Ana Victoria Jiménez estuvo presente en las primeras marchas a favor de la legalización del aborto y otras movilizaciones, como la del 31 de marzo de 1978. También protestó contra la violencia machista y apoyó a las costureras que fallecieron durante el sismo de 1985. “Ella no miraba desde afuera, sino que militaba, se involucraba y creaba”, aseguró Lerma.
Su archivo, resguardado desde 2011 en la Biblioteca Francisco Xavier Clavijero de la Universidad Iberoamericana, consta de más de 5 mil documentos, volantes, periódicos, carteles y unas 3 mil fotografías. En 2024, dicha colección fue reconocida por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura como parte del programa Memoria del Mundo.
“Cuaderno de tareas”
Andrea García explicó: “durante la pandemia de covid busqué referentes del feminismo. Cuando vi el trabajo de Ana Victoria y empecé a investigar, me di cuenta de que era impresionante. Curiosamente, ella era mi vecina, así que fueron muchas coincidencias muy afortunadas que me llevaron a poder explorar todo ese material.
“Pensé: ‘¿cómo es que hay un acervo así y no hay libros al respecto?’ Sus imágenes han aparecido en obras importantes, pero no se conoce mucho de ella. Cuando revisé el archivo me llamó la atención el dummy de una agenda que data de 1970 y que Ana Victoria tituló como Cuaderno de tareas. Lo ideó junto con un colectivo que se dedicaba a abogar por los derechos de las trabajadoras del hogar”.
Dicha agenda buscaba llamar a la reflexión sobre cuánto tiempo dedicaban las mujeres a los trabajos no remunerados en el núcleo familiar. El proyecto era una colección de fotografías que le tomó a su amiga Mercedes Maya mientras ésta realizaba actividades domésticas. “Nuestra intención fue replicar esa obra”, comentó García.
“Luego de que acabó el confinamiento por el covid, la visité por primera vez y le pregunté por qué no había concluido ese proyecto, a lo que me dijo: ‘¿por qué quieres eso si ya no se hizo? Mejor busca otra cosa’, y ahí le propuse hacer un fotoensayo de ese proyecto. Fue algo muy bonito y así nació el libro Las tareas de Mercedes.
“Fue un privilegio escuchar su opinión y sentir su guía. Me llamó la atención su falta de entendimiento sobre la importancia de su acervo. De ahí salió también Columpio sobre el precipicio, libro en que se funden imágenes y frases que construyen un poema visual sobre el vértigo, el miedo y la resistencia. Ana Victoria es un eslabón muy importante para el feminismo y las luchas sociales”, señaló la editora.
“Es mi heroína y mi modelo a seguir. Me llevo su congruencia, como humano luego es algo muy difícil de tener, pero ella lo era. Para publicar sobre los feminismos también los tengo que habitar. No es perfecto ni sencillo y hay que identificar cuando uno tiene sesgos. Quiero marchar, contar lo que sucede allá afuera, somos muchas voces y, si no haces preguntas o no apoyas, pues no veo cómo lo puedas conocer”, concluyó.











