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Ambulantaje, el ganón en la marcha del 8-M ante el cierre de los negocios del Centro
 
Periódico La Jornada
Lunes 9 de marzo de 2026, p. 33

La mayoría de los establecimientos ubicados en calles del primer cuadro de la Ciudad de México permanecieron cerrados con motivo de la movilización por el Día Internacional de la Mujer; en contraste, la Alameda, el Zócalo y las avenidas Balderas y Juárez, por mencionar algunas, fueron convertidas en tianguis porque los vendedores ambulantes ofrecieron su mercancía sin restricciones.

El presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar, (ConComercioPequeño), Gerardo Cleto López Becerra, señaló que el negocio establecido registró pérdidas por ventas no realizadas al mantener las cortinas abajo en dos ocasiones en menos de una semana.

El primero de marzo, algunos negocios ubicados en el perímetro A prefirieron no abrir, y quienes sí lo hicieron cerraron antes de las 14 horas por el concierto de Shakira.

En el corredor peatonal Madero y las calles 5 de Mayo, 16 de Septiembre, Tacuba, Palma e Isabel La Católica, joyerías, tiendas de ropa, locales de bisutería, de accesorios de telefonía, taquerías, zapaterías, restaurantes y cafeterías no abrieron.

Algunas tiendas de conveniencia bajaron las cortinas al paso de los contingentes, y luego las alzaron; además, pegaron letreros en los que se leía: “sí hay servicio”. Donde fueron cerrados los accesos a 16 de Septiembre y 5 de Febrero, establecimientos alertaron a los consumidores en cartulinas de que “la entrada es por Venustiano Carranza”.

Mujeres en contra de la violencia económica aplicaron maquillajes a las participantes a cambio de una cooperación voluntaria.

En tanto, los comerciantes informales hicieron su agosto al extender pedazos de tela en el Zócalo y estacionar decenas de carritos de súper o carretillas, junto con tanques de gas de 10 kilogramos, para ofrecer mercancía y alimentos.

Otros vendedores ofrecieron paliacates morados, verdes y negros de 10 pesos hasta 50 pesos, así como gorras, banderines y camisetas con leyendas en las que se leía “ni una menos”, en 70 pesos.