Opinión
Ver día anteriorDomingo 8 de marzo de 2026Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
 
¿La fiesta en paz?

Desiderio Hernández Xochitiotzin, original muralista y, de joven, pintor taurino

L

a edad no perdona y el desorden menos, así que transcu-rrido un tiempo de que el periodista y escritor taurino Fabián Robles Medrano tuviera la gentileza de entregarme una insólita nota acompañada de varias fotografías, ayer ésta “apareció” en un folder sin título que hoy comparto con los lectores.

Fabián –no confundirlo con el actor homónimo– fue galardonado en 2022 con el Premio Miguel N. Lira por el Congreso del estado de Tlaxcala, en reconocimiento a su destacada trayectoria periodística y a su obra publicada, con títulos como La desgracia del triunfo, sobre el calvario taurino y existencial de El Pana, hoy tan invocado y en su tiempo tan marginado, según los “positivos” porque el de Apizaco habló de más contra el sistema; según la realidad taurina de México, por el condicionado nivel de competitividad de nuestras figuras y la corta visión del empresariado taurino.

“Desiderio Hernández Xochitiotzin y sus apuntes taurinos”, tituló Fabián Robles este texto: “Tuvieron que transcurrir 55 años para que los aficionados a la fiesta brava tuvieran oportunidad de conocer, en la exposición Toros y hierros, la obra inédita que sobre tauromaquia realizó el maestro Hernández Xochitiotzin (San Bernardino Contla, 1922-Tlaxcala capital, 2007), considerado uno de los muralistas más originales que ha dado México. Se trata de 42 cuadros, la mayoría de ellos apuntes a lápiz, en los que el artista captó el momento mismo de la ejecución de un lance de aquellos diestros que, como Silverio o Luis Briones –el favorito de Xochitiotzin–, invitaban a las musas a plasmar su obra no sólo en la retina y en el corazón de los aficionados, sino también en papel y tela. ‘Esta serie de apuntes de tema taurino –señalaba el maestro Desiderio– es un testimonio vivo de los años 40, época en que trabajé intensamente el dibujo con temas de gran movilidad’.

“Autor de los espléndidos murales del palacio de gobierno –añade Fabián– en los que plasma la historia de Tlaxcala, cuna del mestizaje, Xochitiotzin tuvo su primer contacto con el ambiente taurino al apreciar La tauromaquia, de Goya. Y por los años 30, en la ciudad de Puebla, ve por primera vez un convite taurino cuyos personajes anunciaban la corrida que se efectuaría esa tarde en la plaza El Paseo Bravo. Más tarde, ya siendo alumno de la Academia de Bellas Artes, disfruta de los apuntes que Ernesto García Cabral publicaba los lunes en Excélsior, junto a la crónica de Manuel Horta sobre la corrida del día anterior.

“Me impactaba mucho Pepe Ortiz, El Orfebre Tapatío, por sus faenas vistosas y de gran colorido, como el famoso Quite de Oro. Después de fundar la Unión de Artes Plásticas de Puebla, pinté por primera vez temas taurinos para la publicidad del novillero Luis Molinar, Diamante Negro. Así me involucré más en el tema taurino, asistí a todas las novilladas y en los tendidos dibujaba incansablemente. Después, en mi estudio del Barrio del Artista, completaba esos apuntes con mi estilo simultaneísta, como si viera las suertes en tres o cuatro tiempos, encimando los elementos del toro y el torero” –explica el también autor de otros murales en Cholula, Puebla, y en Tacámbaro, Michoacán.

“Pero empecé a sentir el drama del artista joven: mis cuadros taurinos apenas se vendían y poco a poco fui dejando ese tema. Ocasionalmente seguí pintando algo de toros por encargo, apoyándome en mis conocimientos o en la fotografía que el cliente me facilitaba, pero al pintar trataba siempre de vivir el tema como si viera ejecutar la suerte correspondiente.”